Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | CUADERNO DE NOTAS

Biel Mesquida

Prefiero más escribir que vivir

No olvides la seducción inmediata, casi brutal, que la frase debe provocar al lector, como una punzada de placer

La escritora Mercè Rodoreda, en su juventud, cuando ejercía de reportera cultural.

La escritora Mercè Rodoreda, en su juventud, cuando ejercía de reportera cultural. / EP

PARECE UN ANUNCIO POR PALABRAS. No olvides el viento, ni el bosque, ni los cristales, ni los pájaros, ni las pesqueras, ni las lágrimas de las cosas, ni las manos que piensan. No olvides el arte de desentrañar las tripas de los almendros en flor que sobreviven a la peste. No olvides cómo debes empujar las nubes para encontrar el camino de regreso. No olvides oler el azul de los tomates para descubrir los acantilados empapados con el temblor de la marina. No olvides dibujar palimpsestos feroces, tiernos y atroces sobre las dunas llenas de saladina y de azucenas. No olvides abrir bien los oídos para escuchar de repente algo desconocido que parece llegar de la eternidad. No olvides que los no-dichos son gobernados por el sentido de la medida, del equilibrio, de la armonía y de la desconfianza hacia la rima que ofusca la verdad.

No olvides que los libros bellos están escritos en una especie de lengua extranjera; debajo de cada palabra, cada uno de nosotros pone su sentido o, al menos, su imagen, que es un contrasentido. No olvides los gestos de la paula que llega cansada, estropeada de violaciones y derrotas, tan acabada que te necesita sin falta para sobrevivir. No olvides remontar los cursos del tiempo, cambiar los puntos de vista y los focos para intentar percibir los límites y las fronteras, las diferencias entre lo íntimo y lo éxtimo, lo personal y lo indecible, entre las flores y las reliquias.

No olvides el cuaderno de notas, un espacio productivo lleno de potencialidades, abiertas y dispersas, unidas en un dispositivo de altas tensiones, reserva y alimento de los escritos, desencadenador de inaccesibles, zona activa que sirve para formular interconexiones nuevas y vectores de fuerza entre dos elementos que no estaban destinados a encontrarse, reiniciador del momento preciso de la existencia hecha borrador, sismógrafo de los movimientos internos, de las aventuras emocionales, de los aburrimientos y de los bloqueos, camino entre el gesto de la apropiación y el de la metamorfosis que sería el de la escritura.

No olvides la seducción inmediata, casi brutal, que la frase debe provocar al lector, como una punzada de placer, la energía de la lengua en vivo, una singular vitalidad de la presa y la sorpresa de una voz a la vez lírica y burlesca, de un ritmo presente y perdido en la corriente del verbo capaz de informar la materia de las palabras y el tejido del mundo. No olvides que escribo un 'work in progress' como me enseñó James Joyce. No olvides la poesía de los intervalos. No olvides ese espejo en el que escribimos y nos escribimos, en el que leemos y nos leemos. No olvides el toque furtivo, la caricia encarcelada, el escrito en movimiento...

No olvides que escribo con la oreja. No olvides que los terrosos son una literatura indirecta, que los colores del mundo son una literatura indirecta, que las montañas son una literatura indirecta, que los acebuches son una literatura indirecta, que los sentimientos son una literatura indirecta: un discurso vivo y vivificador. No olvides que la belleza no es: acontece. No olvides la fuerza sustantiva del amor que mueve el cielo, la luna y las estrellas.

INCITACIONES. Hay una Mercè Rodoreda que no conocemos, la de la recopilación 'Avui, que ens són familiars la browning i els gàngsters. Periodisme, humor, sàtira' (Comanegra). Las letras periodísticas de una chica de 25 años, que, con un empujón valiente y luchador, entrevista a personalidades tan importantes como misóginas y que no soportan a las mujeres escritoras, hace una crítica literaria, teatral y cinematográfica justa y afilada, y satiriza con prosa afilada la 'crème de la crème' cultural. Es prolífica y escribe con su nombre y seudónimos.

Toda esa escritura de periodismo cultural hecha con pasión, dinamismo y soltura, repartida en periódicos, revistas y 'magazines' entre los años 1932 y 1934, la ha recogido la escritora Mercè Ibarz y nos la ofrece ahora ordenada en géneros periodísticos, con muchos textos inéditos. "No podía imaginar qué periodista había sido, lo único que sabía es que nunca había hablado de ello, que aquella etapa no la recordaba nadie y que ella se había ocupado bien de ese olvido", nos dice.

Gracias a un trabajo magnífico, podemos leer a una Rodoreda que hace una crítica libre, abierta, razonada y sin favoritismos ni provincianismos. Por ejemplo, ataca a Josep Pla por sus errores de sintaxis y escribe un poema satírico para Salvador Dalí, en el que lo llama "bigote de rata". No sé qué jugada le hizo una Rodoreda enmascarada a César August Jordana, pero éste, sintiéndose maltratado, no tuvo pelos en la lengua y le contestó así: "Como lo que Hari-Hara dice que digo yo no lo he dicho nunca, la invito mañana, a las cuatro de la madrugada, a encontrarse conmigo. Armas a escoger: pistola, fusil, espada, trabuco, pluma. Tengo padrinos que me apadrinan".

Con este libro, podemos ver el panorama periodístico de la cultura de la época, que sintonizaba en todos los terrenos con las corrientes más modernas de la cultura europea. La Rodoreda asegura que es valiente para hablar sin tapujos, que siempre es buena hora para defender sus ideales y decir la verdad, que siempre honra a quien la dice, y, con un sentido de la justicia fresco, arrollador y valiente, no se detenía a la hora de soltar que era amiga incondicional y adicta a la franqueza, la claridad, la sinceridad.

La lectura de esta recopilación modélica que ha confeccionado Ibarz nos proyecta la sociedad catalana de la República, amante de las libertades, de la justicia, de la igualdad y de los derechos humanos sobre todas las cosas. Nos muestra lo que teníamos y lo que el fascismo y la dictadura estropearon. Lectoras de los mil y un sexos del espíritu, les aseguro que pasarán un buen rato con la pluma joven de una Rodoreda con las cualidades de una escritora de verdad: cada artículo es como un cuento. ¡Es un cuento!