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REPORTAJE

Literatura OVNI: testimonio, misticismo y subversión

En un mundo en guerra en el que los cielos se han llenado de objetos volantes, identificados o no, coinciden en las librerías novelas y ensayos centrados en el fenómeno ovni

Coinciden en las librerías españolas novelas y ensayos centrados en el fenómeno ovni

Coinciden en las librerías españolas novelas y ensayos centrados en el fenómeno ovni / EP

Eduardo Bravo

Eduardo Bravo

Madrid
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Hace unas semanas Donald Trump expresó su deseo de desclasificar documentos secretos sobre el fenómeno ovni. Si bien el anuncio parecía otra cortina de humo para desviar la atención del asunto Epstein y su presunta implicación en casos de pederastia, el hecho de que poco después el gobierno de Estados Unidos registrara el dominio aliens.com, reavivó un asunto que, todo sea dicho, siempre ha estado ahí en forma de narraciones folclóricas, cómics, radionovelas, películas, series y, por supuesto, libros.

Durante los años 70, época dorada de la ufología, editoriales como Planeta o Plaza & Janés tuvieron en catálogo colecciones sobre el tema. En los 2000, cuando el fenómeno parecía haber remitido, Trotta asumió el reto de publicar las obras completas de Carl Gustav Jung, lo que incluía 'De las cosas que se ven en el cielo', ensayo en el que el psiquiatra suizo estudia los objetos volantes no identificados. Un texto que sería también uno de los primeros títulos de Reediciones Anómalas, editorial fundada en 2017 por Pablo Vergel y Álex Barragán para rescatar con mimo libros sobre ovnis que estaban descatalogados, que requerían nuevas traducciones o que nunca estuvieron disponibles en castellano.

"No era de recibo que hubiera autores del campo de la ufología como John Keel o Jacques Vallée que no estuvieran traducidos o lo estuvieran en antiguas ediciones a precios desorbitados. Como lo que nos movía era el cariño a estos autores, era lógico que lo hiciéramos en ediciones cuidadas", explica Vergel, cuya labor huye conscientemente de la ciencia ficción para centrarse en la ufología. "El gremio de la ciencia ficción y el de la ufología o la especulación radical, como me gusta denominarlo, llevan décadas litigando. Los autores y fans de ciencia ficción acusan a los de ufología y de temática forteana de competencia desleal porque afirman que sus relatos están basados en experiencias auténticas. Por otro lado, los ufólogos reniegan de la etiqueta de ciencia ficción por considerar que menoscaba experiencias, en muchos casos traumáticas, que la sociedad y la ciencia no acaban de validar".

La imposibilidad de confirmar científicamente lo relatado en las obras de temática ovni hace que habitualmente estos trabajos sean considerados meras ficciones y no una variante de la literatura testimonial aunque, si se profundiza en el tema, la cuestión resulta más compleja y abre otros campos de interpretación.

"Whitley Strieber cuenta en 'Comunión' sus experiencias con entidades que pueden parecer extraterrestres, pero esconden algo más espiritual y complejo que recuerda a la poesía mística de Santa Teresa de Jesús o San Juan de la Cruz", apunta Vergel, que cita también a Eduardo Pons Prades, "prestigioso historiador que dio voz a la memoria viva del bando republicano y que, en 1982, afirmó haber sido secuestrado por extraterrestres comunistas y anarquistas que le instaron a compartir un mensaje de alerta sobre la carrera armamentística nuclear". El libro de Pons Prades, publicado a regañadientes por Planeta en su momento y recuperado por Reediciones Anómalas, plantea la cuestión sobre qué lleva a un autor respetado a compartir una historia tan extravagante. "Nunca lo sabremos -afirma Vergel-. Más allá de la fuerza de esos testimonios, no hay apenas evidencias que respalden esas experiencias. Es algo que se puede decir también de cualquier religión. De hecho, muchas experiencias ovni no se pueden desmarcar de las epifanías religiosas".

Una nueva religión

La visión de Vergel coincide con el planteamiento de 'Los Creyentes', ensayo de Diana Walsh Pasulka en el que esta historiadora de las religiones relata su relación con diferentes personajes que están convencidos de la existencia de extraterrestres. Un texto en el que el fenómeno ovni se relaciona con el religioso porque, más allá de que se puedan probar o no, ambos generan efectos medibles en el comportamiento humano.

Los ovnis pueden servir para cuestionarnos la propia idea de realidad tal como la conocemos y ese creo que es su potencial más subversivo

Pablo Vergel

"Aunque a menudo se confundan, creencia y conocimiento no son lo mismo. Creer es aceptar algo como verdadero, y esa aceptación basta para orientar la conducta, con independencia de si lo creído es cierto o no. El conocimiento exige más: requiere que la creencia sea verdadera y esté sostenida por evidencias", comenta Walsh Pasulka para quien, desde el momento en que guía el comportamiento de las personas sin que existan pruebas de su existencia, la creencia extraterrestre replica, efectivamente, el funcionamiento de las religiones.

"Hay personas que creen que los extraterrestres les han advertido de que un lugar sufrirá una catástrofe y se han mudado a otro sitio. Aunque después el acontecimiento predicho nunca ocurra, esa creencia es un comportamiento real, con consecuencias para esa persona y su familia", comenta esta profesora de la Universidad de Carolina del Norte que recuerda como también ha habido religiones basadas en los ovnis. Sin ir más lejos, la Cienciología de L. Ron Hubbard que, curiosamente, fue escritor de novelas de ciencia ficción antes que fraile.

El franquismo utilizó a los extraterrestres con fines políticos, del mismo modo que los utiliza Trump en la actualidad

"Más allá de esas religiones, lo que planteo en mi libro es que los ovnis son un sistema de creencias descentralizado que se propaga a través de una infraestructura digital y tecnológica que ya no necesita que haya una figura central. Hoy en día, alguien que ve algo en el cielo descarta las explicaciones habituales -no es un avión, ni un dron, quizás es un ovni-, lo graba con el móvil y lo sube a las redes sociales. Otras personas comparten ese vídeo, lo cual confirma para muchos que es un ovni, y la creencia se extiende sola. Quien lo publicó no reivindica conocimientos especiales ni pretende fundar una nueva religión, pero la creencia se propaga de forma autónoma. Ahí está la diferencia con épocas anteriores. Es la infraestructura tecnológica lo que cambia todo".

Apariciones marianas y marcianas

Como apuntaba Jung y desarrolla Walsh Pasulka, los ovnis siempre han estado entre nosotros. Sin embargo, en su versión contemporánea se han nutrido de los avances tecnológicos, de las tensiones de la Guerra Fría y, en el caso de España, de nacionalcatolicismo. Como señala Ana Fernández Cebrián en 'Fábulas del desarrollo. Franquismo y capitalismo', "en el contexto español, las opiniones sobre los avistamientos de objetos voladores incluyeron la consideración del espacio ultraterrestre como una extensión de los cielos para la cultura cristiana o como un lugar para alegorías de la política de un gobierno que anhelaba un Plan Marshall que cayera como 'maná' del cielo. En España los platillos se interpretaron como signos providenciales que regulaban la aparición de agentes desconocidos que, independientemente de su origen, proporcionarían a los habitantes terrestres regalos inesperados o amenazas. Por eso, en el libro los estudio en paralelo con los relatos de otras visiones sobrenaturales, como las apariciones marianas, igualmente frecuentes en la época e igualmente inspiradas por la doctrina católica de la Gracia".

Todo ese imaginario, surgido a la sombra de los acuerdos con EE.UU. de 1953, también fue usado por el franquismo para revalorizar la imagen del país tras fracasar su modelo autárquico. "En los años 50 y 60 los avistamientos de platillos volantes llenaron las páginas de la prensa nacional junto a noticias que destacaban el descubrimiento de yacimientos minerales como el petróleo y el uranio que, según esas informaciones, harían del país un bastión clave en el Eje Atlántico", explica Fernández Cebrián, que recuerda un reportaje de 'El Caso' titulado 'Desvelado el misterio de la presencia de los gemiditas en la Tierra. Necesitan nuestros minerales', en el que se narraba con detalle "una misión alienígena procedente del planeta Gemide, cuya finalidad sería la invasión del planeta con fines extractivos". En otras palabras, el franquismo utilizó a los extraterrestres con fines políticos, del mismo modo que los utiliza Trump en la actualidad.

"Hay que ser cauto sobre lo que los gobiernos dicen de los ovnis -advierte Walsh Pasulka-. En EE.UU. tenemos una larga tradición de desinformación que se remonta al Proyecto Libro Azul: el estudio oficial de la Fuerza Aérea de EEUU sobre los ovnis, realizado entre 1952 y 1969. Su objetivo era determinar si eran una amenaza para la seguridad nacional y analizar los informes relacionados de forma científica. Se investigaron más de 12.000 avistamientos, la mayoría resueltos como fenómenos naturales o de fabricación humana. El proyecto finalizó con la conclusión de que los ovnis no representaban una amenaza para la seguridad, ni aportaban pruebas de tecnología extraterrestre, pero un pequeño porcentaje quedó sin identificar y el debate ha continuado".

Llegados a este punto, para investigadores como Walsh Pasulka, el verdadero interés de los ovnis no radica en lo que los gobiernos tengan que decir al respecto, sino en lo que aportan los que han vivido esas experiencias. "Ahí reside una tradición rica y duradera que prueba algo más sólido que cualquier expediente: que la creencia en los extraterrestres es real, profunda y moldea la conducta de los que la sostienen", explica, opinión compartida por Pablo Vergel: "La importancia de los ovnis u otros fenómenos de frontera es señalar que la realidad puede ser más extraña de lo que pensamos. Más extraña que la existencia de hombrecitos verdes que, en cierto modo, puede considerarse hasta improbable. Los ovnis pueden servir para cuestionarnos la propia idea de realidad tal como la conocemos y ese creo que es su potencial más subversivo".