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Opinión | OPINIÓN

Álex Sàlmon

Álex Sàlmon

Periodista. Director del suplemento 'Abril' de Prensa Ibérica. Miembro del Comité Editorial de EL PERIÓDICO

Barcelona

El fin de los editores de la 'gauche divine'

La edición en España le debe mucho a esa generación que en un momento sin libertad se atrevió a publicar libros que provocaban la agitación del intelecto: Anagrama, Tusquets y Lumen

Jorge Herralde, fundador de la editorial Anagrama.

Jorge Herralde, fundador de la editorial Anagrama. / Ricard Cugat

Ha pasado desapercibido, pero ahora que se anuncia el nuevo sello Feltrinelli dentro de la editorial Anagrama, se hace palpable que Jorge Herralde ha dejado la presidencia de su editorial, cedida a Silvia Sesé. Con este movimiento final podemos afirmar que la generación editora de la llamada 'gauche divine', compuesta por Beatriz de Moura, Esther Tusquets, el propio Jorge Herralde y algunos más, da por concluida su labor excelsa en el territorio del intelecto lector.

Lo escribo con pesar y tristeza, pero la vida sigue, siempre es así, y nuestros referentes, aquellos que nos iluminaron para seguir y ser mejores, también se agotan.

Cualquier tiempo pasado no siempre fue mejor. A veces, sí; a veces, no. Pero ese que transitó entre finales de los 60, en las postrimerías de la dictadura, y la democracia fue inmejorable gracias a la labor permanente de los tres en conexión con las editoriales europeas que sí vivían sin autoritarismos.

La edición en España le debe mucho a esa generación de editores barceloneses que en un momento sin libertad se atrevieron a publicar libros que provocaban la agitación del intelecto: Anagrama, Tusquets y Lumen. Las tres estaban preocupadas por ser independientes. Era la parte fundamental de sus estrategias.

Diría que las tres pueden estar satisfechas de su futuro, aunque no les llegue toda la información. Esther Tusquets falleció en 2012 y su hija Milena Busquets, muy involucrada en los años de transmisión de la editorial, ahora es una interesante escritora.

Beatriz de Moura, absolutamente retirada, lo percibe todo desde lejos, pero con un editor al frente, Juan Cerezo, heredero de su legado. Jorge Herralde, el último mohicano, también permanece ausente de su proyecto vital representado en Silvia Sesé, también directora editorial. Ella, junto a Cerezo, y en Lumen María Fasce, son la generación del relevo. El futuro está resuelto.