HE VENIDO A HABLAR DE MI LIBRO
Silvia Herreros de Tejada, escritora: "Durante la enfermedad entendí que la fragilidad no cancela el deseo, lo afila"
La autora escribe en el suplemento 'ABRIL' sobre su último libro, el ensayo 'Juvencolía'

La escritora Silvia Herreros de Tejada, autora de 'Juvencolía'. / Ignacio Giménez Rico
Esta es la historia del libro que no quería escribir: 'Juvencolía'.
Quería escribir otro. Uno sobre cómo la juventud dejó de ser una etapa de la vida para convertirse en un mandato. En el siglo XXI vivimos instalados en una 'adultescencia' permanente. La crisis de la mediana edad ya no es una excepción, sino un estado continuo. Prometemos reinventarnos, nos resistimos a volvernos invisibles, fantaseamos con una segunda oportunidad. Como si pudiéramos quedarnos suspendidos en una edad que no admite el envejecimiento.
Entonces me diagnosticaron un cáncer de mama y el tiempo se coló en mi cuerpo. Llegó la espera. La incertidumbre. La fragilidad. La metamorfosis. El miedo. Y, junto a todo eso, la 'juvencolía'. La palabra que inventé para nombrar la ansiedad propia de una época que ha convertido la juventud en un valor supremo y el paso del tiempo en una amenaza. En mi caso, era también el pánico a perderme, a dejar atrás ese “yo joven” que tendía a asociar con mi verdadera esencia.
La juventud no es solo una edad, sino un escudo. Un escudo contra una sentencia brutal: tú también puedes enfermar. Tú también puedes morir. Aunque te sientas y 'parezcas' joven.
De niña, mi madre y yo jugábamos a un abecedario contra el miedo: nombrábamos cosas hermosas del mundo como si decirlas pudiera invocarlas. El libro adoptó esa forma. Dejó de ser solo un proyecto intelectual para convertirse también en un refugio donde podía contar lo que me estaba pasando y habitar el libro como personaje.
'Juvencolía' es un abecedario íntimo y pop: un ensayo híbrido que mezcla memoria, reflexión cultural y ficción. En él dialogan J. M. Barrie, que al inventar a Peter Pan asentó la fantasía del chico eterno, y Luella Day, médica rebelde que juró haber encontrado la fuente de la eterna juventud en su jardín. A su alrededor orbitan la invención moderna de la juventud como ideal y la contracultura que la celebró. También los mitos y ritos de paso -como la beca Erasmus- que nos convencieron de que permanecer jóvenes podía ser una forma de salvación.
Y en medio del paisaje cultural irrumpe el cuerpo. Durante la enfermedad entendí algo que rara vez se dice en voz alta: la fragilidad no cancela el deseo, lo afila. La sorpresa de sentirse más deseante que nunca aunque los demás aparten la mirada. La paradoja de descubrir que el anhelo desbordante no pertenece solo a la juventud, sino al amor por la propia vida.
“Performar” la juventud no nos protege del tiempo. Este libro tampoco. Pero me dio un lenguaje para atravesarlo. Mientras podamos sostener un relato, algo en nosotros resiste. Esta es la historia de cómo rompí el hechizo de la juventud eterna.
'Juvencolía' es el libro que no quería escribir.
Y el que me salvó.

Juvencolía
Silvia Herreros de Tejada
Debate
352 páginas
20,90 euros
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