Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Perfil

Alfonso Casas, domador de sentimientos

El ilustrador zaragozano rinde homenaje a su madre en 'Rosa', "un puente" que le permite conectar "con todos aquellos que han perdido un ser querido"

"El dibujo es mi refugio y mi herramienta para entender el mundo y entenderme a mí, para controlar mis monstruos", afirma

Bibbiana Cau, el dolor de nacer

Israel Merino, hay mar en la meseta

Alfonso Casas, autor del cómic 'Rosa', un homenaje a su madre.

Alfonso Casas, autor del cómic 'Rosa', un homenaje a su madre. / Pau Gracià

Inma González

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Los lectores creemos que elegimos los libros, pero a veces algunos nos encuentran a nosotros y llegan a nuestra vida –en este caso, a la mía– cuando deben llegar, ni antes ni después. 'Rosa', de Alfonso Casas Moreno, es uno de esos libros. "Es el más difícil y a la vez el más natural que he publicado –revela el ilustrador (Zaragoza, 1981)–. Cada día me debato entre lo racional y lo emocional, pero hubo un momento en que la razón quedó a un lado y la emoción tomó las riendas, porque era incapaz de dibujar sobre otra cosa". Ese momento coincidió con el duelo por la muerte de su madre, la Rosa del título, en 2023. Mi Rosa –Ermitas– murió el pasado noviembre.

"Este es el libro más difícil y a la vez el más natural que he publicado. La razón quedó a un lado y la emoción tomó las riendas"

"Durante la enfermedad de mi madre y tras su muerte hice muchos dibujos sueltos sobre mis sentimientos –continúa–. Los plasmaba sobre el papel para no tener que enfrentarme al duelo, para separarlo de mí, hasta que me di cuenta de que eso no me ayudaba". Cuando fue consciente de que estaba huyendo de la tristeza, de la rabia y hasta de la culpa, pensó que tenía el germen de una historia, la de una persona que intenta evitar el dolor –aquí, un fantasma de sábana blanca– y de cómo este, pese a todo, la encuentra, "porque es necesario que te atraviese para dejarlo atrás".

Siempre con un lápiz en la mano

De haber hecho caso a la razón, a lo mejor Rosa no habría visto la luz. "Si hubiera estudiado fríamente su viabilidad, no lo habría planteado. La ausencia de un ser querido es un tema complicado. A quien le pilla muy cerca aún no quiere leer sobre él, y a quien le pilla muy lejos tampoco, porque no está preparado". Pero hizo caso a sus sentimientos, como cuando de niño se refugiaba en los cómics, como cuando entró en Bellas Artes tras estudiar Magisterio o como cuando decidió probar suerte como ilustrador en Barcelona.

"Si hubiera estudiado fríamente la viabilidad de 'Rosa', quizá no habría planteado este proyecto. La ausencia de un ser querido es un tema complicado"

"Desde que recuerdo, siempre me veo con un lápiz en la mano. Soy introvertido, sentimental, inseguro, así que el dibujo es mi refugio y mi herramienta para entender el mundo y entenderme a mí, para domar mis monstruos", describe. "Si hubiera tenido una niñez y una adolescencia más heteronormativas, quizá no habría investigado mis recovecos interiores –añade–, pero soy así, me considero un hombre frágil y estoy orgulloso de ello".

Desnudo ante los lectores

Curiosamente, esas sombras –o esos «monstruos», como los llama él– le han dado la capacidad de presentarse tal como es. "Siempre he creído que la honestidad se percibe y la falta de ella también. Y como respeto mucho a mis lectores, en cada libro me desnudo ante ellos". Así que la ansiedad, los traumas de la infancia, el síndrome del impostor, el dolor por la ausencia… se han convertido en sus compañeros de viaje y le han marcado el camino para expresarse.

"Siempre he creído que la honestidad se percibe y la falta de ella también. Y yo respeto mucho a mis lectores"

"El primer monstruo apareció al llegar a Barcelona –rememora–. Tenía 23 años y era la primera vez que me independizaba. En mis dibujos empezó a manifestarse una figura negra, con mucha tinta. Al principio no sabía qué representaba, hasta que la conecté con lo que sentía: todo era excitante, sí, pero también daba miedo".

Hoy son una pandilla, protagonistas o secundarios de 'Amores minúsculos' (2012), 'Se(nti)mental' (2015), 'El final de todos los agostos' (2017), 'AMORes: algunas cosas que aprendí y otras que me costó olvidar' (2019), 'MonstruosaMENTE' (2020), 'Las orejas al lobo' (2021), 'Todas las personas que fui' (2023) y, por supuesto, 'Rosa', que es un homenaje a su madre, la demostración de que se puede recordar sin tristeza, aunque esta nunca desaparezca –"ahora soy padre y el otro día cogí el móvil para contarle que su nieto ha empezado a gatear, pero ya no está"–, y también un puente que le permite conectar con todos aquellos que han perdido un ser querido. Como él. Como yo.

Rosa

Alfonso Casas Moreno

Random Cómic

152 páginas. 22,95 euros