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LOS OTROS OFICIOS DEL LIBRO

Pablo Martínez García, director de Tritoma: "Acompañar un proyecto cultural sin invadirlo requiere un equilibrio constante"

En 40 años, la empresa que dirige, experta en gestión cultural, ha impulsado certámenes literarios, un premio de narrativa joven y hasta un pequeño sello editorial

Pablo Martínez García, director de Tritoma, empresa experta en gestión cultural.

Pablo Martínez García, director de Tritoma, empresa experta en gestión cultural. / EP

Carmela García Prieto

Madrid
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"En el momento en que nació Tritoma, yo ni existía". Pablo Martínez nació en 1993, y la empresa que hoy dirige empezó en 1986. Él aterrizó en la compañía hace ocho años, con su carrera de Historia y una vocación clara por las humanidades. Unas afortunadas prácticas lo fueron llevando por todos los departamentos hasta asumir la dirección. "No me preguntes muy bien cómo", bromea, sabiendo que cuenta con todo el apoyo de quienes ahora le ceden el testigo.

Aprendió el oficio desde dentro: la gestión, los tiempos, los concursos, los presupuestos. También algo difícil: cómo se acompaña un proyecto cultural sin invadirlo. "En el ámbito del libro, ese equilibrio es constante y muy importante", recalca él, que ha trabajado con autores noveles y consolidados, con jurados de premios, con programadores de festivales... Su tarea consiste en facilitar que el trabajo creativo se exponga al lector en las mejores condiciones: con formatos de eventos y proyectos que hagan que la producción cultural, tanto privada como pública, se encuentre con su auditorio.

En 40 años, Tritoma ha impulsado certámenes literarios, un premio de narrativa joven y hasta un pequeño sello editorial. Ahora, Martínez prepara la segunda edición del Festival de Literatura de Aventuras, un proyecto que siente muy cercano. "Muchas veces es una literatura a la que se le ha tenido por cosa de niños", explica. Sin embargo, ahí puede estar "la primera aproximación a la lectura de muchos jóvenes, y de esa aproximación depende que se conviertan o no en lectores".

Cuidar ese primer vínculo con el libro le parece decisivo. También observa que el sector "se ha desempolvado un poco". Las presentaciones ya no son solo mesa y micrófono: hay música, formatos híbridos entre teatro, arte y libros que permiten a los autores mostrarse de otra manera y moverse en más circuitos. En esa cadena entre creadores, editores, gestores y lectores, él ocupa el discreto y fundamental lugar de quien sostiene la estructura en la que se relacionan.