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OPINIÓN

Del recuerdo de Ónega a la tristeza de Ónega

Con permiso de Luis del Olmo e Iñaki Gabilondo, Ónega padre fue la voz de la credibilidad en un momento en que nada era creíble

El periodista Fernando Ónega.

El periodista Fernando Ónega. / Alberto Paredes

Álex Sàlmon

Álex Sàlmon

Barcelona
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A Sonsoles Ónega le ha pillado la muerte de su padre, el gran Fernando Ónega, en medio de la larga campaña de promoción de su libro 'Llevará tu nombre' (Planeta, 2026). Nada que ver con un programa diario televisivo. La muerte de un padre desborda, inutiliza, desasiste, impacta tanto que sabes que nada volverá a ser igual. Como escribió Jorge Luis Borges en 'El Aleph' ante la muerte de Beatriz Viterbo (en realidad su amor imposible, Estela Canto), "el hecho me dolió, pues comprendí que el incesante y vasto universo ya se apartaba de ella y que ese cambio era el primero de una serie infinita".

La muerte te aleja cada día de tu ser querido en el mundo de los vivos, no en el del recuerdo. No hay nada más honroso para un padre que ser calificado como "el padre de Sonsoles". Fernando Ónega se sentía orgulloso de ese calificativo, teniendo en cuenta que su voz formará parte de una época de España que jamás debería olvidarse: el camino de la dictadura a la democracia.

Con permiso de Luis del Olmo e Iñaki Gabilondo, Ónega padre fue la tesitura de voz de la credibilidad, en un momento en que nada era creíble. Tuve la suerte de compartir algunos momentos con él, menos de los que habría querido, y su cercanía y respeto siempre fueron inmensos. Te trataba como un igual, cuando él ya estaba en el espacio de los elegidos.

Puede que ahora su hija no sea tan maltratada como lo fue al ser galardonada con el Premio Planeta. Su nueva novela tiene sus riesgos. Primero, porque es la primera tras haber sido vilipendiada por la obra premiada, algo ya habitual con los ganadores del Planeta. Segundo, porque profundiza en un espacio reivindicativo, el de la mujer, donde no todo el mundo es bienvenido. La historia de una mujer acusada de asesinato que huye de su pueblo natal a Madrid y se reinventa, a pesar de todos los obstáculos.

Que la tierra te acoja, Fernando.