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Juan del Val: "Siempre tuve claro que tarde o temprano iban a venir a por mí"

El escritor madrileño, tras ganar el Premio Planeta con 'Vera, una historia de amor', reconoce que ha soportado críticas feroces y maltrato, aunque se siente en una posición de privilegio

El mediático Juan del Val gana el Premio Planeta 2025

Juan del Val (Madrid, 1970), ayer antes del acto celebrado en el Auditorio de El Sauzal.

Juan del Val (Madrid, 1970), ayer antes del acto celebrado en el Auditorio de El Sauzal. / Arturo Jiménez

Santa Cruz de Tenerife
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No esquiva ni una sola pregunta. Se siente cómodo en el cuerpo a cuerpo y su voz no se altera cuando aparecen las cuestiones más incómodas. Las que acompañan a Juan del Val (Madrid, 1970) desde el instante en el que ganó el Premio Planeta con Vera, una historia de amor. Eso sí, no tiene pelos en la lengua al reconocer que "muchos han esperado este momento para pasarme factura". El escritor habló ayer de estas y otras cuestiones en El Sauzal. "Tenía ganas de venir a Tenerife", sostiene antes de enfrentarse a un público que lo esperaba con ganas en el Auditorio. A él y a Ángela Banzas, finalista con la obra Cuando el viento hable, en un acto organizado por la librería Barco de papel.

Cuando a alguien le dan un galardón como el Planeta la posibilidad de sacar pecho es alta, pero usted, además de eso, ha tenido que ensanchar su espalda para aguantar algunos leñazos...

...la verdad es que ya tenía la espalda algo ancha antes de que me lo dieran. ¡Para qué engañarnos! Hubo un primer momento que duró unos meses y no le voy a negar que la campaña fue algo más que feroz. Lo que pasa es que al final queda la novela, queda el premio y, sobre todo, queda el orgullo.

Por aquí solemos decir que parece que le estaban esperando en la bajadita. ¿Lo siente así?

Yo no me siento perseguido por nadie, pero en las primeras semanas sí que capté una corriente dirigida por algunos medios en la que experimenté la sensación de ser una especie de diana. Actuaron de mala fe para desprestigiarme a mí, a la novela y al premio. Era algo que, más o menos, podía prever pero, sinceramente, fue una auténtica barbaridad. Sobre todo, porque criticaban una historia que ni siquiera habían leído, entre otras cosas, porque aún no había llegado a las librerías. ¿Si la pregunta es si me he sentido perseguido?... [pausa].

¿Ha experimentado esa sensación?

No. Perseguido, exactamente, no es el término que emplearía para explicar lo ocurrido. No le voy a negar que he percibido cierto maltrato, pero sabía que podía ocurrir. A mí me cuesta mucho ir de víctima porque no lo soy. Se lo voy a aclarar. Yo no me considero una víctima. Al contrario, me siento en una posición de privilegio desde la que he hecho feliz a la gente que me quiere. Lo único que me importa es haber ganado un premio tan prestigioso como el Planeta y que la novela esté gustando a los lectores. Todo lo demás es accesorio.

Las amigas de Vera sienten envidia cuando se mira al espejo y ve que la vida no le ha tratado tan mal. ¿Usted percibe algo de eso entre "palo y palo"?

Intuyo que algo de eso hay, pero prefiero que sean otros los que digan que me tienen envidia. Si lo hago yo puedo quedar de prepotente y la cosa va a empeorar... Aunque usted no lo crea, me da un poco de rubor hablar de mí. Esta felicidad es algo que puede molestar a determinada gente y lo puedo llegar a entender. Todo eso de lo que me habla no me ocupa ni un solo segundo de mi vida. Si me tienen envidia, mejor, por algo será, ¿no? La envidia siempre se te acaba volviendo en contra. Así que el que la padezca, o el que me la tenga, seguro que lo va a pasar peor que yo.

Ésta no es la primera vez que se cuenta una trama como la de ‘Vera, una historia de amor’, pero de ahí a que todo se reduzca a un comentario en el que solo se apunta que es "una historia previsible" va un buen trecho...

...a ver. Yo tengo un estilo personal cuando escribo que se me reconoce en cualquiera de mis novelas. En esta historia hay reflexión, bastante pensamiento y se abordan los sentimientos de una manera muy poco simple. El libro está escrito por una obsesión mía de encontrar una escritura fácil, entre otras cosas, para que la lectura también sea fácil. Eso para alguna gente, que yo asocio con el desconocimiento, supone algo menor.

¿Dicen que se le ha ido la mano con el sexo?

¿Usted cree que hay mucho sexo?

Hay sexo. Sí , hay sexo...

Hay menos sexo de lo que se está hablando. Esa es una pregunta que me hacen en casi todas las entrevistas. Comprendo que es algo de lo que se viene hablando desde el principio pero, sinceramente, no hay tanto sexo...

Es como los envases de los perfumes; son pequeños pero bastante concentrados.

Eso sí, llama mucho la atención de los lectores. No rozo lo pornográfico, pero entre la línea a la que más me acerco, que insisto no llega al porno, y la que más me alejo, que es lo cursi, estoy más próxima de la primera que de la segunda.

¿Reconoce ese puntito canalla que le atribuyen a Juan del Val en algún personaje de la novela?

Antonio es un personaje bastante moderado, pero hay cosas de mí que veo en él. Tiene cositas que tengo o tenía yo. Me he manejado bien con él porque, en general, nos caemos bien. Sin ser iguales, hay situaciones que compartimos.

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