Opinión | LAS PEQUEÑAS VIRTUDES
Berta Gómez Santo Tomás
Que mis perros hablen por mí
La historia de una vida puede escribirse a través de los ojos de quienes nos miran, más con pequeñas anécdotas que con grandes acontecimientos

La escritora italiana Sandra Pterignani, con dos de sus perros. / EP
Hay muchas formas de contarse a una misma, de establecer un relato hilvanando las vivencias que vamos acumulando en el fondo de nuestro pasado. Quizá la manera más sencilla es remitirse al diario, si es que se tiene uno, obligados a confrontarnos con las opiniones —de dudosa fiabilidad— de ese yo anterior. Otra, sería remitirse a los hechos socialmente aceptados como relevantes: mudanzas, bodas, separaciones, nacimientos, muertes y todo tipo de “primeras veces”. Triunfos y desgracias. Así se construye una autobiografía, con retazos de historias que nos contamos una y otra vez hasta darle una forma concreta, para establecer que sí, que fue justamente eso y no lo otro, lo que nos llevó hasta lo que somos hoy.
El nuevo libro de Sandra Petrignani nos descubre otro camino evidente: que la historia de una vida puede escribirse también a través de los ojos de quienes nos acompañan y nos miran. Una idea que quizá no sorprenda salvo por los sujetos que protagonizan su propuesta, la mirada de los perros que han convivido con ella. Como confesaba en una entrevista tras la publicación de 'Autobiografía de mis perros' (Nórdica) en italiano: “Siempre he tenido perros. Ellos son el verdadero hilo conductor de mi vida.” Los perros y también la escritura, las palabras con la que se vincula a ellos.
Da igual que sea aquello que Petrignani esté experimentando —los celos que siente por sus amigas de la adolescencia, la pena profunda de su abuelo, el cambio de hogar y sus matrimonios—, porque siempre puede ladear la cabeza y mirar los ojos de sus perros, que serán cuatro, con diferentes nombres pero el mismo apellido: Futbolín. Con esta homogeneidad no pretende marcarlos con autoridad patriarcal, sino que, más bien, se trata de reforzar que hay un bajo continuo desde el que percibirse a sí misma. Su biografía sería otra sin la familia Futbolín.
Quienes compartimos nuestra vida con perros sabemos de lo que habla. Estos seres no solo nos acompañan, vienen a recibirnos a la puerta, piden comida y nos quieren; sus circunstancias nos definen, porque son también las nuestras, hasta el punto de parodiar la máxima filosófica: yo soy yo y las circunstancias de mi perro. Teo, por ejemplo, que es mi gran circunstancia, no sabe dar la patita porque nunca le he enseñado. Me parece una habilidad inútil, que no aporta nada a su bienestar ni al mío, ni tan siquiera hace gala de su inteligencia. Por eso cuando veo a perros que levantan una de sus extremidades delanteras a cambio de una recompensa alimenticia, pienso que sus dueños no son como yo, lo que buscan es agrandar su ego, hacer gala de su inteligencia con baratos trucos conductistas: es su forma de definirse a través de sus perros.
Así se va construyendo una, más con pequeñas anécdotas que con grandes acontecimientos. Las autobiografías no son un resultado matemático si nos remitimos a la búsqueda de la verdad absoluta. Ya lo advierte Petrignani, “cuanto más profundizamos en nosotros mismos, más descubrimos que no somos nosotros mismos”. Como ocurre en una ficción, no hay historia lineal, más bien solemos dar vueltas sobre algo sin llegar a describirlo nunca de verdad. Podemos seguir la estela del sentimiento que describe la autora hacia sus perros: “cuando metía los dedos entre su pelaje sentía fluir la vida, su vida que era también la mía. Cuando les miraba a los ojos y ellos me miraban a los míos, entendíamos exactamente, recíprocamente, las preguntas sin respuesta que nos hacíamos: ¿qué hago aquí? ¿Cuál es el sentido de todo esto? Y otra, la única que nos consolaba: ¿me quieres, verdad?”
- Centenares de personas despiden en Nueva York a Willie Colón entre aplausos y salsa
- El negocio de Rosalía más allá de la música: de ser embajadora de Dior y New Balance a actuar en 'Euphoria
- Marc Ribas deja 'Joc de cartes' y TV3 ya tiene nuevo presentador
- Sirat' vista desde Marruecos: de decorado, un conflicto
- Calvas, el último estigma estético femenino por derribar: 'Luchamos por visibilizar y normalizar la alopecia de las mujeres; no creas que eres la única
- Las poses y las formas de Gonzalo Miró
- La tienda de discos más pequeña y abarrotada del mundo
- Sam Heughan y Caitriona Balfe, ante el final de 'Outlander': 'Jamie y Claire estarán con nosotros para siempre