Opinión | ALTA FIDELIDAD
Laura Barrachina
Sangre en blanco y negro
En ‘Meseta’, su nuevo y apabullante cómic, Luis Bustos mezcla el horror y la fantasía con la crítica política de actualidad

El dibujante Luis Bustos, autor del cómic 'Meseta'. / EP
En 2017, el músico sevillano Quintín Vargas, de nombre artístico Quentin Gas, firmó junto a Los Zíngaros uno de los mejores y más interesantes discos de aquel año, 'Caravana'. Un trabajo conceptual que retrataba con valentía y originalidad el viaje que los gitanos hicieron de Oriente a Occidente, del norte de la India hasta llegar, en el caso de sus antepasados, a Andalucía.
A través de sitares, baterías, órganos, guitarras eléctricas distorsionadas, laudes o un saz turco viajamos por el tiempo y el espacio, nos llenamos de polvo del 'Deserto Rosso', como se llama la icónica canción del disco que interpreta Niño de Elche y que formó parte, muy acertadamente, de la banda sonora de 'Un hombre libre', la película en torno al escritor almeriense Agustín Gómez Arcos dirigida por Laura Hojmann.
La cineasta andaluza fue la primera en entender la potencia audiovisual de esa canción, la disidencia dentro de la tradición que hay en ella como en su día la ejercieron Smash o Triana. Esa canción era puro Gómez Arcos, puro "España soy yo", como decía el escritor desde el exilio.
Esos quejíos -casi aullidos- de Niño de Elche son los que escuchaba yo mientras leía 'Meseta', el apabullante nuevo cómic de Luis Bustos publicado por Astiberri en el que tres personajes que no se conocen previamente inician un viaje en coche de Barcelona a Madrid durante un misterioso estado de excepción en el que está prohibido salir de casa, atravesar el país como pretenden ellos.
El conductor es un hombre chusco, de apariencia inspirada en el Alfredo Landa de 'El crack', que a medida que avanza el viaje va dejando ver incómodos matices y una tendencia al fascismo. En la parte de atrás del coche, una joven ecuatoriana atemorizada que huye no sabemos de qué y un chico que quiere llegar a Madrid a tiempo de despedirse de su madre al borde de la muerte.
Bustos se encarga, con sus planos tensos y dramáticos, de que desde el primer momento sintamos que algo va a salir mal, que hay algo a punto de estallar, que el poderoso blanco y negro del dibujante se va a transformar en mucha y espesa sangre. Y por supuesto, sucede.
'Meseta' mezcla el horror y la fantasía con la crítica política a los asuntos de actualidad que tan frecuente es en su trayectoria, también estaba en la serie '¡García!' junto a Santiago García o en solitario en 'Puerta de luz', un cómic en el que criticaba la violencia del negocio inmobiliario sobre los ciudadanos. Ahora retrata esa España de mugrientos bares de carretera o sórdidos clubes en los que se reparte más poder que en un consejo de ministros y se ejerce violencia sobre las mujeres, violencia en general.
'Meseta' está estéticamente muy influido por el trabajo de Picasso en torno al Minotauro, el Goya de los 'Desastres de la guerra' o el cine de Val del Omar, especialmente su 'Fuego en Castilla' que también inspiró un disco de El Meister que es otra fantástica banda sonora para esta 'road movie' de polvo, cenizas y sangre que, como su magnífica y colorida portada, aspira a ser más luminoso que oscuro, a que el blanco triunfe sobre el negro rotundo.
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