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Opinión | OPINIÓN

Barcelona

Filmin, una vacuna contra la cancelación

La polémica provocada por la programación del documental 'Ícaro, la semana en llamas', que narra de parte cómo vivieron una serie de policías llegados de fuera de Catalunya los días del anuncio de la sentencia del 'procés', es exagerada

Jaume Ripoll, cofundador de la plataforma de 'streaming' Filmin.

Jaume Ripoll, cofundador de la plataforma de 'streaming' Filmin. / Zowy Voeten

La plataforma de distribución de contenidos audiovisuales Filmin es de lo mejor que le ha pasado a este país. Conocí el proyecto en estado embrionario y uno se siente orgulloso de haber podido ayudar, aunque fuera solo con gestos, a la consolidación de lo que entonces era solo una idea. Filmin también ha demostrado que hay usuarios para cosas densas y llenas de creatividad.

Ahora que Netflix ha descubierto de forma evidente que la IA no es capaz de construir narraciones que atraigan al espectador y que tiene que refugiarse en la literatura para lograr público, es el momento de felicitarse de que exista una empresa, liderada por Juan Carlos Tous y Jaume Ripoll, que apostaron por la calidad de grandes audiencias y por la calidad de audiencias mínimas. Ese es su éxito.

La polémica provocada por la programación de un documental titulado 'Ícaro, la semana en llamas' que narra de parte cómo vivieron una serie de policías llegados de fuera de Catalunya los días del anuncio de la sentencia del 'procés' es exagerada, injusta, en la línea de la habitual moda de la cancelación. Ripoll no debería haberse disculpado. Le avala el resto de la programación.

El documental es de parte. Es evidente. Existen otros muchos trabajos supuestamente periodísticos donde el equilibrio no existe. Estamos acostumbrados. Es cierto que es largo, repetitivo, algo aburrido en algunos momentos, pero la culpa no es de Filmin, más bien de quien lo planteo así, que imagino lo hizo sabiendo a quién iba dirigido.

Adoro Filmin. Su suscripción es el mejor dinero invertido del mes, como las suscripciones a los diarios de Prensa Ibérica. La libertad de pensamiento es lo que tiene: a veces hay que tragarse sapos para degustar caviar intelectual. No hay otra manera de estar abierto a lo que venga. ¡Vivan Ingmar Bergman y la 'nouvelle vague'!