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Videopódcast

Kiko Amat, en el pódcast del suplemento ABRIL: "Escribes como un intento desesperado de pertenecer"

El escritor, cuya última novela, 'Dick o la tristeza del sexo', publicada hace justo un año, es una hilarante historia sobre el despertar sexual de un adolescente, protagoniza esta semana el episodio de 'Libros y Cosas'

Karmele Jaio, en el pódcast del suplemento ABRIL: “En la vida, lo más interesante siempre está en lo no dicho”

María Soto

Madrid
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El escritor Kiko Amat (Sant Boi de Llobregat, Barcelona, 1971) es esta semana el protagonista del episodio de ‘Libros y Cosas’. Tras haber publicado, hace ahora justo un año, su último libro, ‘Dick o la tristeza del sexo’ (Anagrama), una novela sobre el despertar sexual de un adolescente, el autor acude al videopódcast del suplemento ‘ABRIL’ de Prensa Ibérica con su característica honestidad, sin tapujos ni eufemismos.

Así, durante la conversación con Inés Martín Rodrigo y Álex Sàlmon, el autor cuenta cómo la “revancha y la venganza” que le impulsan a escribir “tienen que ver con esta incomodidad, con el haberte sentido un alienígena todo el tiempo y escribes como un intento desesperado de pertenecer”.

Fotograma del episodio de 'Libros y Cosas' protagonizado por el escritor Kiko Amat.

Fotograma del episodio de 'Libros y Cosas' protagonizado por el escritor Kiko Amat. / EP

El problema es que, a juicio del escritor barcelonés, “te metes en un oficio que te aísla aún más de la gente. Como sabe todo el mundo, es uno de los más solitarios, junto al de farero y alguno más, es uno de los más solitarios que existen, porque es un proceso en el que nadie te acompaña; en un grupo de rock and roll, por ejemplo, aunque uno escriba canciones, hay un proceso colaborativo, en el cine todo el mundo sabe que hay diez mil personas involucradas, etcétera”.

Según Amat, “escribiendo novelas, o escribiendo ficción, estás solo; por tanto, esta lucha desesperada por establecer algún punto de contacto con el mundo te mete en un oficio que es por definición aislante, que solo se puede hacer en completo aislamiento. Es la paradoja, vaya, acabas doblemente aislado y tu única forma de pertenecer es mediante la escritura de ficción”.

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