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Alta fidelidad

Mundo cruel, libro acogedor

Necesitamos que alguien nos acompañe en nuestra bajada a los infiernos y nos diga que lo atravesaremos

La cantautora estadounidense Katie Crutchfield.

La cantautora estadounidense Katie Crutchfield. / EP

Laura Barrachina

Madrid
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Hace años que se instaló en nuestras vidas el término inglés 'comfort food' para hablar de platos que reconfortan como el pan recién hecho o las lentejas en un día frío de invierno, luego llegó el 'cozy crime', esas novelas de misterio de ambiente acogedor, es decir, que suceden en encantadores y pequeños pueblos de la campiña inglesa en los que la gente lleva botas de agua y toma el té con 'scones' frente a la chimenea de su coqueta casita. Yo no solo no tengo nada en contra de promover la 'comfort food' y el 'cozy crime', ni siquiera me cuesta incorporarlos a mi vocabulario aunque en algunos entornos me sienta algo ridícula, es que, además, estoy a favor de todo lo que sea leve, suave y mullido en todos los aspectos de la vida.

Esto no quiere decir que no me guste escuchar guitarras distorsionadas, el cine de Haneke o leer libros que incomodan como un jersey de lana natural. Lo que quiero decir es que viviendo en esta realidad rasposa en la que desarmadas madres de familia son asesinadas a bocajarro al volver de dejar a los niños en el colegio, a veces una necesita un mundo de ficción que la arrope, un espacio en el que hasta un crimen esté envuelto en algodones, un libro en el que asome la luz entre las tinieblas, un disco escudo protector.

Lo suelo encontrar, todo esto, en la voz de Katie Crutchfield, conocida por su proyecto Waxahatchee que ahora ha vuelto a juntarse con su hermana gemela Alison para reflotar de algún modo la banda que tuvieron en su día, la legendaria P. S. Eliot, un guiño claro al poeta T. S. Eliot. Ahora, las hermanas de Alabama se llaman Snocaps y han publicado un disco homónimo en el que hay delicias como 'Hide', 'Cherry Hard Candy' o 'Heathcliff', esta última sobre amores tóxicos en clara referencia al personaje de ‘Cumbres Borrascosas’.

Tragedia y serenidad

Hay algo en la honestidad del sonido y de las letras de las hermanas Crutchfield que encaja muy bien con los libros de Abigail Thomas. La autora del precioso y descarnado ‘Una vida de tres perros’, publica ahora en nuestro país, de nuevo con Errata Naturae, ‘Lo que viene después… Y que te guste’, un hermoso libro de memorias en el que, como viene siendo habitual, relata historias trágicas que ha vivido con una serenidad, incluso un humor reconfortantes.

Si en su libro anterior nos contaba el grave accidente que sufre se marido paseando con los perros y cómo consigue volver a ser feliz a pesar de las terribles consecuencias, ahora hace algo parecido tras explicar las devastadoras consecuencias del amor entre su mejor amigo y su hija, mucho menor que el hombre quien además está casado. Volvemos a leer sobre el amor por los perros, sobre el amor en general, y mucho sobre el consuelo.

Y creo que aquí está también la clave, porque tanto Abigail Thomas (cuya mirada tiene indudablemente algo de Nora Ephron), como Snocaps se empeñan en buscar ese consuelo, la luz, incluso la felicidad, entre el dolor y lo encuentran y nos lo enseñan con las manos sucias de escarbar entre el fango. Eso es lo que nos conmueve y también lo que necesitamos, que alguien nos acompañe en nuestra bajada a los infiernos y nos diga que lo atravesaremos y después seguiremos escarbando hasta encontrar la salida al otro lado de la Tierra que dará en el saloncito de una coqueta casa de la campiña inglesa, junto a una chimenea, una taza de té, un libro y buena compañía.