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HE VENIDO A HABLAR DE MI LIBRO

Marc Colell, escritor: "Personas y palabras, eso es todo lo que necesito para escribir"

El autor escribe en el suplemento ABRIL sobre 'Las crines', novela con la que ganó el Premio Café Gijón 2025

El escritor Marc Colell, ganador del Premio Café Gijón con la novela 'Las crines'.

El escritor Marc Colell, ganador del Premio Café Gijón con la novela 'Las crines'. / EP

Marc Colell

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A veces, la realidad, una realidad, se impone como un tema necesario en la escritura, algo que vemos, que nos señala, que se despliega ante nosotros, y a veces necesitamos cierta distancia para poder nombrarla, hablar de ella, reducirla a las palabras, a los párrafos de un libro.

Me pasaron esas dos cosas, una tras otra, con la pampa, con el campo argentino, cuando lo visité por primera vez: me sobrecogió y necesité escribirlo desde aquí, desde Catalunya, con tierra por medio y el océano que nos separa.

Me pareció un paisaje extraño, aparentemente monótono, cuando lo conocí. Extensiones interminables, planicies, lagunas, humedales, ganado en el horizonte, plantas y aves desconocidas que crecían, que planeaban, que cantaban, y no sabía nombrar.

Pero después, poco después, empecé a conocerlo, a comprenderlo. Las cosas estaban ahí, en realidad. Aparecían, se distinguían si yo era capaz de contemplarlas. Esa monotonía era una apariencia, nada más. Una trampa, un malentendido, un antifaz. Era esa variedad, precisamente, esa explosión de vida, la que se abría a cada paso, ante cada mirada.

Debía estar atento. El campo argentino –basta hojear cualquier libro gauchesco, cualquier novela, cualquier poema, para comprenderlo– es otro mundo, también –y sobre todo– gracias a las palabras, al léxico, al asombro, a la aventura –la humana aventura– de nombrar.

Y aparecieron las personas. Las personas, siempre. La gente pasajera, accidental, la de las tiendas, los colmados, los institutos, las gasolineras, las celebraciones, los asados. Y también mis amigos, mi nueva familia.

Personas y palabras. Eso es todo, en realidad. Todo lo que necesito para escribir. Un libro, este libro, 'Las crines', y todos los demás.

Y llegaron los personajes, se recortaron en el papel. Aprendí a distinguirlos, también. El protagonista –un hombre sin nombre–, don Emilio, Rosita, Alfonso

Urrutia, el estanciero, el pequeño Santino… Debía verlos, comprenderlos, imaginarlos. Y eso hice. Escuchar sus voces, permitir su existencia.

A veces veo el mar –desde mi casa, desde Catalunya– y veo también el campo, la pampa. Lo sigo viendo. Está aquí, en las páginas de este libro, y sigue estando allá. Lo dijo también Guïraldes –o Don Segundo Sombra– cuando pudo ver el mar, cuando lo conoció. Era campo, para él, seguía siendo campo: “͔Llegaba tan alto aquella Pampa azul y lisa que no podía convencerme de que fuera agua. Me hubiera gustado quedarme un rato si más no fuera contemplando el espectáculo vasto y extraño para mis ojos”.

Escribir para comprender. Escribir para quedarse. Aunque sea un rato más.

Las crines

Marc Colell

Premio de Novela Café Gijón

Siruela

156 páginas

17,95 euros

A la venta el 21 de enero