ENTREVISTA
Cristina Araújo Gámir, escritora: "El amor ya no es dramático ni desgarrador"
La escritora, que en 2022 logró el Premio Tusquets de Novela con su debut, regresa a la ficción con un libro en el que relata la pasión amorosa entre dos jóvenes muy distintos a lo largo de varios años y en diferentes escenarios
'Mira a esa chica': alta literatura a partir del infierno de una violación múltiple

La escritora Cristina Araújo Gámir. / Iván Giménez

Cristina Araújo Gámir (Madrid, 1980) no tuvo hermanos de pequeña. Por eso, debido a esa carencia, a los 18 años escribió una novela protagonizada por ese amor fraternal que durante su niñez ella tanto añoró. Ante la falta de hermanos, se inventó unos, Frances y Robin, a los que más de dos décadas después ha recuperado para protagonizar una historia distinta, la primera tras ganar el Premio Tusquets Editores de Novela en 2022 con su debut en la ficción, 'Mira a esa chica'.
Aquel libro, que indagaba en nuestro lado menos bonito, el más oscuro y escabroso, con una violación grupal a cargo de unos adolescentes en el centro de la trama, la colocó en la primera línea literaria, un lugar a veces incómodo, lleno de expectativas, obligaciones, dudas, presiones y apenas tiempo para escribir. Pero ella, que desde hace 14 años vive en Fráncfort, supo aprovechar ese espacio geográfico como barrera.
El resultado es 'Distancia de fuga' (Tusquets; en librerías el 14 de enero), donde aparentemente novela una pasión amorosa entre dos jóvenes muy distintos a lo largo de varios años, en diferentes escenarios, pero que es mucho más que eso. En ella hay filosofía, hay introspección, hay psicología y profundidad, están las fragilidades y los miedos que nos caracterizan y hasta la muerte a la que, de un modo u otro, tendremos que enfrentarnos todos al final de una vida en la que más nos valdrá haber amado. De emociones y escritura habló la autora con el suplemento 'ABRIL' unos días antes de que acabara 2025.
En el breve texto que ha escrito sobre el porqué de esta novela, dice: "Aquí está todo lo que siempre he querido escribir. Todas las emociones que alguna vez he deseado explorar, detonar, vivir e incluso sufrir". Me pregunto si indagar en las emociones, en las propias y en las de los demás, es el principal motivo de su escritura.
Oh, no sé si el principal, pero es uno de los importantes, sí. Como he escrito desde siempre, supongo que según me iba haciendo mayor los motivos iban cambiando, pero, ahora mismo, la escritura me sirve para describir situaciones que me han desbordado, o que hubiese querido que me desbordaran, o que hubiese querido vivir con más intensidad. También en este libro, por ejemplo, hay muchas cosas que están pegadas a experiencias que yo he tenido. La ficción es donde los motivos que tienes se hacen más visibles. Entonces, sí, es un poco explorar las emociones desde diferentes puntos.
Yo siempre digo que lo que hace la literatura, la que escribimos y también la que leemos, es acompañar. Pero, ahora que la escucho, pienso que explorar es un verbo que define muy bien cómo funciona la escritura, es un buen sinónimo de escribir.
Sí, para mí desde luego. A mí me gusta mucho todo el tema de la introspección y la psicología, las razones que tienen las personas para hacer ciertas cosas o no, entender ese comportamiento. Por eso, siempre uso esa palabra, explorar, o diseccionar, o indagar. Para mí, escribir es clarísimamente un ejercicio de investigación de lo que serían las emociones, el interior de las personas.
Teniendo en cuenta que, como ha contado antes, empezó a escribir muy pronto, siendo muy niña, ¿qué ha descubierto sobre sí misma a través de esa investigación que lleva haciendo desde que era pequeña, varias décadas ya?
La evolución ha sido muy grande. Cuando empecé, sólo narraba cuentos, pero es posible que también fuesen cosas que, aunque no te das tanta cuenta porque eres muy pequeña, son miedos o complejos que tienes, inseguridades, porque incluso desde pequeño ya los tienes, lo que pasa es que no los identificas. Luego sí he visto que todo iba muy pegado a lo que iba viviendo en cada momento. Y, cuando me fui haciendo más mayor, lo que quise fue empezar a descubrir en ti cosas que no hubieses querido identificar contigo mismo o que no te hubiesen hecho sentir orgulloso. Fue algo que descubrí sobre mí, sobre todo a raíz de leer un poco de autoficción, me di cuenta de que son cosas que no verbalizas, que dejas ahí un poco pudriéndose dentro de ti porque no te gusta que salgan a la luz.
Pero cuando salen…
Claro, eso fue lo que pasó con 'Mira a esa chica', mucha gente se sintió identificada, sobre todo con lo negativo, con sacar a la luz toda esa porquería, por decirlo de alguna manera. Entonces, sí, escribir es una exploración en todos los sentidos, no simplemente de lo positivo, de lo que es muy vistoso, como el amor, sino también los vicios, los defectos y todas estas cosas.
Para mí, escribir es un ejercicio de investigación de las emociones, del interior de las personas
Ha mencionado el género literario más comentado en los últimos años, la autoficción.
Sí, aunque no es mi género favorito y tampoco lo leo tanto.
La cuestión es que siempre que se escribe se parte de la realidad, ¿no? El escritor es un observador que se inspira en lo que le rodea.
Ya… Es que yo creo que todo lo que es ficción también tiene una parte de eso, puede estar más o menos camuflado, pero siempre lo hay, incluso si escribes de fantasía épica o ciencia ficción o mundos donde nunca has estado. Al final, las personas de las que escribes, los personajes que salen y sus actitudes o reacciones están basadas en algo que has visto de lejos, de cerca o que se te ha almacenado dentro, aunque luego, por supuesto, le pones florituras, lo cambias y lo conviertes en una historia diferente. Pero es imposible no escribir algo sin tenerte también a ti mismo, y tus experiencias, y lo que tú has absorbido de la manera en que sea, como base.
Al final de 'Distancia de fuga' hay un momento en el que el narrador dice, refiriéndose a Theo, uno de los protagonistas: "Si no se le pasa, en el peor de los casos, escribirá sobre ello". ¿También escribimos para eso, para canalizar lo que sentimos y que no podemos gestionar de otra manera?
Sí, yo eso también lo hago, esa es una herramienta muy potente, no sé si para todos los escritores, pero para muchos sí. A veces me he desbordado mucho por algún sentimiento y he necesitado escribir sobre ello porque son sentimientos muy extremos, estás todo el día con eso en la cabeza, no te permite casi ni avanzar, está al fondo de la nuca metido. Entonces, sí, también es una manera de canalizar y a veces lo puedes convertir con suerte en una historia, enhebrarlo y sacar una novela. En el peor de los casos, se quedará olvidado, que a mí eso me da mucha pena, porque son cosas tan fuertes que has sentido que me gustaría poder tirar de ellas.
Olvidado o no, porque hay veces en las que, una vez muerto el autor en cuestión, sus herederos lo terminan publicando.
Claro, cuando mueres... Ostras, ya, pero igual tienes que arrancar algo en el lecho de muerte… Yo a veces me he llevado en el avión cosas por si acaso pasaba cualquier desgracia, para que no se quedaran en un cajón, ni bailando.
Volviendo al libro, el otro día, en un almuerzo, alguien comentó que lo que ahora andan buscando todos los editores como locos es una novela que cuente una gran historia de amor. Pero yo creo que 'Distancia de fuga' no es sólo eso, ¿verdad?
A ver, yo sí quería escribir una historia de amor, lo que pasa es que era también difícil, a día de hoy, una historia de amor muy dramática, muy drástica, porque no es como en el siglo XIX, que tenías diferentes religiones, o diferentes clases sociales, o tu padre no quería, o el otro era herrero y tú duquesa, cosas así. Entonces había muchos impedimentos y te podías amar de una manera desgarradora, pero ahora mismo casi no hay impedimentos dentro del mundo en el que yo iba a escribir, que es lo que conozco, el mundo occidental.
Bueno, ahora los impedimentos somos nosotros mismos, ¿no?
Claro, somos nosotros y nuestras cosas internas. Y luego, por otro lado, había muchas cosas que yo quería escribir, muchísimas, y en este libro las combiné todas, para mí ha sido… No creo que pueda hacer nada así, nunca, por lo menos a nivel emocional.
Eso es mucho decir, ¿eh?
Es que es verdad, porque me he sentido muy apegada a los personajes, lo que he puesto en ellos de mí.
Lo cierto es que es muy difícil escribir sobre el amor, ya sea amor adolescente, amor adulto, amor en la vejez, sin caer en la sensiblería ni en esa distancia, que no es de fuga, pero puede resultar demasiado fría. Y usted lo ha conseguido.
Ay, pues muchas gracias, me alegro de que lo digas, porque la verdad es que ahora estoy bastante a la expectativa de qué va a pensar la gente. Al hablar del amor, me daba mucho miedo caer en la cursilería o quedarme en lo superficial o lo que sea. Por eso me gusta tanto escribir de gente más joven, porque yo no digo que no se pueda sentir eso ahora, de hecho, yo soy perfectamente capaz de sentirlo, pero es como una edad en la que es casi como lo principal. Yo lo que quería era narrar todo desde un punto de vista más de desgarro, como lo habían hecho Kierkegaard o Dostoyevski o Jane Austen.
Es imposible no escribir algo sin tenerte a ti mismo y tus experiencias, lo que has absorbido, como base
De hecho, todos los personajes de la novela son frágiles, llegan a romperse, incluso. Y no sé si esa fragilidad es algo contemporáneo, propia de una determinada generación, o el ser humano ha sido siempre así.
Es que, claro, son diferentes tipos de fragilidad. Yo creo que siempre ha sido así, sólo que igual no ha habido el espacio de demostrarlo.
Ha hablado de Jane Austen, de Kierkegaard y Dostoievski, pero leyéndola yo me he acordado mucho de Sally Rooney. ¿Ha sido ella referente para usted?
Pues para este libro no lo ha sido tanto como la gente cree, yo creo que quizás ya la tenía tan integrada que como que me transpira mucho cuando escribo. En este libro han tenido muchísimo más peso Maggie O’Farrell y Amor Towles, y también Julian Barnes y Emma Cline.
¿Lee para escribir, también?
Sí, todo el rato. Dependiendo de la fase que tenga de la escritura, distintos tipos de libros y de autores.
¿Y no teme contagiarse de otras formas de escribir?
Sí, bastante, pero luego, cuando la gente lo lee, por sus reacciones yo creo que lo camuflo bien, sólo me dejo como empapar un poco.
¿La emocional, que es la que sienten Theo y Frances, la pareja protagonista del libro, es la peor dependencia de todas?
No creo, la física es peor. Yo tengo gente a mi alrededor que veo todas, por desgracia, juntas y son tan duras que no sabría decir si una es peor. Hay dependencias emocionales que se pueden trabajar, o que pueden evolucionar, o que, a medida que tú creces y adquieres herramientas, puedes trabajar con ellas o se pueden modificar. Si ya hablamos de una patología, pues sí, supongo que sería una de las peores.
Hablando de patologías, ¿la juventud se cura?
[Ríe] Yo creo que no, se disimula.
Sin destripar la trama, la muerte atraviesa toda la historia, está presente. ¿Por qué?, ¿era un tema sobre el que le interesaba hablar para que se hable de él?
Sí quería que la muerte estuviese atravesando el libro todo el rato, porque es un tema que a veces me obsesiona un poco.
Pero usted es muy joven, tiene 45 años. ¿Por qué le obsesiona tanto la muerte?
No sé, porque me da miedo. Me da pena, en realidad, más que miedo. Me da mucha pena que haya tantas historias que se acaban, se exterminan con ella, historias de personas que a lo mejor duran dos generaciones y se acabó. Construir todo un imperio de sentimientos, de conocimientos, de conexiones, y que eso se quede en nada, es que me parece muy triste, me da muchísima pena.
Para terminar, la pregunta definitiva: ¿la nostalgia es un motor narrativo?
Ostras, para mí es que es el motor narrativo. Y, bueno, casi me afecta demasiado en el día a día, también. Quizá por eso a veces pienso: bueno, menos mal que me sirve para escribir, porque, si no, sería un pozo de nostalgia. Pero sí, no sé si para todo el mundo, pero para mí desde luego la nostalgia es la palabra que define no sólo mi manera de escribir, sino casi mi manera de vivir, lo que no me hace nada de gracia.

Distancia de fuga
Cristina Araújo Gámir
Tusquets
496 páginas
22,90 euros
A la venta el 14 de enero
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