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CRÍTICA

La revista 'Litoral' indaga en el acto más humano de todos: el beso

La publicación convoca a escritores, fotógrafos y artistas para trazar con palabras e imágenes los sentimientos, el deseo, la pasión y la felicidad que alimentan los ósculos

'Esmeralda', de Victor Tkachenko

'Esmeralda', de Victor Tkachenko / L.O.

Víctor A. Gómez

Víctor A. Gómez

Málaga
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La revista 'Litoral' hace suya en su último número la definición del beso a cargo de la actriz Ingrid Bergman: "Un beso es un truco encantador definido por la naturaleza para detener el habla cuando las palabras se vuelven superfluas". La publicación dedica su nuevo tomo "al primer beso, a los besos familiares, a los mortales, a los besos de cuentos, como el de La bella durmiente, a los besos del deseo, etcétera", aborda en sendos ensayos su historia en el arte, el cine, la música moderna e incluye una antología fotográfica de los besos más famosos comentados por destacadas narradoras y poetas.

"Hay grabados en roca, petroglifos de la Edad del Bronce, donde ya aparecen figuras besándose. Esos besos prehistóricos son el inicio de este milenario acto de amor, de este combate de labios. Los escritos más antiguos donde aparece el beso pertenecen a la cultura mesopotámica, de hace 5.000 años aproximadamente, y se encontraron en unas tablillas de arcilla. También se da como primera evidencia documentada un texto escrito en la India, 3.500 años antes de nuestra era. Con el tiempo esta forma de expresión controvertida, censurada y perseguida en algunas épocas y culturas, va creciendo y se va sublimando en el deseo hasta alcanzar en el romanticismo su esplendor", recuerda Lorenzo Saval, director de 'Litoral'.

Portada del nuevo número de 'Litoral'

Portada del nuevo número de 'Litoral' / Lorenzo Saval

¿Qué tiene este sencillo acto que ha fascinado a tantos escritores (en especial, a los poetas) y artistas plásticos a lo largo y ancho de la historia de la literatura y el arte. Bastantes de ellos son convocados por la revista malagueña en su nueva publicación: así, del bando de las palabras, tenemos, entre muchos otros, a Francisco Brines, Luis Eduardo Aute, Pere Gimferrer, Jorge Luis Borges, Ángelo Néstore, Gustavo Adolfo Bécquer, Clara Janés, José María Micó, Vicente Molina Foix y David Lynch, que se aproximan a la gramática del ósculo desde sus múltiples miradas e intereses, que van desde el beso de buenas noches al más apasionado de todos; en el lado de los artistas, Roy Lichtenstein, Helmut Newton, Pablo Picasso y Gustav Klimt, por citar algunos nombres, aportan sus aproximaciones visuales al gesto, quizás, más humano de todos y el que, dice Saval, "aumenta los niveles de esas hormonas de la felicidad que sostienen el corazón cuando todo parece perdido".