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CRÍTICA

'Cantaré mañana todavía. Antología poética (1949-2005)', de Antonio Gala

Esta obra ofrece una oportunidad insuperable de acercarse a la faceta más querida por el autor de 'Enemigo íntimo'

El escritor Antonio Gala.

El escritor Antonio Gala. / José Manuel Pedrosa.

Juan Carlos Abril

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Antonio Gala (Brazatortas, Ciudad Real, 1930-Córdoba, 2023) fue sin duda un escritor y, más allá de eso, una 'celebrity' de la cultura española. Sin embargo, sus prometedores inicios literarios en poesía, a finales de los 50, van seguidos pronto por los triunfos en teatro, a comienzos de la década siguiente. Mucho después, en 1990 y a la madura edad de 60 años, publica su primera novela, con la que consiguió el Premio Planeta y un éxito de público arrollador.

A partir de ese entonces, la fama del personaje de literatura de consumo sobrepasó en notoriedad al autor e incluso a la persona, pues sus apariciones en prensa o televisión moldearon una imagen que le precedía. Una imagen de escritor que combinará su inclinación a dar a la imprenta novelas superventas con sus posturas de tolerancia, defensa de valores cívicos, justicia social, humanismo y compromiso social. No obstante, si alguna actividad hoy considerásemos como íntima en su fértil y larga trayectoria, esa es la poesía.

En efecto, 'Cantaré mañana todavía. Antología poética (1949-2005)', preparada y editada por Luis Cárdenas García y Pedro J. Plaza González, recoge en un solo volumen lo mejor de la obra lírica de Antonio Gala. De este modo, el lector posee una oportunidad insuperable de acercarse a esta faceta, la más querida por Gala. En ella, el amor y, en consecuencia, la muerte, son sus temas predilectos. Considerado el benjamín del grupo cordobés Cántico, aunque él mismo lo desmintiese en ocasiones, se codeó con el Grupo del 50, especialmente con el núcleo andaluz, Fernando Quiñones y José Manuel Caballero Bonald. Con este último fraguó gran amistad.

Virtuosa propuesta formal

El libro más valorado por la crítica siempre ha sido 'Enemigo íntimo' (1960), que se alzó con un accésit del Premio Adonáis 1959. En palabras de Pedro J. Plaza González en el prólogo, se trata de un «sostenido monólogo dramático que no adopta, en cambio, la voz de ningún personaje definido más allá del trasunto del desdoble del autor, girando en torno a dos ideas sustanciales que convergen y se solapan: la muerte y el amor» (21).

La virtuosa propuesta formal de Gala en 'Enemigo íntimo' no deja resquicios sobre su erudición, pues conoce la tradición con rigor y la supera con su particular dicción y fraseo, llevados por una prosodia de amplio dinamismo que tiene más que ver con el sentido del verso que con el encorsetamiento de ideas, al que usualmente se enfrenta la musa más retórica. En ese sentido, la búsqueda de una vía personal de expresión se encuentra en todo momento al servicio del vate, exhibiendo sus herramientas y técnicas con maestría: «tú, mi eterno Enemigo, eres lo único / que no me ha abandonado, / y tu batalla me hace compañía, / a mí, que soy tu campo de batalla» (102).

Un don divino

La sección primera, 'Poemas de lo irremediable', recupera numerosos textos inéditos, dispersos o nunca publicados en libro, datados entre 1949 y 1952. Desde muy joven, Gala cultivará el género con ahínco, en pos de un lenguaje que, como él mismo declaró, era el más difícil de todos pero que, una vez logrado, resulta un don divino. Algunos de estos textos tempranos muestran el taller de su escritura, su particular evolución y precoz brillantez, desarrollando otros temas que también le preocuparían en diferentes fases de su vida, como Dios, cierta mística mundana o la belleza.

En general, podríamos decir que su poesía se distingue por un tono conversacional y cercanía con el lector, si bien explora estructuras clásicas, fundamentalmente el soneto, léase 'Para Mirta (sonetos barrocos)', 'Sonetos de La Zubia' u otras composiciones como sus canciones depuradas, al estilo de las 'Suites' y las 'Canciones' de Federico García Lorca, de quien se consideraba ferviente admirador, tanto del poeta como del dramaturgo.

Prolífico, feraz, versátil y total, Gala fue un poeta que firmó teatro, ensayo, artículos de prensa, guiones de televisión, novelas, etcétera, transitando prácticamente por todos los géneros literarios, y que a partir de su excerta 'Poemas de amor' (1997), con prólogo de Pere Gimferrer, pasó a ser un poeta para muchos. Y hasta hoy. Que así siga.