Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

CRÍTICA

'El vigía de las esquinas', de Luis Mateo Díez: historia de una decadencia

El Premio Cervantes narra el apremiante caos de una ciudad dejada de la mano de Dios en su última novela

El escritor Luis Mateo Díez, Premio Cervantes y académico de la RAE.

El escritor Luis Mateo Díez, Premio Cervantes y académico de la RAE. / Fernando Sánchez

Ricardo Baixeras

Ricardo Baixeras

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

El académico y Premio Cervantes 2023 Luis Mateo Díez (Villablino, León, 1942) vuelve sobre la Ciudad de Sombra para narrar el apremiante caos de una localidad dejada "de la mano de Dios y abandonada por sus gobernantes", es decir, vuelve sobre uno de los ejes de su poética: dar cuenta de "la liquidación por derribo de lo que atañe a nuestra civilización".

Una ciudad sombría, metáfora evidente del mundo actual, vista como una pura descomposición, como la historia de una decadencia. En definitiva: el autor de 'La fuentes de la edad' (1985) traza la cartografía de un escenario donde "hasta la maldad está degradada" en el preciso momento en el que "corren tiempos desplazados y se agrieta la fe".

No gustará 'El vigía de las esquinas' a quienes quieran una trama que avance desmemoriada hacia un final apoteósico haciendo converger todas las líneas temáticas en unas últimas páginas que todo lo resuelvan. Y no les gustará porque en esta "Ciudad durmiente", en esta "Ciudad esquilmada, donde la antigüedad [...] no superaba la roña de un esplendor falsificado» aquellos que pululan «temerosos de las estratosferas y resignados al desgobierno" también andan algo desmemoriados y se salen del curso del río para intercalar cientos de episodios que se sostienen por el puro decir de un escritor que sigue en estado de gracia y que ha construido una verdadera farsa con tintes surrealistas cuando no grotescos.

Con una sintaxis oral encomiable hay escenas de este libro (cuesta un poco llamarlo novela) que apenas sí duran una página pero eso es lo que marca su ritmo estructural

Gustará, no obstante, a todos los que quieran tocar de cerca en qué estado anda el mundo y cómo se puede dar cuenta al unísono, con humor y desgarro, de tal podredumbre, con pocas indicaciones morales y con muchas dosis de humor.

Testimonio

Aprendida la lección picaresca, la cervantina, la quevediana y la del mundo trastocado e hiperbólico de Max Estrella, quiere Díez "patear las ruinas" para que el Vígía Ciro Caviedo pueda dar testimonio desde el bar Calamidades de cuál es el estado en derredor. Tomen nota porque les sonará lo que este cronista y gacetillero ve y cuenta desde su privilegiada atalaya: "El desgobierno, la huida de la autoridad competente y un vacío del que se aprovechan otras fuerzas subterráneas que afloran para hacer de las suyas. Sectas, milenarismos, congregaciones, contubernios, un club para cualquier encomienda solapada. Hordas internacionalistas o parroquiales, el materialismo agrario, la profanación de los intereses públicos, la caterva catecumenal y al fondo, donde ya todo está corrompido, sin vida civil ni religiosa, el eje del mal propiamente dicho, la Biblia en verso".

Con una sintaxis oral encomiable hay escenas de este libro (cuesta un poco llamarlo novela) que apenas sí duran una página pero eso es lo que marca su ritmo estructural y lo que se pretende: decir por acumulación lo que sólo un escritor tan dotado como Díez puede contar.

Y es que todo el mundo es loco (Lacan 'dixit') y que en las esquinas hay "un rumor de ultratumba" y un "desorden de las sombras". Se dirá lo que se quiera, pero no se puede negar que el creador de Celama ha escrito un libro carnavalesco, medieval e hilarante como si fuera el 'corifeo' de un coro popular que avanza inmisericorde hacia un apocalipsis que ya está aquí.

El vigía de las esquinas

Luis Mateo Díez

Galaxia Gutenberg

440 páginas

23 euros