CRÍTICAS
‘Postguerra’ la historia de la reconstrucción de Europa, de Tony Judt: silencios y ausencias
Taurus recupera ‘Postguerra’, una obra maestra imprescindible donde el historiador Tony Judt narra el difícil camino de los europeos desde 1945 al presente

Tony Judt. / l.o.
Europa, la vieja Europa, aquella que llaman del Este y la de Occidente, necesitaba contar con el correlato de su historia más reciente, aquella que narrase los desafíos y los envites que debió afrontar para levantarse tras la devastación de la Segunda Guerra Mundial y el largo camino para la reconstrucción de todo el continente. El reto lo abordó el historiador británico Tony Judt que tras largos años de elaboración publicó en 2005 ‘Postguerra. Una historia de Europa desde 1945’, el más soberbio y monumental retrato de la Europa de posguerra escrito hasta la fecha. Se trata de un texto ineludible para conocer el camino recorrido por los europeos del este y del oeste durante los cincuenta años que van del fin de la guerra a los albores del siglo XXI. Pese a los veinte años transcurridos desde su aparición, ‘Postguerra’ es un relato absolutamente vigente. Lo confirma el que la editorial Taurus acaba de publicar una nueva edición del libro, esta vez con un prólogo del historiador británico Timothy Garton Ash, que justifica así su publicación: «El libro ha pasado a formar parte de la propia historia que describe: Pasados veinte años desde su publicación original ‘Postguerra’ de Tony Judt sigue siendo la obra más leída, citada y admirada de cuantas abordan el periodo histórico que enmarca su título. Libro y época son ya inseparables».
En 1989 se iniciaba una nueva era para Europa, con la caída del Muro de Berlín, la disolución de la Unión Soviética; todo un terremoto político comenzó a sacudir la estructura de la Europa posterior a la Segunda Guerra Mundial. Finalizaba una era y otra empezaba a nacer.
Pariendo de ahí, Judt señala que el periodo transcurrido entre 1945 y 1989 habría que considerarlo no como el umbral de una nueva época sino más bien como un periodo de transición, un largo paréntesis de postguerra, la situación inacabada de un conflicto que finalizó en 1945 pero cuyo epílogo hubiese durado medio siglo.
Judt rechaza parcialmente la historia autocomplaciente impulsada por los estadistas europeos: la recuperación, la ausencia de disputas entre países, la constante expansión, la recuperación sostenida, la paz. Hay un mínimo punto de verdad en ello, pero no total pues deja fuera a la mayor parte de Europa, la del Este. Sus países tuvieron paz en ese periodo, pero una paz «impuesta» por los tanques del estalinismo.
Jutd es consciente de ello y su historia de postguerra es la historia de las dos europas, pues a uno y otro lado sus dirigentes políticos se vieron obligados a tomar medidas para evitarla vuelta de los fantasmas del pasado. A partir de 1945 Europa entera vivió durante muchas décadas bajo la alargada sombra de los dictadores y las guerras de un pasado cercano. Esto es necesario de comprender la historia europea anterior a 1989 y apreciar el gran cambio que experimento a raíz de entonces.
El libro tiene varias líneas argumentales. La primera es la historia de la reducción de Europa. Los antiguos imperios de Gran Bretaña, Francia, Portugal, Bélgica u Holanda se habían visto reducidos en este periodo de postguerra a sus núcleos europeos. Y es que los países europeos no podían aspirar ya a un estatus imperial. La mayor parte de Europa había sufrido la humillación de la derrota y la ocupación. No fueron capaces de liberarse del fascismo por sus propios medios ni tampoco mantener a raya al comunismo sin ayuda. La Europa de postguerra fue liberada por forasteros y solo después de décadas los europeos volvieron a recuperar el control de su destino.
La segunda línea argumental es el declive del fervor político con el hundimiento de los modelos tradicionales de progreso y cambio, de revolución y transformación. Ni el comunismo ni la derecha intelectual pudieron ofrecer soluciones alternativas. Después de 1989 no hubo ningún proyecto ideológico globalizador que cuajase en Europa, salvo la perspectiva de libertad.
En tercer lugar y como modesta alternativa a esa falta de modelo globalizador, aparece en la Europa occidental el plan del mercado europeo con el nacimiento de la Comunidad Europea y luego de la Unión Europea que ha permitido regular las relaciones sociales entre países y ha llegado a ser una aspiración deseada para los países que estaban fuera.
El cuarto argumento es su complicada y a veces malentendida relación con el gigante americano de EEUU. Tras 1945 los europeos reclamaron la ayuda americana para la reconstrucción, pero al mismo tiempo les desagradaba, por humillante, dicha implicación. La Europa del Este veía a EEUU de forma distinta, como claros elementos indeseables. En todo caso, y aunque hubo intentos, el modelo americano no consiguió imponerse en los países del este europeo tras liberarse del yugo estalinista.
Más allá de esto, Judt señala que la historia de la postguerra europea está ensombrecida por los silencios y las ausencias. Europa era antes de 1914 un continente de una gran riqueza de lenguas, religiones, culturas, de comunidades multiculturales donde ciudadanos de las grandes religiones: cristiana, judía o musulmana convivían mezclados, aunque con disturbios que explotaban periódicamente. Pero entre 1914 y 1945 aquella Europa quedó hecha pedazos y surgió un continente más ordenado, sin tantos matices. Durante los cuarenta años siguientes a la guerra los europeos del este y del oeste, vivieron en enclaves nacionales herméticos donde las minorías quedaron integradas. Solo Yugoslavia y la Unión Soviética quedaron al margen de esta homogeneidad.
Esto volvió a cambiar a partir de finales de los ochenta en que Europa se reinventa con un presente y futuro multicultural. La llegada de refugiados, de miles de trabajadores extranjeros de África y Sudamérica principalmente, han convertido a las grandes y medianas ciudades europeas en focos de diversidad lingüística y cultural.
La narración acaba en 2005. Desde ese límite la visión de Jutd es que Europa está dejando atrás su turbulento pasado. Sesenta años después de la muerte de Hitler, su guerra y sus terribles consecuencias están entrando en la historia. «La postguerra ha durado en Europa mucho tiempo, pero finalmente está llegando a su término».
Sobre España señala el abismo que en 1970 separaba a España de Europa pues los treinta años de franquismo habían acentuado el retraso social y el aislamiento cultural. A primera vista los años sesenta parecían haber pasado de largo, sin embargo, al mirar con lupa se podía ver que el país, sobre todo el norte, estaba cambiando con rapidez. Franco era un dictador auténticamente reaccionario, pero realista en cuestiones económicas y al inicio de los sesenta puso en marcha el plan de estabilización ideados por los ministros del Opus que trajo cierto milagro económico al país, auspiciado sobre todo por las divisas del turismo y por las que enviaban los españoles emigrantes, lo que viene a indicar que la prosperidad de España se debió en parte a la prosperidad de otras naciones.
‘Postguerra’ constituye una hazaña de síntesis e interpretación pues no se limita como los manuales al uso a exponer en paralelo los aspectos políticos, económicos o sociales, sino que los integra. Así Judt narra la recuperación económica de Alemania a través de su industria automovilística; nos lleva a París para analizar lo que ocurrió en mayo del 68, y poco después lo ocurrido en la Primavera de Praga. Pero también nos da cuenta del inicio de la liberación sexual, de la irrupción de la música pop y la pequeña revolución que supuso la aparición de grupos como los Beatles y la llegada de la minifalda. Analiza la dictadura fascista de Franco, así como la de Salazar en Portugal y la de Ceaucescu en Rumanía.
Por el camino, conocemos la guerra civil griega, la socialdemocracia escandinava, las tensiones de la Bélgica plurilingüe, y los conflictos del País Vasco e Irlanda del Norte. Destaca el protagonismo de personajes decisivos en este tramo histórico como Churchil o Stalin, Mitterand, el checo Václav Havel y su gran movimiento cultural o Gorbachov, que echó el cierre al comunismo soviético.
‘Postguerra’ llega hasta 2005 , hasta la guerra de Irak y la elección de Benedicto XVI, y así da sentido a la identidad y a la historia reciente de Europa, en un libro que es una obra maestra.

Postguerra. Una historia de Europa desde 1945
Autor: Tony Judt
Editorial: Taurus
Traducción: Jesús Cuéllar, Victoria Gordo, Álvaro Marcos
1.215 páginas.
31,25 €
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