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OPINIÓN

La llamativa "excepción ibérica" del libro

Desde la pandemia, la industria editorial ha incrementado un 39% sus ventas en España y Portugal

Una joven disfruta concentrada de la lectura rodeada de montones de libros apilados alrededor.

Una joven disfruta concentrada de la lectura rodeada de montones de libros apilados alrededor. / EP

Álex Sàlmon

Álex Sàlmon

Barcelona
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El sector editorial sigue sano. Los 1.250 millones de euros de facturación de 2025, un 4% más que el pasado año, lo demuestran. Datos del Gremio de Editores. Desde la pandemia, el libro ha incrementado en un 39% sus ventas en España y Portugal. Esta situación ya es denominada como la "excepción ibérica". Mientras las ventas caen en el resto del mundo occidental, en la Península aguantan.

Es un incremento que podríamos llamar moderado porque no es más elevado que el del pasado año, pero sigue en alza. La situación extraña a los que no leen, o leen poco. El mundo parece dividido entre los que dedican todo su tiempo libre a las redes sociales y los que se sumergen en las páginas de un libro y se pierden entre sus historias.

Sigo sorprendido ante esta falta de visión más general. Solo hay que mirar hacia el interior de una librería cualquier tarde o fin de semana para descubrir la moda de la lectura, que contrasta con la llegada e implantación de la inteligencia artificial.

Lo más interesante de esta situación está en el perfil del lector gracias al que se han incrementado las ventas: los jóvenes. Esta es una gran noticia para los que consideramos que formarse a través de los libros es el mejor método para hacer una sociedad igualitaria.

Pero los tiempos son de desequilibrios. Mientras una parte de la sociedad mantiene un proceso a fuego lento en su ejercicio de creación intelectual, otra parece asidua a la comida rápida, tentadora en momentos aislados, pero perjudicial si es rutinaria.

No hay que bajar la guardia. Es preciso seguir tentando en las escuelas de primaria a la pasión por la lectura. Esta fiesta no puede parar, ni hay que dormirse en los laureles, una frase deliciosa que dignificaba el éxito del poeta o del deportista. Dormirse con ellos puestos sería lo peor en un momento crucial como este. Mientras, celebremos una provechosa Navidad.