Libros
La anécdota del nacimiento de Picasso y su relación con el humo del puro, según Rafael Inglada
El experto picassiano presenta 'Pablo Picasso. El libro de las anécdotas', que reúne curiosas peripecias protagonizadas por el artista malagueño publicadas en la prensa internacional

Rafael Inglada, con la escultura de Pablo Picasso en la Plaza de la Merced / Alex Zea
Entre los muchos proyectos de envergadura en los que anda enfrascado Rafael Inglada, el experto picassiano por antonomasia de Andalucía, destaca una tetralogía de libros que indagan en otras tantas facetas del genio de la Plaza de la Merced: después de 'Pablo Picasso. Libro de las conversaciones' y con 'Pablo Picasso. Libro de las declaraciones' y 'Pablo Picasso. Libro de las defensas', pendientes de publicación, mañana se presenta el segundo volumen, quizás el más singular y curioso de todo, 'Pablo Picasso. Libro de las anécdotas'; un texto en el que Inglada quiere acercar "a un Picasso más humano visto por sus coetáneos" y que presenta mañana, cómo no, en la Casa Natal, a partir de las 18.00 horas.
Asegura el autor que "el humor y la sorpresa" están presentes en todo momento en el volumen. Entonces, ¿Don Pablo era un tipo divertido? "No sólo un tipo divertido, sino sagaz. Sabía perfectamente cómo controlar a los que realmente eran sus amigos y a los que iban simplemente por un interés económico o artístico", asegura Inglada, quien retrata aquí, a través de una serie de anécdotas casi todas inéditas en español, tomadas de la prensa francesa, española, polaca y catalana, publicadas entre 1910 y 1973, a un artista "vivo, inmediato, no uno de recuerdos póstumos".
Verdad o leyenda
La vida de Pablo Picasso ya empezó con una anécdota: según las crónicas y testimonios, el Picasso bebé nació muerto y 'revivió' al respirar el humo del puro que se estaba fumando su tío, el doctor Salvador Ruiz. ¿Eso fue verdad? "Eso es lo que cuentan algunas de las biografías. Es una anécdota que, además, me corroboró Maya Ruiz-Picasso, la hija del pintor, en diciembre de 2012. Es cierta, hasta no sé qué grado de exageración", responde el picassiano mayor del reino malagueño. ¿Y lo de que, estando sin efectivo, pagó una comida o cena en un restaurante haciendo un dibujo en una servilleta? También "es cierto", asevera el experto: "Y los propietarios de los restaurantes estaban encantados con esa visita, que prestigiaba el negocio. Hay casos en que incluso se quedaban con los cheques porque valía más la firma que el valor del mismo".
Pero es indudable que la anécdota pisa a veces terreno pantanoso. Ya se sabe que muchas veces la leyenda es magnética pero conviene desbrozarla, y que hay mucho escrito sobre Picasso que quizás no sea cierto pero que al encajar en el molde de lo sugerente y lo atractivo muchas veces se da por bueno. "Todas [las anécdotas que recoge el libro] tienen en cierta manera un fondo de historia verídica, porque se basan en muchas ocasiones en hechos que sabemos que fueron reales. Aun así, el autor anónimo, el que firma con su nombre real o el que lo hace a través de seudónimo, elogia, pondera o critica ferozmente a Picasso. Y eso sucede aquí desde sus años del cubismo hasta su filiación política. Incluso se atreven quien escribe a intervenir sobre la vida privada del pintor", desvela Inglada.
En este sentido, a la espera de 'Pablo Picasso. Libro de las defensas', en el compendio de anécdotas, al revelar a ese "Picasso inexplorado", se defiende a un hombre muy sometido, especialmente en los últimos años, al ataque personal más o menos indiscriminado: "Pero Picasso se acostumbró muy pronto a ese sometimiento y no le daba importancia en la mayoría de los casos. Responder hubiera significado tener a diez periodistas en la verja de su casa. Una de las cosas que más temía porque le restaba libertad para trabajar", zanja.
Por cierto, ¿cuál es la anécdota picassiana favorita de Rafael Inglada? No tiene "ninguna en especial" pero opta por esta del 1 de agosto de 1945, publicada en la revista 'Ambiance' de París: "En sus inicios, Picasso quería la opinión de Rodin sobre su primera obra futurista. Fue a verlo y le preguntó:
—¿Le gusta este cuadro, maestro? Aún no lo he firmado, porque quería escuchar primero una opinión autorizada.
Rodin tomó el cuadro en sus poderosas manos, lo giró una y otra vez, y le dijo al joven principiante:
—De todos modos, jovencito, le aconsejo que lo firme, así sabremos al menos cómo colgarlo".
Suscríbete para seguir leyendo
- Paula Gallego, de niña en 'Cuéntame' a voz de la generación Z en 'Machos alfa': 'Gracias a la serie soy más atrevida
- Iván Ferreiro: 'Hay una presión muy grande sobre los artistas, cuando no somos los que mandamos en la industria
- Fito y Fitipaldis, valores seguros y calor familiar en el Palau Sant Jordi
- Julio Iglesias, hoy en directo: última hora del comunicado del cantante, su abogado José Antonio Choclán y reacciones
- Telecinco, una cadena en crisis que sigue sin saber reinventarse: 'Su fórmula está muy apalancada
- El ocaso de Telecinco, en gráficos
- Juego de tronos' en versión sucia, sencilla y a ras de tierra: llega 'El caballero de los Siete Reinos
- Fallece el diseñador Valentino, el último emperador de la moda del siglo XX, a los 93 años