CRÍTICA
'Mercromina', de Aida Sunyol Sánchez: aquí no hay mercromina que valga
En su premiado debut novelístico, la autora de Cardedeu retrata a su generación con desparpajo a través de sus amoríos
Aida Sunyol gana el BBVA Sant Joan con su primera novela, una tragicomedia sobre la desorientación emocional y afectiva de los treintañeros
BBVA impulsa un nuevo premio literario para autores menores de 35 años

La escritora Aida Sunyol Sánchez, autora de 'Mercromina'. / JORDI COTRINA

En 'Mercromina', su sonado debut en la novela –ha ganado el Premi BBVA Sant Joan 2025–, Aida Sunyol Sánchez (Cardedeu, Barcelona, 1990) retrata con desparpajo las relaciones amorosas actuales y, a través de ellas, toda la generación que encara los 30. En efecto, la obra presenta un desfile de personajes variopintos que convergen de manera azarosa en una Barcelona convertida en un parque temático, una ciudad cuyos habitantes buscan cobijo en los barrios periféricos.
Sin duda, esta Barcelona que sueña con integrar la primera liga de las metrópolis es una de las protagonistas del libro, con sus barrios y sus bares, con sus líneas de metro y su anonimato garantizado, aunque nunca se sabe si un ex –"un cadáver emocional"– acecha a la vuelta de la esquina: la urbe, al fin y al cabo, no deja de ser un pañuelo.
Esa Barcelona que sueña con integrar la primera liga de las metrópolis es una de las protagonistas del libro
De estructura circular y con una multiplicidad de voces narrativas, la novela se despliega a partir del personaje de Fernando, que acaba de volver de Los Ángeles, adonde huyó para olvidar el amor de su juventud, Alfie. Resulta que este se acaba de casar, según lee en una página web, y las antiguas heridas vuelven a supurar. Luego está Eugenia, con quien ambos habían formado un trío unido por el sexo y las farras en Sutton, la discoteca de Sarrià-Sant Gervasi, y que también arrastra mal de amores. Añora a una artista londinense con la que salió durante los años que estuvo viviendo en la capital inglesa, toda una personalidad magnética conocida como "la reina de Harley Street".
Objetivo: ligar
Y así se van sucediendo una serie de amoríos entre unos –ya no tan– jóvenes que no parecen tener otro objetivo en la vida que ligar. En la empresa donde trabaja Helena, por ejemplo, hacen una porra para ver con quien se va a liar Nacho –"certificadamente nombre de una persona imbécil"– en la cena de Navidad.
El sexo está archipresente, pero es un sexo 2.0 sin ningún tipo de censura moral –una relación ocasional se llama "nada-serio-solo-es-sexo"–, y multidireccional –la norma es la bisexualidad– que, por su total libertad –"follar" debe ser el verbo que más circula–, parece reflejar una desorientación en los personajes, muchos de ellos aferrados a sus mascotas, perros, gatos, su única tabla de salvación. Sin embargo, en sus derivas, no les falta imaginación. Un hombre, alias Castafiore, por ejemplo, se especializa en porno casero colgando vídeos eróticos vestido con sotanas de varios colores y diseños. Tiene éxito hasta en Londres.
Entre la ironía y la crítica
Sunyol, que trabaja de profesora de secundaria y que anteriormente había escrito relatos de erótica feminista y artículos en el digital de cultura 'Núvol', tiene un estilo eficaz y rápido, con mucho diálogo ingenioso y afilado. La autora gasta una lengua argótica actual atravesada de anglicismos (más que de castellanismos), que se alternan en una prosa fluida en la que caben perfectamente hasta mensajes de Whatsapp. El juego de voces narrativas que se despliega a base de capítulos breves puede llegar a confundir, pero nunca a aburrir.
La autora tiene un estilo eficaz y rápido, con mucho diálogo ingenioso y afilado, y gasta una lengua argótica actual atravesada de anglicismos
Entre risa y risa, subyace una crítica a temas muy actuales como la inaccesibilidad a la vivienda, el desastre de Rodalies, los trabajos precarios, la soledad en la gran ciudad, cuestiones que afectan sobre todo aquellas generaciones que, a pesar de estar archiformadas, de haber incluso trabajado en el extranjero, viven en una sociedad viscosa haciendo equilibrios para no ahogarse. Eso sí, prevale el tono ligero como el que se desprende de la reflexión de uno de los personajes femeninos, que en un viaje a la playa de Caldetes sopesa si dejar su piso para irse a vivir con su novio: "Yo, como el Maresme, solo quería ser libre y tropical".
El título de la novela hace referencia precisamente a la necesidad que sienten todos los personajes de curarse las heridas, a esa añoranza de la infancia feliz en la que, con un poco de mercromina, se resolvía todo.

'Mercromina'
Autora: Aida Sunyol Sánchez
Editorial: Edicions 62
242 páginas. 21,90 euros
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