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Entrevista | Vanesa Freixa Activista rural

La activista rural que aboga por supermercados públicos con producción local para una alimentación justa

La escritora busca con su libro 'Ruralismo. La lucha por una vida mejor' despertar a la sociedad para entender que ruralizar la vida es la única solución frente a un capitalismo destructor

Vanesa Freixa, autora de 'Ruralismo. La lucha por una vida mejor'

Vanesa Freixa, autora de 'Ruralismo. La lucha por una vida mejor' / Pere Báscones

Laura Nuel

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Vanesa Freixa (Rialp, Lleida, 1977) no se considera ni pastora ni activista, sino que se define como una mujer de montaña de la comarca del Pallars Sobirà, una mujer rural domesticada que, después de haberse desligado de sus orígenes en el campo, volvió a ellos cuando se dio cuenta de que el ritmo frenético de la ciudad estaba destruyendo la naturaleza

Freixa, que fue directora de la Escuela de Pastores de Cataluña entre 2009 y 2016, se empezó a plantear qué nuevas dinámicas sociales y económicas hacen falta para frenar el sistema capitalista que está llevando el mundo al colapso, así que se mudó con su familia a una cabaña en el Pirineo, compró un rebaño de ovejas y empezó a buscar la manera de vivir de manera sostenible y respetuosa con el medio ambiente.

Una de sus principales denuncias es la concepción negativa que se tiene de la vida rural y como, a lo largo de los años, se ha generado una mentalidad que pregona que la vida urbana es moderna y civilizada, mientras que la de montaña es anticuada: "Hay un desprestigio hacia los entornos rurales, y el mundo urbano está totalmente desconectado de estos, por lo que la montaña se convierte en un sitio donde hacer turismo, pero no para vivir porque se cree que vivir aquí equivale a perder muchas cosas".

"Hay un desprestigio hacia los entornos rurales, y el mundo urbano está totalmente desconectado de estos"

Freixa explica que el sistema capitalista actual prioriza el beneficio económico y perpetúa un consumo desenfrenado que destruye el medio ambiente: "Tenemos que cambiar las prioridades. El foco no puede estar puesto en aumentar el PIB". Es contraproducente negar el cambio climático, y la autora denuncia la inacción de los gobiernos, los cuales deberían tomar conciencia para proveer una vida digna para todo el mundo donde no se esté al servicio de la especulación del capital: "Tenemos que tener claro que podemos sobrevivir a una crisis económica, pero no a una crisis climática".

Vanesa Freixa se mudó al Pirineo, compró un rebaño de ovejas y buscó la manera de vivir de manera sostenible

Vanesa Freixa se mudó al Pirineo, compró un rebaño de ovejas y buscó la manera de vivir de manera sostenible / Pere Báscones

La autora explica que una de las causas de la situación actual es la cosificación de todos los seres vivos promulgada por el capitalismo: "Cuando una cosa es un objeto, es aceptable hacer con ella lo que te dé la gana". Freixa afirma que seguir explotando los recursos sin parar es una situación insostenible, pero la única esperanza que tiene es que el cambio llegará cuando el capital vea que una nueva manera de vida es lucrativa: "Cuando se den cuenta de que las opciones de regeneración de la Tierra son rentables económicamente, habrá un cambio real, pero me entristece que tenga que venir desde aquí y no desde una conciencia de amar la vida".

La alimentación es un tema troncal que Freixa también quiere poner sobre la mesa. La mayoría de la ciudadanía no se preocupa de quién ha cultivado los alimentos que compran en el supermercado, pero, ¿qué se puede hacer para revertir esta situación? Para empezar, propone seguir la idea de abrir supermercados públicos, una iniciativa que el nuevo alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, quiere implementar: "Hay que abrir supermercados que estén abastecidos por la producción local, y tener claro que hay determinados productos que no se podrán suministrar porque vienen de muy lejos y esto hay que pararlo. De esta forma las personas pagarían un precio justo por los alimentos y se pagaría un precio justo a los payeses". 

"Hay que abrir supermercados que estén abastecidos por la producción local, y tener claro que hay determinados productos que no se podrán suministrar porque vienen de muy lejos y esto hay que pararlo"

Cambiar los hábitos no es fácil, y para salir de esta sociedad que banaliza el consumo, Freixa considera que los huertos urbanos son un buen punto de partida: "Son acciones transformadoras para las personas porque si formas parte del proceso de cultivar alimentos, te das cuenta del tiempo que se necesita para comérselos, y así también se contribuye a no desperdiciar alimentos porque sabes el esfuerzo que hay detrás"

Pese a la complejidad de la situación, la activista rural explica que, si verdaderamente nos preocupa la emergencia climática, "hemos de poner nuestro cuerpo en acción y empezar a tomar decisiones que, aunque sean pequeñas, son muy importantes". La alienación bajo la cual se encuentra la sociedad "nos hace pensar que somos libres y felices porque seguimos el patrón de la gente de nuestro alrededor, pero es una vida vacía que provoca que haya tantos problemas de insatisfacción personal". En 'Ruralismo. La lucha por una vida mejor' Vanesa Freixa incita a cuestionarlo todo y alienta el pensamiento crítico que, a día de hoy, "está en entredicho, aunque pensemos que somos una sociedad crítica".

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