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CRÍTICA

'El misterio del Cisne Negro', de Tetsuya Ayukawa: la pureza del enigma

El autor, un referente de la corriente 'honkaku', caracterizada por el rompecabezas y la deducción pura, combina el acertijo clásico con la observación lúcida del Japón de posguerra en esta novela

El escritor japonés Tetsuya Ayukawa, autor de 'El misterio del Cisne Negro'.

El escritor japonés Tetsuya Ayukawa, autor de 'El misterio del Cisne Negro'. / EP

Marta Marne

Marta Marne

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Aunque los lectores de Seicho Matsumoto (autor de 'La chica de Kyushu' y 'El castillo de arena', entre otras, en Libros del Asteroide) encontrarán numerosos puntos en común con 'El misterio del Cisne Negro' de Tetsuya Ayukawa (Tokio, 1919-2002), también hallarán claras diferencias. En ambos autores aparece un planteamiento similar: un hombre ha sido asesinado y la policía comienza a desgranar las pistas que pueden conducir a la resolución del caso.

El elemento común más evidente es el uso de los horarios –precisos y sin retrasos– de los trenes japoneses, que sirven tanto para situar el crimen en el tiempo y el espacio como para construir coartadas. En este punto, muchos reconocerán ecos de 'El expreso de Tokio' (1957), publicada dos años antes que esta nueva intriga ferroviaria. También coincide la tenacidad de los investigadores: si es necesario recorrer media isla para localizar el lugar donde se tomó una fotografía y descubrir la identidad de la mujer que aparece en ella, se hace, pese al calor sofocante y la frustración de sentir que el caso no avanza.

Sin embargo, hay un aspecto que distingue con claridad las obras de Ayukawa y Matsumoto: el enfoque narrativo. Aunque ambos buscan la verdad, Matsumoto centra su interés en los motivos, en el análisis sociológico que explica las raíces del mal, mientras que Ayukawa se concentra en el cómo y el quién. 'El misterio del Cisne Negro' no es su primera investigación –la serie comenzó con 'Kuroi Toranku', publicada en 1956–, y lo consolida como uno de los principales exponentes de la corriente 'honkaku', caracterizada por el rompecabezas y la deducción pura, próxima a la 'golden age' británica.

Precisión matemática

El lector dispone de todas las herramientas –horarios de tren, diagramas, mapas–, aunque sabe que nunca alcanzará la agudeza del inspector Onitsura. Esa precisión casi matemática no excluye la presencia, siempre latente en el género negrocriminal japonés, de la crítica social. La denuncia es sutil, pero constante.

Uno de los aspectos más interesantes del argumento –en el que un magnate de una empresa textil es arrojado desde un puente a un vagón de tren– es que la investigación recae inicialmente en dos agentes; pero cuando el caso se estanca, Onitsura asume la dirección.

La búsqueda de la verdad por encima del lucimiento personal define en gran medida a la sociedad japonesa y no podía faltar en una historia que refleja los entresijos del tiempo en que fue escrita

Esa búsqueda de la verdad por encima del lucimiento personal, esa colectividad que prima sobre la individualidad, define en gran medida a la sociedad japonesa y no podía faltar en una historia que refleja los entresijos del tiempo en que fue escrita.

Los rasgos del contexto histórico emergen a través de múltiples pinceladas: los problemas económicos de los trabajadores de la empresa textil de la víctima, los recuerdos de guerra de Onitsura, la denuncia de la precariedad de tantas mujeres que recurrieron a la prostitución para sobrevivir o la llegada masiva de población a las grandes ciudades.

Lo más logrado de la novela es el seguimiento meticuloso de cada pista: el modo en que Ayukawa conduce al lector paso a paso –con un manejo del suspense impecable– por los interrogatorios y las deducciones hasta encajar, una a una, las piezas del puzle. Un homenaje al misterio clásico con el tempo inconfundible del Japón de posguerra.

El misterio del Cisne Negro

Tetsuya Ayukawa

Traducción de Víctor Illera Kanaya

Ediciones Destino

400 páginas. 21,90 euros