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EL BALZAC ARGENTINO

Martín Caparrós disecciona Buenos Aires, la ciudad que ama y también le espanta

'Bue' es una gran novela coral donde la capital argentina funciona como un verdadero personaje

El escritor Martín Caparros, retratado en 2023.

El escritor Martín Caparros, retratado en 2023. / Alex Zea / LMA

Abel Gilbert

Abel Gilbert

Buenos Aires
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La apócope "bue", por lo general precedido por la "y", lo que da "y bue", suele ser escuchado con un dejo de resignación en la capital argentina. Las cosas son así, qué se va a hacer. Y son tan así que hasta el código aéreo que se muestra en los pasajes lo indica: Buenos Aires, reducida a Bue, es también un punto de partida o llegada. En Martín Caparrós convergen los dos sentidos porque resumen una experiencia urbana. El autor de 'La historia' ha auscultado ese espacio que suele simbolizarse en un insulso obelisco blanco. El resultado es una gran novela coral. 'Bue' nunca se nombra, siempre es la Ciudad, con mayúsculas, donde cabe todo lo que es posible narrar.  

Caparrós se inició en el periodismo en 1974. Formó parte de un diario mítico, Noticias. Fue al exilio con el golpe militar de 1976. Se licenció en una universidad parisina, volvió a la Argentina con la recuperación de las instituciones democráticas. Ha viajado, muchísimo, y escribió sobre lo visto y oído. Residió en Nueva York como corresponsal del diario 'Perfil', pasó por Barcelona y ahora Madrid. A pesar de esa multiplicidad, o como consecuencia de ella, Buenos Aires nunca dejó nunca de ser una referencia sentimental, política y cultural. Se merecía estas 300 páginas.

La Ciudad es una máquina que se piensa a sí misma en la novela, es una "máquina de tragar personas", "un despilfarro de signos, un sinfín de signos". Los personajes entran y salen, Caparros busca organizar ese caos, darle una forma que se aparta del relato convencional. Las voces se cruzan, cortan, interceptan, refutan. Pero la centralidad la tiene la innombrable Buenos Aires, tan innombrable como sus sujetos históricos. Peróm, por ejemplo.

En 'El interior', Caparrós escribió una crónica monumental sobre la vastedad que está más allá de la Ciudad. Fue de norte a sur y también hacia al oeste. Encontró territorios unidos por "confusiones, variedades, diferencias, inquinas y querencias, un himno, una bandera, una frontera, mismos jefes y, a veces, mismos goles". Buenos Aires aparece en 'Bue' como una sinécdoque, la parte del todo argentino. Y el autor escucha sus contradictorios o fatídicos latidos. Caparrós convierte el maremágnum en procedimiento: junta lo disperso, voces, piropos, informaciones periodísticas, comentarios que son lugares comunes, formas del desprecio y la transacción. Entrevera prosa y poesía, fragmentos breves y pasajes largos. Y también el ensayo episódico. Porque, a la distancia, el autor disecciona el lugar de sus iniciaciones y desencantos. Esa Ciudad es "un remedo malo del inferno", "un pantano de esperanza".

Para Jorge Luis Borges Buenos Aires era un plano de sus humillaciones y fracasos. La quería, como los otros, porque a la vez provocaba espanto. Caparrós parece amplificar esos sentimientos en una disección permanente de Bue, aquella que "siempre se pensó como un enclave occidental", con "la cruz y la piel blanca y las armas más blancas y la moral más blanca todavía", una ciudad, sin embargo, cada vez más 'latinoamericanizada'.

Una ciudad que también es un juego sobre las posibilidades del azar, y no en vano el azar adquiere un papel gravitante. Pero una ciudad, cualquiera, también es una caja que atesora capas y capas sonoras. Nombrado meses atrás doctor Honoris Causa de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, y también su "ciudadano ilustre" por la legislatura municipal, la escritura caparrosiana es virtuosa, una declaración de vitalidad permanente que es casi imposible no leer en contrapunto con 'Antes que nada'. el libro que, de manera conmovedora yuxtapone sus memorias, las de un hombre que ha vivido mucho y necesita revisarse, y su convivencia con la ELA, la enfermedad que lo ha llevado a una silla de ruedas. Allí también aparece Buenos Aires. Caparrós es un cronista insigne y ha encontrado un sitio en la narrativa argentina desde joven con 'Novelas a tus muertos'. Ese salto constante entre el periodismo y la ficción no tiene parangón. Otro gran escritor, Daniel Guebel, dijo que Caparrós es un "Balzac argentino". Nada de la comedia humana le es ajeno. Y Buenos Aires es una comedia.

El narrador se siente parte de esa contracción llamada Buenos Aires. Reconoce una imposibilidad: conviven tantas diferencias que decir La Ciudad no quiere decir nada. Y por eso escribe. 'Bue' es además una memoria de su escucha. Entran y salen las canciones que son las de la temprana adolescencia y la temprana adultez. En ese montaje el autor recuerda al que fue y cantó alguna vez. 'Bue' incluye la historia de una casa que no se presenta de manera lineal y que permite rastrear las sucesivas biografías de sus ocupantes, desde el primer inmigrante, Gualterio Giunti hasta que alguien de esa familia la pone en venta décadas más tarde. Por allí ha pasado el tango, llegaron los Beatles y el horror. La nieta del fundador, Beatriz, tuvo que exiliarse, como Caparrós. "No podía volver a la Argentina sin volver a la casa de sus padres". Nunca la puede recuperar completamente. La casa se cae a pedazos. La casa es Argentina.

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