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ENTREVISTA

Nancy Huston, escritora: "La prostitución es una actividad muy noble y necesaria"

Su nuevo libro, 'Te llamaré Francia', donde Francia es una transexual que huye de su masculinidad y su universo violento en Colombia, es un caleidoscopio social y político de la civilización occidental del que habla desde su casa de París con el suplemento 'ABRIL'

La escritora Nancy Huston, autora de la novela 'Te llamaré Francia'.

La escritora Nancy Huston, autora de la novela 'Te llamaré Francia'. / Zowy Voeten

Elena Pita

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Barcelona
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Nancy Huston (Calgary, Canadá, 1953) ha vuelto a hacerlo: escribir un libro grande sobre un tema grande: 'Te llamaré Francia' (Galaxia Gutenberg), donde Francia es una transexual que huye de su masculinidad y su universo violento allá en Colombia, y es la Francia de sus clientes en el 'bois' de Boulogne, París. Un caleidoscopio social y político de la civilización occidental, y una literatura afinada en la que ella misma es un personaje más, le sirven a la autora para abordar la prostitución como un bien necesario –sostiene que el género masculino necesita poseer y eyacular– y la criminalidad que le rodea, de la que culpa a la hipocresía política y judicial.

Huston aprendió a escribir en las cartas que le enviaba a su madre desde los 6 años, su madre que la abandonó y ella que curó su herida reclamando el afecto de los chicos: a los 6 años ya era el juguete sexual de la pandilla de su hermano y a los 12 es desvirgada por ese mismo y único hermano. Pero la pillo esta tarde a contrapié, en la pantalla de ordenador desde su casa en París, a donde emigró con 20 años, después de estudiar música en una universidad privada de Nueva York.

En la capital francesa hizo un posgrado en Ciencias Sociales, fue discípula de Roland Barthes, militó en el feminismo, empezó a escribir ensayo y se casó y tuvo dos hijos con el filósofo y lingüista Tzvetan Todorov. Pero está hoy como animal herido que cuestiona y califica cada una de mis preguntas, algunas las responde y a la mayoría se cierra en banda: no quiere hablar de política ni ideologías, ni de su vida ni su carrera literaria.

"Hacerse hombre significa aprender a transformar el miedo en violencia", se lee en la novela. ¿La condición masculina conlleva necesariamente la semilla de la violencia?

No estoy expresando mis opiniones en la novela. Acabo de publicar un ensayo sobre la diferencia entre sexos, 'Les envissibles', que va contra la ideología oficial actual, que sostiene que el género es algo totalmente arbitrario, que se nos asigna en el trabajo y cosas por el estilo.

Se lo pregunto de otro modo: su protagonista, Rubén/Francia, ¿se traviste a modo de conjura o rechazo de la violencia masculina?

Absolutamente. Es algo que leí y escuché muchas veces en entrevistas con personas que han hecho la transición: su entorno de origen estaba en el fondo de la decisión. La otra opción que puede darse con esa procedencia violenta también está en la novela, y es la del grupo de egipcios que comenten el asesinato de la transexual Vanesa Campos. Asistí todos los días a su juicio y descubrí que el origen de ambas partes era muy similar: padres y entornos sociales muy violentos, poca educación y pobreza, lo que les había impulsado a huir de su país y venirse a París. Lo único que les diferencia es que unos decidieron convertirse en mujeres y trabajar con su sexo y los otros, ser aún más viriles. Y terminaron enfrentándose en una guerra homicida.

Los hombres han seguido tradicionalmente rituales como la caza, la lucha, los juegos militares… ¿Es posible que este tipo de masculinidad no encuentre lugar en la sociedad actual? ¿Los machos se sienten en cierto modo perdidos?

¿Perdidos? ¡Pero si dirigen el mundo! Los hombres gritan juntos, luchan juntos, bombardean juntos, y juntos destruyen el mundo. Les encanta organizarse, vestir uniformes, establecer estrategias grupales para actividades que no pueden llevarse a cabo individualmente, como sucede en el fútbol o en el Vaticano. No es algo que esté en los genes, pero sí en el comportamiento natural de su sexo. También lo encontramos en todos los primates, y no olvides que somos uno de los grandes monos. Los tipos de primates se distinguen en su grado de violencia y en el modo en que maltratan a sus hembras. Creo que los humanos hemos imitado demasiado a los agresivos chimpancés y no lo suficiente a los bonobos [monos de culo pelado por su incansable actividad sexual].

¿Perdidos? ¡Pero si dirigen el mundo! Los hombres gritan juntos, luchan juntos, bombardean juntos, y juntos destruyen el mundo

Su carrera literaria empezó escribiéndole cartas a su madre, que se había fugado de casa abandonándola a usted, con 6 años, y a su hermano. ¿Volvió a encontrarla a lo largo del tiempo?

Sí, por supuesto, y yo no le doy tanta importancia a este hecho: se fue y ya. Y no se fugó, se marchó. Y sí, la vi muchas veces después de aquello, nuestro contacto era permanente. Y si le escribía esas cartas era porque ella me lo pedía: ella nos escribía a todos y estuvimos conectados hasta su reciente fallecimiento, con 94 años.

Ha contado que entonces sintió una enorme necesidad de sentirse amada por los chicos y que años más tarde, a los 12, fue violada por su propio hermano. Y, no obstante, ¿siguió queriéndolo?

Por supuesto que sí, y yo ni siquiera lo llamaría violación. Estábamos los dos tonteando y me penetró, sí, y no estuvo bien, pero nunca me enfadé con él por eso. Pero ¿te importa hacerme preguntas sobre la novela?

Estas entrevistas no se centran en un libro, sino en la obra y vida de un autor, pero vamos allá: una vez más es usted un personaje dentro de la novela…

No, una vez más no, es la primera vez.

Disculpe, pero su vida y sus experiencias están en todo lo que he leído de usted.

Porque son novelas de autoficción, pero esta no lo es. Es una novela en la que su autora es un personaje.

Sostiene que nuestra existencia no se debe a ningún dios sino al acto sexual, aunque todas las sociedades han inventado fórmulas para negarlo. ¿Por qué?

Hemos preferido convertirlo en algo sagrado, porque a diferencia de los demás animales nosotros somos conscientes de nuestra existencia: sabemos que nacemos y que en un momento determinado vamos a morir. Así que todo lo que está relacionado con el nacimiento y la muerte, incluido el acto sexual, se convierte en sagrado. En esta novela quise hablar de los hombres, los clientes de la prostitución, porque hemos escuchado cientos de discursos y hemos visto cientos de obras de arte dedicadas a los cuerpos de las mujeres ofrecidos de esta manera, todo ello centrado en la sexualidad femenina, como si ello fuera el asunto. Sin embargo, no se trata de la sexualidad femenina, sino de la masculina. No estoy señalando con el dedo: ustedes son los malos, la culpa es suya. No. Lo que pretendo decir es que la sexualidad de ambos géneros es muy diferente. Una mujer nunca va a conseguir que su jefe le busque un hombre para follar, porque no es una necesidad, mientras que en el caso del hombre sí lo es y sí sucede.

Una mujer nunca va a conseguir que su jefe le busque un hombre para follar, porque no es una necesidad, mientras que en el caso del hombre sí lo es y sí sucede

¿Como cuando el ejército nipón montaba lupanares en los campamentos de soldados?

Exactamente, pero no sólo en las guerras y en los ejércitos desplazados se han ocupado los gobiernos de las necesidades sexuales de sus hombres. En el norte de mi provincia, en las arenas petrolíferas de Canadá, donde hay 100.000 hombres solitarios extrayendo 3.500 millones de barriles de petróleo al día, se les proporcionan mujeres para satisfacer sus necesidades sexuales. Los hombres se reproducen mediante la eyaculación, en las mujeres no se trata de un orgasmo de tres segundos, sino que conlleva nueve meses. Por tanto, es muy diferente tener un útero y un vientre, o un pene y unos testículos, y la prostitución tiene que ver con personas con pene.

¿Es por este motivo que la novela está estructurada y centrada en los clientes, con el 'bois' de Boulogne y sus trabajadoras sexuales como escenario de fondo?

Sí, yo quería hablar de los clientes, porque todos los hombres pueden convertirse en clientes a lo largo de su vida. Los clientes son muy diversos. Y eso es lo que quise demostrar con la elección de estos 17 prototipos que vienen en busca de sexo el único día en que tiene lugar la trama.

¿Por eso sostiene que la prostitución cumple una función esencial?

Este es uno de los tabús que abordo: la prostitución es una actividad muy noble y necesaria, admitámoslo. Pero las prostitutas sufren mucho, y no me refiero al tráfico sexual, que se le supone, sino a las mujeres que han elegido este oficio. Sufren la violencia policial mucho más que los clientes, y el desprecio y la agresividad de las llamadas personas respetables, que las odian, escupen, insultan y estigmatizan.

¿Cómo exactamente describiría esa función? ¿Y por qué dice que la sociedad debería proveer de sexo al género masculino?

Porque las necesidades sexuales de las mujeres y los hombres no son en absoluto simétricas. La realidad, desde los comienzos de la historia, es la del hombre raptando a una mujer para descargar su esperma en ella. Y si persistimos en la falsa idea de que hombres y mujeres somos exactamente iguales, nunca resolveremos nada. Los hombres tienen testículos en los que se acumula el esperma, del que tienen que deshacerse, lo que no es bueno ni malo, sino que es la naturaleza de cualquier primate. A una hembra de gorila no le importa ser violada, pero a nosotras las mujeres sí, porque esto destruye nuestra narrativa. Así que no me preguntes por qué.

¿La función correcta de los gobiernos debiera ser regular y proteger la prostitución en lugar de prohibirla y castigarla?

En todos los países donde se ha legalizado la prostitución, la tasa ha disminuido. Esto se ha demostrado científicamente una y otra vez. Me parecen muy obvias las razones por las que los gobiernos deberían regular y promover la prostitución. Legalicémosla y dejemos que se organicen. Las prostitutas ya pagan sus impuestos y su seguridad social, saben lo que es vivir en sociedad y trabajar, y por tanto deben tener sus derechos. Un buen gobierno en cambio debiera concentrase en detener el tráfico y la esclavitud sexual, y trabajar para acabar con la opresión social que sufren, sobre todo por parte de las mujeres.

Si persistimos en la falsa idea de que hombres y mujeres somos exactamente iguales, nunca resolveremos nada

¿Hizo mucho trabajo de campo en el 'bois' de Boulogne para poder escribir esta historia?

Por supuesto, y no sólo en París, viajé a Bogotá [de donde es originaria la mujer travestida, Francia] y conocí a muchas trabajadoras sexuales. No se trataba de entrevistar a cientos de personas, mi objetivo no era escribir una tesis, sino ofrecer al lector una idea de este mundo que tanto desconocemos. Asistí día tras día al juicio por el asesinato de Vanesa Campos, y me resultaba inconcebible pensar que todo ese mundo de esperma, sangre, mierda, armas y violencia estaba tan solo unos kilómetros al oeste del corazón de París, donde están los juzgados con toda su promesa de justicia, enormes salones cubiertos de frescos, símbolos y estatuas del siglo XVIII. Y ahí están esos jueces tan intimidantes, en sus elegantes vestimentas urbanas, y tú sabes que los jueces también han estado en el boi de Boulogne, y los policías, y todos los estamentos masculinos. Ella fue asesinada con el revólver de un policía que pensó que le vendría bien desahogarse un poco antes de irse a casa esa noche, dejó su arma en el coche y se la robaron mientras estaba ocupado con las prostitutas.

¿Y fue esa el arma utilizada para asesinar a la dulce Vanesa Campos?

Claro, eso quedó probado. Pero ya sabes lo que es una meritocracia: jueces, abogados y toda esa gente limpia del centro de París que finge estar conmocionada por la existencia de ese mundo tan horrible, un mundo que ellos mismos frecuentan a escondidas, porque si ellos no lo necesitaran y lo frecuentaran, no existiría.

Cuanto más fuerte se hace su protagonista, la transexual Francia, más débil y absurda deviene la gran nación francesa. ¿Cuál cree que sería el principal motivo del actual caos socio político de su país de acogida?

No es algo específicamente francés. Francia está quedando en ridículo ante la opinión pública estos días, cierto. Pero, en realidad, en 1958 ocurrió algo muy similar. Hubo cinco gobiernos diferentes en el mismo año, y eso supuso el fin de la Cuarta República, para lo que tuvieron que pedir a un De Gaulle retirado que volviera y liderara el cambio a la Quinta República y la nueva Constitución. Sucede que hoy no tenemos a una gran figura como De Gaulle, sino a un último presidente encarcelado. Pero el problema es el mismo: tanto la extrema izquierda como la extrema derecha provocan derrumbes, y ambas están hoy muy fortalecidas, mucho más que el centro.

Dígame para terminar, ¿por qué hace una distinción entre blancos europeos, sus hipertrofiados y débiles cuerpos, e hispanoamericanos, exuberantes? ¿Acaso no es la raza una creación artificial?

¡Menudo disparate, por supuesto que existe la raza! Existe en todas las especies animales, influenciadas por la geografía, el clima, la dieta, el sol. Los médicos saben que no pueden recetar la misma dosis de antidepresivos a los negros que a los blancos, que los riesgos de la diabetes o del alcoholismo son diferentes, etc. Hay miles de diferencias raciales. Las poblaciones europeas comenzaron a alejarse de sus cuerpos, sobrevaloraron la mente, abandonaron la tranquilidad de los rituales para centrarse en el descubrimiento y así poder invadir otros territorios. Y ahora, pues eso, son personas débiles.

Te llamaré Francia

Nancy Huston

Traducción de de Vivian Lofiego

Galaxia Gutenberg

264 páginas. 21,90 euros