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CRÍTICA

'Una niña hecha y derecha', de Pia Edvardsen: espejo y consuelo

La autora toma como base su propia vivencia con la terapia de conversión sexual en una novela a la vez delicada y vigorosa, dulce y desgarradora

Pia Edvardsen, autora del libro 'Una niña hecha y derecha'.

Pia Edvardsen, autora del libro 'Una niña hecha y derecha'. / EP

Rafael Ruiz Pleguezuelos

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Una vez más, la siempre estimulante editorial Consonni demuestra que tiene muy buen criterio para encontrar y editar novelas poderosas, especiales, que van más allá del mero entretenimiento y que responden desde la literatura a necesidades de la sociedad y grandes causas de progreso. 'Una niña hecha y derecha', de Pia Edvardsen (Oslo, 1987), es una novela delicada y vigorosa a un tiempo, dulce y desgarradora, que narra la historia íntima de una mujer joven que arrastra desde la adolescencia una vida en apariencia normal pero que en realidad está consumiéndola por dentro: un noviazgo heterosexual, expectativas familiares y una identidad conformista. Pero bajo esa superficie late una disonancia profunda. Cuando finalmente reconoce que no encaja en ese molde impuesto por una sociedad que presume de inclusiva pero en la que ser homosexual sigue siendo una carga, estalla una ansiedad tan intensa como silenciosa.

Edvardsen, periodista y escritora, toma como base su propia vivencia con la terapia de conversión –una práctica que intenta forzar al individio a renunciar a su identidad sexual mediante tratamiento psicológico– y traduce esa experiencia en una voz narrativa de una honestidad desnuda. Su estilo apenas sugiere, como un grito callado y contenido. Cada frase vibra auténtica y la observación atenta de los detalles cotidianos crea una realidad poética e inmediata que enriquece mucho la historia.

Ternura inigualable

La delicadeza con que describe ese momento vital –cuando el cuerpo y el deseo se alzan por fin contra las imposiciones sociales– confiere una ternura inigualable. No hay lugar para los efectismos, tampoco hay un dramatismo grandilocuente: solo hay una verdad que duele y sana al supuesto lector. La protagonista no solo se enfrenta al entorno, tanto familiar como amoroso, en realidad se enfrenta a sí misma, a su propio miedo a desaparecer una vez que reconozca su homosexualidad, a convertirse en alguien que nunca tuvo oportunidad de ser.

'Una niña hecha y derecha' articula un contrapunto entre el abrazo público de la homosexualidad y la urgencia de vivir la propia vida

'Una niña hecha y derecha' articula un contrapunto entre el abrazo público de la homosexualidad y la urgencia de vivir la propia vida. Esa tensión no se resuelve en un alegato moral ni en un mensaje grandilocuente, sino en la textura íntima del vivir: en la respiración agitada, en el pulso que se normaliza al reconocerse, en la construcción sentida y cotidiana del ser. Hay imágenes bellísimas al respecto.

A través de una estructura de escenas mínimas, muchas veces centradas en la vida doméstica o en el cuerpo en reposo, la narración capta cómo la transformación más profunda ocurre en lo pequeño. La novela explora el alto coste emocional que supone negar la condición propia y el alivio que viene con la aceptación. No estamos solo ante una historia sobre el tema de la identidad sexual, sino sobre la verdad más esencial de cada uno. Una novela plena de ternura y de verdad interior, capaz de remover las conciencias y, al mismo tiempo, de sostener un desafío a la sociedad.

La intimidad que alcanza la autora noruega con su escritura convierte cada página de este libro en espejo y consuelo a la vez, en un espacio de posibilidad para llegar a ser sin sentir miedo. Una de las exploraciones de la identidad sexual más bellas que he leído.

Una niña hecha y derecha

Pia Edvardsen

Traducción de Elena Quesada Gullestad

Consonni

176 páginas. 19,90 euros