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CRÍTICA

'Mi 69', de David Trueba: jubilosa y latente mirada retrospectiva

El escritor y cineasta vuelve su mirada al año en que nació con cambios y avances que no nos han hecho mejores

Entrevista a David Trueba: "Dejamos de vivir cosas por el juicio ajeno"

David Trueba

David Trueba

Francisco Recio

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Aunque David Trueba habla de ese 69 como "símbolo definitorio de todos los viceversas", como evocación al sexo que presenta a la pareja de amantes en un "compromiso democrático" de sexo oral, ‘Mi 69’, el último trabajo de este escritor, periodista, director de cine, guionista y más, es una jubilosa y latente mirada retrospectiva al año 1969, el año en que vino al mundo sin complejos pese a ser el último de ocho hermanos.

No fue este un año cualquiera, venía precedido por un 68 que había traído la gran movilización de protesta juvenil en Francia, en EEUU y en Europa, del asesinato de Robert Kennedy, de las grandes protestas en Estados Unidos contra la guerra de Vietnam. Con una prosa ágil y amena, Trueba nos cuenta en el libro las cosas que le hicieron ser "como soy".

Primero la educación en una familia humilde, pero aferrada al cariño de sus miembros, algo necesario en un clan de ocho hermanos más padre y madre. Hay un deleite en la lectura de las fatigas de sus padres para sacar adelante aquella familia, un padre Policía Armada, reconvertido en vendedor de seguros y una madre abnegada en la crianza y educación de su prole. También de agradecimiento a sus tres hermanos mayores, que fueron abriendo el camino por el que transcurrieron con más libertad y transigencia el resto de hermanos. Como también fue su hermano Fernando quien le inoculó el virus del amor al cine y su fascinación.

Mirada al exterior

Y fascinante es su mirada hacia el exterior, a lo que trajo aquel 1969 en España y en el mundo. En España lo recibió una sociedad que comenzaba lentamente a sacudirse la sumisión callada, que se abría a otros horizontes. En el 69, pese al caudillo, pese a los becerros del régimen, España comenzaba a cambiar. El cambio venía de manos de la juventud estudiantil cuyas protestas obligaron al cierra de las universidades en el país por el régimen que mantenía su mano dura y propició la muerte a manos de la Policía del estudiante Enrique Ruano.

Lo malo es que tras recordar lo acontecido en aquel año en que vino al mundo, la mirada de Trueba se vuelve sombría y desesperanzada

Venía el cambio también de manos del turismo, que traía una apertura no vista en España, pero aceptada por el régimen por el gran filón de entrada de divisas que traía. Aquel 1969 se alcanzaron los veinte millones de turistas, con los británicos como gran mayoría.

El régimen cambiaba de cara, qué remedio, Massiel venía de ganar en Eurovisión y España organizó por primera vez el festival con una inversión institucional millonaria para ofrecer una imagen ideal del país. Pero los jóvenes españoles de entonces escuchaban a los Beatles y los Rolling y los más politizados a Joan Báez, a Raimón y a Paco Ibáñez que ese año llenaría el Olimpia de París.

Pero sin duda el gran acontecimiento que todo el planeta vivió con expectación nunca vista fue la llegada del hombre a la Luna. El 20 de julio el astronauta Neil Armstrong se convertía en el primer hombre en pisar la Luna. Fue el acontecimiento de mayor interés mundial.

Lo malo es que tras recordar lo acontecido en aquel año en que vino al mundo, su mirada se vuelve sombría y desesperanzada. "Auspiciamos un mundo mejor, pero el mundo y su presente es una combinación de guerras, de una pobreza insultante, de una desigualdad irrefrenable y de unas cuotas de estupidez que no podemos permitir". 56 años después el hombre parece empeñado en sus afanes autodestructivos.

Mi 69

David Trueba

Anagrama

152 páginas

14,90 euros