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LOS OTROS OFICIOS DEL LIBRO

Víctor Trillo, director general de la imprenta Liberdúplex: "El libro no solo no está muerto, sino que crece"

La compañía que dirige produce más de 35 millones de ejemplares al año y combina el trabajo para grandes grupos con una relación cercana con las editoriales pequeñas

Víctor Trillo, director general de la imprenta Liberdúplex.

Víctor Trillo, director general de la imprenta Liberdúplex. / Joan Cortadellas

Carmela García Prieto

Madrid
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Víctor Trillo llegó al mundo de la imprenta por casualidad, pero lleva casi 40 años reafirmándose en esta vocación descubierta trabajando. Fue de las últimas promociones de la escuela de formación profesional de Printer, cuando la maquetación digital era todavía una rareza en la industria gráfica. En "esos años en que dedicas muchas horas apasionadas a aprender", pasó por varios departamentos y empresas del sector. Después, saltó al Grupo Planeta, donde estuvo 13 años, hasta ser responsable de producción. "Fue una gran escuela. Estar al otro lado me dio una visión muy amplia del proceso editorial", cuenta.

Cuando regresó a la industria gráfica lo hizo para ponerse al frente de Liberdúplex, que se ha convertido en una imprenta de referencia. La compañía produce más de 35 millones de ejemplares al año y combina el trabajo para grandes grupos con una relación cercana con las editoriales pequeñas, lo que Trillo también valora: "Con ellas podemos involucrarnos en los proyectos".

En su discurso conviven precisión técnica y entusiasmo. Habla de tintas y gramajes con el mismo entusiasmo con que explica la llegada de los robots y los nuevos 'softwares'. "Las tareas que no aportan valor acabarán siendo automatizadas, pero siempre seguirá habiendo una persona detrás", subraya. Su empeño por mantener la calidad no está reñido con estar a la altura: "La impresión digital ha mejorado mucho, invertimos y hemos tenido que reinventarnos para hacer algunas filigranas".

Pese a la velocidad de los procesos, defiende una idea de la imprenta como trabajo de valor añadido. Todos los años de trayectoria respaldan una certeza optimista: "El libro no solo no está muerto, sino que crece. Los nativos digitales leen en papel y los datos lo demuestran". Entre las máquinas y la pausa de los lectores, representa a una generación de profesionales que han sabido adaptar la tradición a la era digital sin perder la esencia del oficio, sin perder de vista el valor del libro.