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CRÍTICA

'Orden y libertad', de José María Aznar: viejas ideas para un cambio de era

En su nuevo libro, el expresidente propone preguntarse más por lo que vamos a hacer que por lo que va a pasar

José María Aznar

José María Aznar / EFE

Óscar R. Buznego

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Más que nunca, el futuro es una gran incógnita. José María Aznar opina que estamos viviendo un cambio de era. El conocimiento científico y las innovaciones tecnológicas lo trastocan todo. Se puede adivinar el impacto final que la inteligencia artificial y la ingeniería biológica tendrán en nuestros modos de vida y, esta es la mayor novedad, en la naturaleza humana. Lo que hasta ayer se consideraba inamovible e intocable, hoy se manipula y modifica con desparpajo. Es probable que en consecuencia nos veamos obligados a rehacer el concepto de hombre. Resulta estimulante, fascinante y aterrador. Ejercemos una creatividad sin límites a la desesperada y damos pruebas de una capacidad infinita para la destrucción.

Hemos de estar a la altura de las circunstancias, dice a la orteguiana manera Aznar en 'Orden y libertad', su nuevo libro. Esto requiere un esfuerzo por comprender y tomar decididamente posición. El orden mundial sufre una sacudida muy fuerte, las autocracias y los populismos desafían a las democracias y nuestra convicción en los valores más preciados se tambalea. Ante tanta incertidumbre, Aznar entiende que es hora de preguntarnos menos por lo que va a pasar y más por lo que vamos a hacer, como planteó Julián Marías en la frase que ha colocado a la entrada de su última obra. Desde las primeras páginas, y a lo largo de todas ellas, su compromiso con el liberalismo conservador es claro y explícito.

Panoplia de principios

Aznar aborda el presente de cara y con una panoplia de principios bien sujetos. Analiza la incidencia de los factores demográfico, tecnológico, militar, económico y cultural en las regiones más activas del planeta, prestando especial atención a Europa, Latinoamérica y China. Repara en la inmigración y la guerra, las estrategias y los liderazgos, las naciones y las instituciones políticas.

El repaso es general; abarca el mundo actual en toda su dimensión. Apoyado en una perspectiva histórica y el realismo político, propone una encendida defensa de la democracia liberal, la Unión Europea, y el vínculo trasatlántico como la mejor garantía de la permanencia de ambas, que hoy están amenazadas, las dos, por los vientos que soplan.

Apoyado en una perspectiva histórica y el realismo político, propone una encendida defensa de la democracia liberal

El libro refleja la maduración del pensamiento político de su autor y proporciona una base firme a la política de su partido. Tras el fracaso de Alianza Popular en el intento de heredar el capital electoral de la UCD, Aznar convirtió al PP en un partido competitivo, quizá con algún exceso de beligerancia, y lo aupó al Gobierno. Pero al mismo tiempo creó FAES, un centro pensado para orientar a la organización que representa a la derecha en España.

Inquietudes intelectuales

Aznar renunció a liderar el partido, pero no abandonó nunca la política. Ha ampliado el campo de sus inquietudes intelectuales y, bajo la influencia de los clásicos antiguos y modernos de la teoría política, sus ideas de siempre se han fortalecido, dotándose de profundidad y consistencia. Su libro no es un panfleto, sino el producto de una buena selección de lecturas filosóficas, científicas, antropológicas, una reflexión constante y mucha conversación pública y privada.

Concluye el expresidente del Gobierno, después de dedicar continuados elogios a la democracia, que la cuestión estriba en conjugar de forma equilibrada la libertad y el orden. En el caos no es posible la libertad. Y el orden, sin ella, cae en el despotismo. Solo la democracia, si es liberal, asegura un orden en el que se pueda disfrutar de la libertad.

Aznar se aleja de Orban y su 'democracia iliberal', de Trump, de Bukele y de Abascal. Pero también de los liberales que creen necesario introducir en la ecuación la igualdad. El liberalismo es ya patrimonio común de conservadores, democristianos y socialdemócratas, aunque estos lo tengan un poco olvidado. Liberales somos todos y todos aceptamos que la convivencia exige un orden, o la inmensa mayoría en las sociedades avanzadas de Occidente, pero no todos tenemos el mismo concepto de la libertad ni la conjugamos igual. Aznar da por supuestas algunas deducciones sobre la igualdad que habrá que seguir discutiendo.

Orden y libertad

José María Aznar

La Esfera de los Libros

250 páginas

21 euros