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Opinión | BREVES INFINITOS

Mariana Sández

La amiga de Simone de Beauvoir

No publicada en vida, ‘Las inseparables’ se centra en uno de los episodios más traumáticos de la vida de la filósofa

La escritora fracnesa Simone de Beauvoir, autora de 'Las inseparables'.

La escritora fracnesa Simone de Beauvoir, autora de 'Las inseparables'. / EP

La tempranísima muerte de su mejor amiga de infancia, Zaza –Elizabeth Lacoin–, supuso para la veinteañera Simone de Beauvoir un trauma tan terrible que lo convirtió en un tópico reiterativo de su obra. Sin duda fue también una semilla fundamental para su posterior militancia en pro de los derechos de la mujer y a favor de los oprimidos. Si bien lo evoca más ampliamente sobre todo en sus 'Memorias de una joven formal', el primer volumen de su tetralogía autobiográfica, vuelve sobre el asunto en diversos escritos. No publicada en vida de su autora, sino posteriormente por su hija adoptiva y albacea, Sylvie Le Bon De Beauvoir, la novela 'Las inseparables' se centra en esa historia.

A pesar de que en muchos de sus textos de ficción es fácil advertir las trazas de hechos biográficos, Beauvoir cambia los nombres de los personajes y modifica aspectos que alejen las historias de su persona. Así, por ejemplo, en 'Las inseparables', la autora aparece con el nombre de Sylvie, su amiga Elizabeth (Zaza) es llamada Andrée y el novio de esta, el filósofo Maurice Merleau-Ponty, sale como Pascal, entre otros detalles. Más allá de eso, el correlato real se transparenta: casi todos los datos de la familia Beauvoir y de la de Zaza coinciden en tiempo y espacios, y la edición incluye fotografías de personas y escenarios aparecidos en la narración. Por otra parte, un epílogo redactado por la albacea se ocupa de aclarar la procedencia de los acontecimientos e identidades. Como corolario, se incluyen cartas intercambiadas entre las dos chicas durante aquellos años de amistad.

Sylvie y Andrée se conocen en la escuela primaria de París a los 9 años (hacia 1917); a partir de entonces se mantendrán muy unidas pese a ciertos eventos que insisten en apartarlas. Las dos pertenecen a un círculo social acomodado hasta que, tras la Primera Guerra Mundial, la familia de Beauvoir cae en la quiebra y se ve obligada a replegar las velas de la comodidad burguesa. Sylvie tiene unos 11 años y, aunque esa eventualidad no se interpondrá en la relación con Andrée, empiezan a percibirse las diferencias.

Matrimonio o convento

Pero hay más que lo puramente económico. A medida que las chicas se acerquen al momento de ser presentadas en sociedad con miras a un buen matrimonio, la antes alegre, despreocupada y liberal madre de Andrée comenzará a presionar a sus hijas mayores con la necesidad imperativa de un matrimonio conveniente. Sylvie asistirá, sorprendida, a la transformación de esa madre y del hogar envidiable en un universo monstruoso. Como dice Simone en sus 'Memorias', para entonces, en el entorno de su amiga, las posibilidades exclusivas eran un buen casamiento o el convento.

No están claras las razones por las que la autora prefirió mantenerla oculta, quizá no le convenció el estilo demasiado sencillo

Opciones a las que Zaza se resiste con todo su ser, si bien no es capaz de oponerse y va quedando envuelta en una vida asfixiante hasta que se vence. Testigo de esa triste evolución que opaca y hunde a Andrée, Sylvie comprenderá que la ruina económica de su propia familia, por más que atormenta y separa a sus padres, representa para ella la libertad personal. Arruinadas sus arcas, el padre de Beauvoir (en la realidad y en la ficción) anuncia a sus hijas: ustedes ya no podrán optar por un buen casamiento, tendrán que trabajar. Trabajar: sinónimo de liberación para la mujer en aquel ambiente.

Eso torcerá definitivamente el camino de Sylvie-Simone, que se inscribirá en la Facultad de Filosofía, donde conocerá, entre otros grandes pensadores, a Jean-Paul Sartre. Mientras, las capas ominosas de las apariencias sociales para una familia 'bien' irán amontonándose sobre la psiquis cada vez más debilitada de la antes contenta e inteligente Zaza.

Escrita en 1954, poco después de la publicación de 'El segundo sexo' (1949), 'Las inseparables' permaneció inédita hasta 2020. No están claras las razones por las que la autora prefirió mantenerla oculta, quizá no le convenció el estilo un poco demasiado sencillo con que está narrada. Sin embargo, a la luz del conjunto de su obra completa, el relato resulta interesante para comprender los entresijos de su biografía y la época.