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CRÍTICA DE LIBROS'

'Alcaravea', de Irene Reyes-Noguerol: del desamparo y la ternura

La escritora sevillana reivindica la tradición oral y ahonda en las emociones humanas en los relatos de su tercer libro

Los 25 mejores autores jóvenes en castellano, según la influyente revista 'Granta'

La escritora sevillana Irene Reyes-Noguerol, autora de 'Alcaravea'.

La escritora sevillana Irene Reyes-Noguerol, autora de 'Alcaravea'. / EPC

Anna Maria Iglesia

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"Pero cuando la noche se me viene encima no hay nada que hacer, Theo, nada". Este es el grito desesperado con el que da inicio 'Alcaravea', tercer libro de relatos de Irene Reyes-Noguerol (Sevilla, 1987), quien, tras la publicación de 'De Homero y otros dioses' en 2018, fue seleccionada por la revista 'Granta' como uno de los 25 mejores narradores jóvenes en español. Es el grito angustioso de Vincent van Gogh en una carta desesperada a su hermano Theo; una carta sin respuesta, una misiva que se convierte en la medida en que avanza en un soliloquio, pues el destinatario se va desdibujando, convirtiéndose en una apelación sin rostro, tras la cual, paradójicamente, se sitúa el lector.

Este es, al final, el verdadero destinatario del grito de Van Gogh; es el lector quien lo escucha a lo largo de las pocas páginas del relato, una 'ouverture' donde suenan y resuenan con dramatismo medido los temas que recorren el resto de los textos: la culpa, la soledad, el desamparo, la pulsión creativa, la búsqueda de Dios y de un sentido, la locura… "Esta locura como un potro que quiere probar sus fuerzas, este miedo a dejar de ser, a caer en los abismos a los que me asomo cada ve con más frecuencia y me dan miedo", sigue el pintor en este relato que ya de por sí justifica la lectura del libro. 

De lo concreto a lo universal

Reconocemos a Van Gogh, si bien su nombre no aparece en ningún momento. Lo reconocemos a través de la apelación a Theo y a través de sus palabras, sin embargo, al no nombrarse directamente, su voz puede ser la de cualquiera, su desesperación le trasciende y, de esta manera, dialoga directamente con los personajes de los otros relatos, algunos reconocibles como Lope de Vega y la madre de Antonio Machado, otros anónimos. 'Alcaravea' dialoga así con 'De Homero y otros dioses', donde la autora retomaba los mitos griegos y, sobre todo, sus protagonistas –Hermes, Héctor, Hera, Aquiles y Penélope– no para reescribirlos, sino para profundizar en la humanidad nada sagrada de sus experiencias o, mejor dicho, de sus pasiones y debilidades: los celos, la impaciencia de la espera, el miedo, la ira…

Proponía Platón la diairesis como forma para sistematizar y definir conceptos y Reyes-Noguerol, cuya formación clásica impregna toda su literatura, sigue este camino platónico: la universalidad del mito permite la autora pensar esas pasiones y esas debilidades yendo desde la experiencia concreta de los personajes hasta su carácter universal.

Proponía Platón la diairesis como forma para sistematizar y definir conceptos y la autora, cuya formación clásica impregna toda su literatura, sigue este camino

Lo veíamos en 'De Homero y otros dioses' y lo vemos aquí en 'Alcaravea', donde, con la inclusión de personajes anónimos, la escritora sevillana desjerarquiza el concepto de valor y de relevancia: no hay experiencia mayor ni menor, todos los personajes se enfrentan a un mismo desamparo, representado por la locura, la soledad, los abusos, la violencia… Los motivos o, si se quiere, las causas son múltiples, pero todos los personajes están abocados a una misma situación de desamparo.

Cuentos y nanas

"Basta una palabra, como las de la nana cantada por su madre, solo una palabra que retorna a su memoria, alcaravea, y todo vuelve a parecer amable y sencillo, se arrinconan los miedos que acechan en las sobras, alcaravea, y el mundo recupera su firmeza", leemos en el último relato, donde la autora retoma las figuras de la huérfana y de la madrastra, centrales en los cuentos tradicionales infantiles. La rememoración de la nana cantada por la madre es lo que devuelve amabilidad a una realidad que no lo es. Si el primer relato era una 'ouverture' que anticipaba lo que vendría, este último, 'Alcaravea', que además da título al volumen y es una coda que retoma y da sentido al resto.

Si el primer relato es una 'ouverture' que anticipa lo que vendrá, el último, que además da título al volumen, es una coda que retoma y da sentido al resto

La oralidad de este relato que resuena con los versos de la nana resume la oralidad que impregna los otros relatos, construidos, como este mismo, a partir precisamente de historias orales… Es decir, relatos escritos construidos a partir de relatos orales que se entremezclan. Y la niña que encuentra amabilidad en esa nana reúne en sí el resto de los personajes, cuya única posible tabla de salvación es la amabilidad y la ternura. "Dejad ya de jugar a las batallas. A recogerse de una vez, que no quiero que la hora de la siesta os pille en la intemperie", desea la madre de Antonio Machado y es el deseo de todos los personajes de 'Alcaravea', libro más que notable de una autora ya consolidada.

'Alcaravea'

Autora: Irene Reyes-Noguerol

Editorial: Páginas de Espuma

160 páginas. 17 euros