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CRÍTICA

'Doble filo', de Marialuz Albuja Bayas: palabras afiladas y brillantes

La autora combina descaro verbal, libertad imaginativa y talento a raudales en su nuevo poemario

La poeta Marialuz Albuja Bayas, autora del poemario 'Doble filo'.

La poeta Marialuz Albuja Bayas, autora del poemario 'Doble filo'. / EPE

Juan Carlos Abril

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De los seis poemarios publicados hasta ahora por Marialuz Albuja Bayas (Quito, Ecuador, 1972), solo este último, Doble filo, ha aparecido en España, concretamente en la editorial sevillana Renacimiento. Se puede decir sin ambages que se trata de una de las voces más relevantes de la poesía hispanoamericana contemporánea, con una fuerza inusitada en la que combina descaro verbal, libertad imaginativa y talento a raudales.

Divido en tres secciones –Autorretrato, Lengua y Arma–, subtituladas todas «(de doble filo)», Albuja Bayas somete al verso a una particular torsión estética partiendo de una conciencia del clasicismo y la tradición, pero arriesgando desde la experimentación estilística y dejándose llevar por las estribaciones de las ideas, los bucles de la ensoñación y una singular lectura vanguardista de los temas, sin someterse a clichés.

Desde esa premisa desautomatiza el lenguaje y lo implosiona desde dentro. Los tópicos son abordados con rigor: «Si alguna vez fui hermosa, no lo sé. / Que los demás se lo creyeran es distinto. / Viví la desesperación desde temprano. / La belleza me parecía más absurda que la felicidad / aunque hubo veces en que pude dibujarla / allí, donde las palabras no habían despedazado / el territorio de la hermosura» (44).

Anoten este nombre, Marialuz Albuja Bayas. Abrumador volumen, que recomendamos vivamente a los lectores avisados. Una poeta excepcional

En ningún poema de Doble filo cae el nivel de intensidad. La primera sección, Autorretrato, se dedica a la madre fallecida, con la que se dialoga a través del recuerdo y se alarga la experiencia vivida con ella, a pesar de no encontrarse ya presente. Un continuum entre vida y muerte se extiende a través de las palabras, como la línea del horizonte, «mientras nace en mis ojos un puente hacia el mar» (26). Una suerte de desposesión de la subjetividad predispone a la poeta a mirar las cosas desde afuera, intentando atraparlas en su «Impunidad» (27-28), por el mismo hecho de ser como son, imposibles de atrapar: «[…] Porque la vida termina en abismo cuando ya no. / Y eso, si queremos maquillarlo un poco / pues la mayoría de veces alcanza con un basurero / el sitio donde acabaron las cosas que perdimos para siempre / aunque lo hayamos creído imposible / cuando las vimos llegar por primera vez» (ibid.).

Dialéctica vida/muerte

Así, en Hallazgo (18), que reproducimos íntegro, Albuja Bayas toma nota de la dialéctica vida/muerte y la línea sutil que une o separa ese binomio: «Por estas voces que anegan mi voluntad / arrastro el cuerpo sin lamentarme de mis heridas. / No necesito el remedio que pueda con su espesura. / Y es que detrás de la pérdida, el mundo» (ibid.). El mundo en toda su extensión, independientemente de que sea mirado con nuestros ojos, en vínculo directo con el dasein heideggeriano, recorre la segunda parte, Lengua, en poemas como Dasein (con licencia poética) (37-38), Definición (40) e Imposibilidad (41), otro texto sobresaliente: «Miro a mi gata transcurrir por mis tobillos / podría ser leona o cierva / pero (lo juro) he visto al sol crearle un rostro / aunque la luz se desintegre al encontrarla. // A veces creo que no es más que su vacío / en un perfil que, con empeño, obran mis ojos» (ibid.).

Evidentemente, aquí se pone en juego la perplejidad fenomenológica del ser-en-sí, del mundo exterior y nuestra estupefacción por comprender esa compleja relación que, cartesianamente, nos conduce a cerciorarnos de estar vivos. Que la realidad no es sueño. Los animales pasan como entes o formas casi mágicas a nuestro alrededor, ¿y qué sentido alcanza nuestra subjetividad en lo que observamos? Pregunta filosófica aporética que, sin embargo, la autora responde de manera brillante: «Voy, deslumbrada, hacia la noche / aunque me pierda» (53).

Y por eso en su último poema, Promesa (73), indica que se encuentra –desde el cual nos habla y escribe–en «Un mirador que no fue mío / como tampoco fueron mías las raíces / tal vez las hojas arrancadas / o algún fruto. / Cuánto quisiera regresar / pero mi oficio es verlo todo desde lejos» (ibid.). Anoten este nombre, Marialuz Albuja Bayas, pues poco más queda que añadir. Abrumador volumen, que recomendamos vivamente a los lectores avisados. Una poeta excepcional.

'Doble filo'

Marialuz Albuja Bayas

Renacimiento

84 páginas. 11,90 euros