Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

CRÍTICA DE LIBROS

"Nosotros dejamos propinas ostentosas porque no hemos nacido en un barrio alto" | 'Los íntimos', de Marta Sanz

La autora madrileña se abre a los lectores con una autobiografía profesional que refleja su concepción literaria y, a la vez, su manera de estar en el mundo

Marta Sanz: "Escribo sobre cómo siguen corroyendo los óxidos del franquismo"

Marta Sanz: "La represión sobre las mujeres ha cambiado de rostro, pero continúa"

Marta Sanz, la 'influencer' íntima y marxista de Instagram

Marta Sanz, autora de 'Los íntimos (Memoria del pan y las rosas)'.

Marta Sanz, autora de 'Los íntimos (Memoria del pan y las rosas)'. / ELISENDA PONS

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Anna Maria Iglesia

Anna Maria Iglesia

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

"Al hablar de mi oficio, pese a vanidades y metaliteraturas, estoy escribiendo literatura social. Hablo de mi trabajo; escribo, por tanto, literatura social". Varias veces repite Marta Sanz (Madrid, 1967) esta idea a lo largo de las 500 páginas de 'Los íntimos (Memoria del pan y las rosas)', título que alude al conocido eslogan de la huelga de 1912 de las trabajadoras textiles en Massachusetts, si bien "pan y rosas" ya por entonces era una locución conocida no solo porque dio título a un poema de James Oppenheim, sino porque fue utilizada por Helen Todd, inspectora de fábricas y defensora del voto femenino, para reclamar mejoras salariales y de horario laboral, recalcando así que las trabajadoras necesitan tanto pan (trabajo, salario) como rosas (ocio, bienestar). 

"A las tabernas bajé, a los palacios subí. Nunca tendré dinero para comprarme un chalé suizo con forma de reloj de cuco depositado sobre una capa de nieve. Ni siquiera lo deseo, pero me produce cierto rencor no poder aspirar a él. No poder aspirar siquiera a cambiar mi casa por una más grande donde llevarme a vivir a mi madre y a mi padre. No poder decidir y, por tanto, no ser libre en esta sociedad de consumo", anota Sanz, en cuyas palabras el pan y las rosas se entrevén, se oponen y se complementan, casi nunca yendo de la mano, porque, "en esa sociedad de consumo", no hay rosas para todos ni todas las rosas son iguales, nos recuerda la escritora en este nuevo trabajo de difícil clasificación y en el que demuestra, una vez más, su lucidez y perspicacia, su mirada crítica y nada condescendiente hacia sí misma y hacia el entorno, su ironía, que es un bisturí con el que disecciona como pocos tanto el pasado –lo vimos en 'Daniela Astor y la caja negra'– como el presente –'Farándula'– e, incluso, un futuro cada vez más cercano –'Persianas metálicas bajan de golpe'–.

Demuestra, una vez más, su lucidez y perspicacia, su mirada crítica y nada condescendiente hacia sí misma y hacia el entorno, y su ironía

Los íntimos, insiste la autora, es literatura social, en el sentido en que "habla de un trabajo y de cómo el fuera repercute en el dentro". El trabajo al que se refiere es la escritura; la escritura no es solo trabajo, también vocación. Porque en 'Los íntimos' la vocación, la ambición artística y la voluntad de estilo no se niegan, sino que se incorporan dentro de una mirada general que se detiene en la trayectoria literaria de la propia Sanz, pero que va más allá. Porque el fuera repercute en el dentro, pero el dentro está condicionado por el afuera. 

Desplazamiento

"Hablo de mi trabajo y de mi no poder cumplir mis sueños. Hablo de treinta años de carrera literaria. Hablo de clases dentro de la clase artístico-literaria. Hablo de condiciones para tomar el ascensor social y de que, como en todos los sectores laborales, en el mío también, funcionan la herencia, el monopolio y dar con la fórmula de la Coca-Cola", apunta, resumiendo los temas que aborda, pero no solo, porque, en realidad, a lo que alude es al lugar desde donde escribe y, al mismo tiempo, a ese desplazamiento que progresivamente va realizando desde sus inicios con 'El frío' hasta su consagración de la mano de Jorge Herralde y Anagrama. 

Sin embargo, este desplazamiento, que no omite y sobre el que se interroga con cierto sentimiento de impostura, permite a la autora diseccionar las dinámicas del campo literario, en las que se entremezclan elementos personales, incluso íntimos, con elementos propiamente empresariales y comerciales, unas dinámicas en las que, dicho en otras palabras, interfieren las relaciones maestro-discípulo, la amistad y, también, la enemistad, los intereses editoriales y comerciales, la recepción crítica y sus prejuicios… elementos todos ellos que no pueden prescindir del lugar del que se proviene y desde el cual, en el fondo, Sanz sigue escribiendo: "Soy una señorita, pero no lo soy. Soy una señorita que invita a cenar a Herralde. Nosotros dejamos propinas ostentosas porque no hemos nacido en un barrio alto. Porque no sabemos comportarnos como las personas que tienen dinero de verdad".

Disecciona las dinámicas del campo literario, en las que se entremezclan elementos personales, incluso íntimos, con elementos propiamente empresariales y comerciales

'Los íntimos' es un ejercicio de relectura de su obra y de su trayectoria en el que incorpora su mirada crítica al mundo literario y en el que aporta también páginas dedicadas a la amistad –uno de los grandes temas del libro–, abordada no desde la idealización, sino más bien subrayando los elementos que hacen que la amistad sea una realización compleja, a veces dispar, con conflictos que refuerzan pero también alejan. Así, es tan erróneo pensar 'Los íntimos' exclusivamente como una autobiografía, como un texto próximo al diario personal o como un relato construido sobre el chisme, que, dicho sea de paso, no debe tampoco desmerecerse, pues ese es material clave de la literatura, empezando por Marcel Proust. 

Atreverse a contar lo difícil

Sin embargo, no es ahí donde se sitúa Sanz, que más bien aquí se mueve en el terreno del ensayo, en el sentido en que la relectura que hace de sí misma y de su obra es un intento de ensayarse a sí misma: "Palabras de una mujer que escribe ensayando un exorcismo"; palabras de una escritora que aprendió que borrarse es imposible, que sabe que "nunca se desaparece del todo", ni cuando una se esconde ni cuando se intenta ser radicalmente una misma; palabras de escritora que ama las palabras, pero que no esconde el temor que a veces le suscita decirlas o escribirlas –"Me pongo la venda antes de que me hagan daño. No me muerdo la lengua. Me dan miedo, pero me echo lejía por dentro y las voces desaparecen arrasadas por microbios reconocidos por el desinfectante"–; palabras de una escritora que sabe que, a pesar de todo, hay que "atreverse a contar lo difícil", aunque esto implique escribir contra el lector, es decir, escribir contra la facilidad y la complacencia. "Quiero seguir escribiendo sin que nadie me diga lo que no debo decir o lo que debo decir para que el auditorio aplauda y salga muy complacido de la representación", sentencia la autora. 

Se mueve en el terreno del ensayo, en el sentido en que la relectura que hace de sí misma y de su obra es un intento de ensayarse a sí misma

'Los íntimos' es literatura social. Pero es también un puñetazo sobre la mesa, una declaración de principios, una reflexión sobre el compromiso con las palabras y sobre su lugar de locución. Memoria, ensayo, texto metaliterario, obra sobre la amistad, retrato irónico de quien escribe, es un libro de capas que no se complace en inscribirse en una única etiqueta. En su forma y su contenido refleja la concepción literaria de Sanz, que es, a su vez, su manera de estar en el mundo.

'Los íntimos (Memoria del pan y las rosas)'

Autora: Marta Sanz

Editorial: Anagrama

504 páginas. 22,90 euros