Reseña
'La sabiduría de las multitudes', de Joe Abercrombie: fantasía 'sans-culotte'

El escritor británico Joe Abercrombie, en Barcelona. / JORGE GIL

Joe Abercrombie escribe fantasía épica a calzón quitado. Que vendría a ser en castizo el grim dark, el subgénero bajo en magia y alto en violencia y cinismo en el que no ha sido el pionero pero sí es el autor más trepidante, efectivo, provocador y prolífico. Sin finales gloriosos predichos en profecías sino componendas viles, sin héroes ante los que caen los enemigos sino veteranos con cuencas oculares vacías, artritis, algún miembro de menos y heridas, muchas heridas. En la carne y en la mente. Sin ideales que defender ante las hordas del mal porque quien más quien menos es o un cabrón (y muere) o un bobo bienintencionado (y muere) o un calculador sin escrúpulos (que solo a veces no muere porque es el que ha conseguido que el resto lo haga antes).
Hechas las presentaciones, Abercrombie ha pasado finalmente del calzón quitado a los ‘sans-culottes’ (el proletariado que no vestía medias y calzas sino pantalones en el París de 1789) en la trilogía que ha rematado con ‘La sabiduría de las multitudes’ tras las anteriores ‘Un poco de odio’ y ‘El problema de la paz’. Es el décimo de los libros que sitúa en el universo que definió en términos mitológicamente más clásicos en una primera trilogía, ‘La primera ley’ y luego en tres novelas independientes y un libro de relatos. Diríamos que en estos 15 años Abercrombie ha ido madurando a medida que asumía algunas de las tendencias contemporáneas en el género fantástico: más protagonismo femenino, más diversidad cultural y de roles de género, más realismo/cinismo, más violencia y menos magia y mitología. Lo diríamos si no fuese porque después Brandon Sanderson va y lo peta con sus inabarcables sistemas mágicos, la afrofeminista N. K. Jemisin gana todos los premios con sus monolitos flotantes que quiebran la tierra a pedazos y Netflix reivindica los brujos y el animalario monstruoso de Andrzej Sapkowski. Y Abercrombie, atento, deja descansar su universo de la primera ley (temporalmente) y anuncia que su próxima trilogía, ‘The Devils’, se situará en una Europa repleta de seres mágicos, bajo la égida de un Papa niño y amenazada permanentemente por una invasión elfa.
Pero todo apunta a que será un descanso (como la trilogía del 'Mar quebrado', un 'Juego de tronos' para todos los públicos' que intercaló tras los seis primeros libros de su serie principal).
Pero a lo que íbamos. Abercrombie ha situado su última trilogía en su mundo mítico, con la ‘next generation’ de los libros anteriores al mando (eso creen ellos) y con la Revolución Industrial transformándolo todo. Explotación, miseria dickensiana y acumulación de capital. Y finalmente en su último libro estalla la revolución (aquí bautizada como El Gran Cambio). Trasladando a su mundo casi fantástico los paradigmas de todas ellas: moderados y radicales, terrores rojo y blanco, crisis de suministros y especulación, palacios saqueados, estatuas derribadas y tribunales populares, héroes desinteresados (que mueren), panfletistas, tribunos y oportunistas esperando el momento de la contrarrevolución. Dónde encaja cada unos de los personajes ya conocidos por los lectores de Abercrombie en este esquema es mejor reservarlo en una reseña libre de espoilers: la suerte, como en toda revolución, es cambiante.
‘La sabiduría de las multitudes’ es un término acuñado que implica que la resultante de las opiniones del grupo puede ser más sabia que la opinión del más inteligente. No hace falta decir que en el título de Abercrombie se convierte en sarcasmo. Seguro que el referente de la literatura fantástica de izquierdas, China Mieville, autor de una historia de la Revolución rusa desde una óptica abiertamente trostkista -‘Octubre’ (Akal)- y de la gran alegoría sobre cómo malviven las sociedades profundamente divididas, 'La ciudad y la ciudad' (Nova), nunca hubiese incluido entre las que abren cada una de las ocho partes de la trilogía, además de a Marx, Pratchett, Nietzsche, Franklin o el Dr. Johnson, al reaccionario Gustave Le Bon, que concluye que “en las muchedumbres lo que se acumula no es el talento sino la estupidez”. Pero es que Abercrombie se regodea en el caos y, mirando alrededor, quién le va a contradecir.
'La sabiduría de las multitudes'
Joe Abercrombie
Trad. Manu Viciano.
Alianza - Runas. Madrid, 2022
738 páginas. 25,50 euros.
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