Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Estreno en Barcelona

José Sacristán rinde tributo a Fernán-Gómez en 'El hijo de cómica', "un homenaje a un tiempo y una manera de sobrevivir"

El incombustible actor regresa al Romea con un espectáculo íntimo, "lo más personal que he hecho", donde recuerda a su amigo y maestro, con quien rodó filmes como 'El viaje a ninguna parte'

El actor y director José Sacristán en el Teatre Romea donde intererpreta 'El hijo de la cómica'.

El actor y director José Sacristán en el Teatre Romea donde intererpreta 'El hijo de la cómica'. / Nico Tomás / ACN

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Marta Cervera

Marta Cervera

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

José Sacristán protagoniza en el Teatre Romea 'El hijo de la cómica', un homenaje al que fuera su amigo y maestro Fernando Fernán Gómez (1921-2007), gran figura de la cultura y polifacético actor que dirigió películas como 'El viaje a ninguna parte'. Ambos tenían mucho en común como la influencia de sus abuelas, fundamentales en su crianza. "La madre de Fernando iba de teatro en teatro, la mía de cárcel en cárcel", ha recordado Sacristán; cuyo padre fue represaliado tras la Guerra Civil.

Es la quinta temporada en los últimos seis años que el actor de Chinchón (Madrid) se instala en el Romea hasta el 4 de octubre, donde ya se ha acostumbrado a celebrar su aniversario: cumplirá 89 el próximo día 27. "Vamos durando, como decía Fernnado", dice Sacristán. El montaje, estrenado hace un año en Avilés, evoca a su admirado colega a partir de la adaptación de las memorias del famoso actor: 'El tiempo amarillo. "Nunca he hecho nada tan personal como esta evocación de la figura de Fernando. Procuro que el público sienta lo mismo que yo cuando él me contaba cosas de su vida", indica. "Es un homenaje no solo a una persona sino a un tiempo y a una manera de sobrevivir desde el sacrificio y el esfuerzo pero sin perder nunca ni la dignidad ni las aspiraciones a una vida mejor". La primera parte tiene mucho de "pequeño episodio nacional que entronca con Baroja, Galdós, Barea y las crónicas de la España de aquel tiempo vistas por el muchacho que era Fernando".

José Sacristán en 'El hijo de la cómica'.

José Sacristán en 'El hijo de la cómica'. / Javier Naval

En escena, con escasos elementos y basándose en sutiles cambios tono y de voz, encarna hasta 15 personajes diferentes, entre ellos Fernando de niño, a su madre, su abuela, a un compañero de colegio o al meritorio que fue cuando empezaba en el teatro. Plasma "la manera de transmitir su experiencia de vida, dar con ese tono que él tenía, entrañable pero sin caer en ternurismos ni en fáciles concesiones a la emoción, porque Fernando nunca lo hizo. No trabajaba para la galería". No imita a su amigo, pero sí destila su esencia, su manera de ser. "Imitarle hubiera sido temerario", asegura. Su recuerdo matiza y pone un acento diferente que recupera la manera de explicar las cosas de Fernán-Gómez, que aporta elementos y "guiños domésticos" que no están en las memorias.

De un viaje a otro

Sactristán también se cuela en la obra como una voz más desde el principio cuando utiliza imágenes de 'El viaje a ninguna parte' (1986), un filme de Fernán-Gómez sobre el mundo del teatro en la España franquista de los años 40 y 50 del siglo pasado donde habla "de esos cómicos que se las apañan como pueden y luchan por el garbanzo de cada día". Con la película Sacristán recupera su personaje de Ricardo Galván que utiliza "para colocarme en un clima y un territorio histórico determinados".

Diferentes documentos visuales acompañan su relato, desde carteles a documentos y referencias a hechos históricos como el golpe de Primo de Rivera, la proclamación de la Segunda República, la Guerra Civil y los duros años de la posguerra. Lo explica el actor, que conserva una voz envidiable tras 70 años en el mundo del espectáculo donde ha hecho de todo: teatro, cine, musicales, televisión. ¡Hasta zarzuela y copla!. "Yo empecé cantando como tenor cómico imitando a Antonio Molina y ahora se me ha puesto esta voz de hombre", dice a sabiendas de que esa reconocible manera de hablar es una de sus principales bazas como intérprete. Su voz suena impecable aunque muy diferente, claro, a la que tenía cuando empezó en 1961 del siglo pasado como actor meritorio en el Teatro Infanta Isabel de Madrid. "En aquella época se hacían dos funciones diarias. El cine vino a rescatarnos de la servidumbre del teatro", recuerda.

Con Fernán-Gómez se conocieron a través del trabajo. Rodó a sus órdenes películas 'Cómo casarse en siete días' (1971). "Yo tenía una fijación con él y con Adolfo Marsillach. Tuve la suerte de ser amigo de los dos. Pero la conexión con Fernando llegó a través de Emma Cohen", dice en referencia a la actriz y escritora que fue pareja de Fernán-Gómez. "Un día me dijo: "Estoy hasta el coño de que tú me hables de Fernando y él de ti. Sois dos tímidos de mierda". Y así fue cómo, "cuál celestina, nos conectó y empezamos a tener una relación de amistad más allá del trabajo".

Suscríbete para seguir leyendo