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Perfil

Mary Beth Barone, la cómica honesta, feminista, prosexo y 'queer' que el mundo necesita

La actriz y guionista de 'Impostura' acaba de consagrarse con 'Galaxy brain', memorable especial de una hora en Netflix en el que saca punta a los asuntos más delicados

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Mary Beth Barone en el especial 'Galaxy brain'

Mary Beth Barone en el especial 'Galaxy brain' / Netflix

Juan Manuel Freire

Juan Manuel Freire

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"Todos los cómicos que crecí adorando han caído en desgracia, o son racistas, o están obsesionados con la gente trans, o D: todo lo de arriba", explica Mary Beth Barone al principio de su especial 'Galaxy brain', estrenado este verano por Netflix, aunque el servicio de 'streaming' se obstine en esconderlo en España; rastréenlo con su buscador de referencia para poder acceder al visionado.

Con su humor observacional de marcado ímpetu feminista, progresista y prosexo, Barone se postula como gran alternativa a esos cómicos trasnochados que hacen caja con la rebelión 'antiwoke'. Pero admirarla no debería ser cuestión, en realidad, de pertenecer a ningún bando: incluso los ajenos a su política deberían admirar la precisión quirúrgica de sus monólogos, en los que entrega cada (provocadora) idea con perfecto sentido del ritmo y apariencia de naturalidad. O no solo apariencia: a lo que responde gran parte de su público, sobre todo compuesto de mujeres y gente 'queer' (ella se define como bisexual), es a su franqueza, a su afán por combinar lo sardónico con lo claramente vulnerable.

Familia católica y republicana

Barone nació en Stamford (Connecticut) hace algo más de 35 años, en el seno de una familia católica y republicana, la más pequeña de seis hermanos. Su padre, James E. Barone, trabajó como cirujano, pero había hecho sus pinitos en la comedia en los 70; ella lo considera una influencia tan importante como Lucille Ball o, más curiosamente, Victoria Beckham y las gemelas Olsen.

Con 20 años y tras dejar sus estudios de inglés en el Boston College, se mudó a Nueva York, donde empezó a flirtear con el humor como hobby, pero como hobby serio: estudió improvisación en la Upright Citizens Brigade, la 'troupe' experta en bromazos públicos de la que antaño fue parte Amy Poehler. En 2019 llamó la atención con el espectáculo (después webserie de Comedy Central) 'Drag his ass: A fuckboy treatment program', examen de los patrones de comportamiento habituales en el mundo de las citas, uno de los paisajes habituales de su obra.

Su 'bestie'

Más o menos un año antes, Barone había conocido en un bar de Bushwick al hombre (gay) que cambiaría su vida y del que nunca se separaría, creativamente hablando: su brillante colega Benito Skinner, quien a los tres días la fichó como María Magdalena para un memorable 'sketch' y acabó contando con ella como colaboradora capital en 'Impostura' (2025-), comedia de culto de Prime Video sobre el primer año de universidad de un joven gay reprimido, trasunto del Skinner de (claramente) otros tiempos. Barone es la hermana mayor del prota, una joven algo estirada que sale con un machito execrable (Adam DiMarco) del que Benny toma (mal) ejemplo. Con el tiempo, aprendemos que Grace, como se llama, tiene más capas y no es tan gélida como parece. "La mayoría de gente tiene algún motivo para moverse de cierta manera por el mundo", explicó nuestra heroína en entrevista con 'Vulture'.

Con el mismo Skinner presentó entre 2021 y 2023 el pódcast 'Obsessed', sobre pasiones de cultura pop, y sigue presentando ahora 'Ride', colección de conversaciones (cuidadosamente editadas para no complicarse existencias) sobre lo divino y lo terrenal y sus propias historias sentimentales; la relación más importante conocida públicamente de Barone ha sido con el actor británico Edward Bluemel, interés amoroso de Emily Bader en 'My Lady Jane'.

El especial de Netflix

Este enero vimos a Barone como rutilante corresponsal de 'red carpet' para los Globos de Oro. Festival del arrojo: hasta medio centenar de entrevistas atrevidas con famosos como Connor Storrie, Elle Fanning o Joe Keery, el Steve de 'Stranger things', al que no dudó en preguntarle si después del final de la serie planeaba "salir en cosas que estén bien o coger cheques gordos".

Pero su verdadero momento de gloria ha sido el estreno en Netflix de 'Galaxy brain', fantástico especial en el que Barone aborda temas peliagudos sin descanso. "Algunos de los chistes que voy a contar no podría ponerlos online", explica en los prolegómenos. "Parece más seguro ponerlos en una plataforma de 'streaming' global porque no hay sección de comentarios".

Por ejemplo, bromea sobre el cómico Chris D'Elia, acusado de mantener comunicaciones de carácter sexual con menores de edad, y cómo después de tener un hijo (el segundo en realidad) tendrá "más acceso a niñas que nunca". Regresa sobre los trastornos alimentarios, una cuestión que ella misma sufre, a través de la polémica del Ozempic: "Como persona que tuvo un trastorno alimentario, no me parece justo que la gente rica reciba los beneficios de una enfermedad mental sin tenerla realmente". O lanza una reflexión siempre mítica: "Si tuvieras una máquina del tiempo, ¿viajarías al pasado y te acostarías con Mark Zuckerberg para impedir que inventara Facebook?".

Lo siguiente, según ha explicado, será una hora sobre lo que queda del movimiento #MeToo y cómo han cambiado las tornas y los hombres acusados parecen ahora las víctimas. Sobre todo, no esperen de ella que se deje ver como, simplemente, 'la novia de' en una comedia de gran estudio. Está ocupada siendo la mejor del momento.

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