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Pan y circo estival

Imperios romanos (4): Los 'egiptolocos' o por qué fascina tanto el Antiguo Egipto: "Hay tumbas por descubrir; puede haber sorpresas en los próximos meses"

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Howard Carter y un ayudante egipcio durante la inspección del sarcófago de Tutankamón.

Howard Carter y un ayudante egipcio durante la inspección del sarcófago de Tutankamón. / Griffith Institute / DDG

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Leticia Blanco

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“Egiptólogo, no, ‘egiptoloco’, historiador y divulgador”. Así le gusta definirse a Nacho Ares, uno de los mayores especialistas españoles en el Antiguo Egipto, y así llama también (con cariño) a sus más de 130.000 seguidores en YouTube, una entusiasta legión de fans de la exuberante civilización que surgió hace unos 5.000 años a las orillas del Nilo y que destacó no solo por sus faraones, jeroglíficos, pirámides y momias, también por sus avanzados conocimientos en arquitectura, medicina y matemáticas.

¿Qué tiene el Egipto del 3.000 a.C. para seguir fascinándonos de una forma tan poderosa? “La verdadera clave de la atracción es que es una cultura muy sofisticada y, valga la redundancia, culturalmente muy cercana a nosotros, porque en nuestra tradición judeocristiana hemos heredado infinidad de sus elementos”, explica el director de ‘Ser Historia’.

“El cristianismo ha bebido de muchos aspectos de la religión y la tradición egipcias. Y al mismo tiempo, está repleta de enigmas: no sabemos cómo se construyeron las pirámides, no sabemos dónde están muchas ciudades y tampoco sabemos prácticamente nada de la historia del Éxodo, que es otro de los pilares de la tradición judeocristiana. Todo eso ha fascinado al ser humano desde hace siglos”, explica Ares, comisario de la exposición inmersiva sobre Tutankamon (ahora mismo con parada en Bruselas y Birmingham) que ya han visto más de dos millones de personas en todo el mundo, “una barbaridad”.

Ares confiesa que su interés en el misterioso submundo de Ra, Osiris e Iris tiene un culpable claro: el libro ‘Dioses, tumbas y sabios’ de C. W. Ceram, un clásico que Destino sigue reeditando desde la década de los 50, que cayó en sus manos a los 14 años y que también fue la puerta de entrada de muchos 'egiptolocos' de nuestro país en la materia. “Me cambió la vida. Es la mejor historia de la arqueología que se ha publicado nunca y sigue siéndolo porque no hobría que cambiarle prácticamente nada hoy”, afirma rotundo.

Su autor, un periodista alemán con pasado nazi (y arrepentido) que fue hecho prisionero por los aliados en la batalla de Montecasino, se empapó durante su cautiverio de los ‘reports’ que había en la biblioteca de la abadía, los informes de las grandes excavaciones lideradas por los grandes arqueólogos de los siglos XIX y XX como Heinrich Schliemann (otro alemán que descubrió la ciudad de Troya) o el célebre Howard Carter, autor del más famoso hallazgo egipcio, el de la tumba KV62 de Tutankamón, el Faraón Niño, en noviembre de 1922 en el Valle de los Reyes.

Turistas en su recorrido en camello ante las pirámides de Giza, en Egipto.

Turistas en su recorrido en camello ante las pirámides de Giza, en Egipto. / KHALED ELFIQI / EFE

“Ceram leyó esas historias tan apasionantes y se dio cuenta de que habían sido escritas para no ser leídas nunca, porque el lenguaje que se utilizaba era muy denso y no llegaba al gran público. Él revirtió eso de forma didáctica, muy entusiasta y cercana”. El hallazgo de Carter, que acaparó las portadas de los periódicos de medio mundo y los boletines de la incipiente radio, hizo mucho por la difusión de la egiptomanía. Y la exposición de 1972 que conmemoró el medio siglo del descubrimiento en Londres, inagurada por Isabel II, fue vista por millones de personas. Probablemente por la huella de su pasado colonialista, Reino Unido sigue siendo a día de hoy la superpotencia en cuanto a divulgación del Antiguo Egipto, con destacadas figuras como el escritor Chris Naughton o la estrella de la BBC Bettany Hughes.

¿Qué queda por descubrir el enigmático Antiguo Egipto? La tumba de Nefertiti es probablemente la más buscada. Durante un tiempo circuló la teoría de que su enterramiento podía estar detrás de las paredes de la tumba de Tutankamón, hasta que un estudio de radar de alta resolución concluyó que no existen cámaras ocultas inmediatamente adyacentes a KV62. Las tumbas de Ramsés VIII, Amenhotep I (aunque su momia sí fue encontrada en un escondite real) y Ankhesenamón son otros de los secretos que el desierto sigue guardando. El Ministerio de Turismo y Antigüedades egipcio contabiliza más de 60 tumbas y unas 20 estructuras inacabadas en el Valle de los Reyes. Hay un precedente que demuestra que todavía pueden aparecer sorpresas: la tumba KV64 fue descubierta en 2008, después de que una anomalía en el terreno condujera a su identificación.

Turistas en la tumba de Tutankhamon en el 100 aniversario de su descubrimiento en 20220.

Turistas en la tumba de Tutankhamon en el 100 aniversario de su descubrimiento en 20220. / STRINGER / EFE

¿Qué le gustaría encontrar a Ares? “Hay dos lugares que a mí me entusiasman. Uno de ellos es el Valle de los Reyes, donde está la tumba de Tutankamón. Seguro que todavía hay tumbas por descubrir, no sabemos si intactas o no, pero seguro que hay algo. Todavía quedan muchos escombros de excavaciones que se han llevado a cabo en los últimos 150 años o 200 años, que se han ido removiendo de un sitio a otro y no se ha llegado al lecho rocoso donde podrían estar las tumbas perdidas”, explica.

Foto cedida por Scan Pyramids Mission que muestra una imagen generada por ordenador de la Gran Pirámide de Keops, en Guiza, donde  se localiza la gran cavidad vacía descubierta por un grupo de expertos de Japón, Francia y Egipto, gracias a la física de partículas.

Foto cedida por Scan Pyramids Mission que muestra una imagen generada por ordenador de la Gran Pirámide de Keops, en Guiza, donde se localiza la gran cavidad vacía descubierta por un grupo de expertos de Japón, Francia y Egipto, gracias a la física de partículas. / SCAN PYRAMIDS MISSION / EFE

Otra de sus fijaciones es, como no, la Gran Pirámide. “Seguro que todavía guarda cámaras ocultas. A finales de año se quería abrir el vacío que se descubrió sobre la Gran Galería en el año 2017, que apareció publicado en la revista ‘Nature’”, detalla. Científicos japoneses del proyecto SCAN Pyramids han desarrollado una tecnología con un robot de pequeño tamaño que podría entrar dentro de la cavidad de 30 metros que descubrieron. “Puede haber sorpresas en los próximos meses”, vaticina un emocionado Ares. La ilusión de los 'egiptolocos', ya ven, sigue intacta.

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