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50 años del grupo de Cornellà

Jordi Pujadas, bajista y 'trapero' superviviente: "Lo que no le haya pasado a la Banda Trapera no le ha pasado a nadie"

El bajista de La Banda Trapera del Río, alias 'el Subidas', rememora una carrera numerosas veces interrumpida y al tiempo influyente como pocas: no eran punk, eran rock duro antisistema

Jordi Pujadas, bajista de La Banda Trapera del Río, en Castelldefels, esta semana

Jordi Pujadas, bajista de La Banda Trapera del Río, en Castelldefels, esta semana / Zowy Voeten

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Ramón Vendrell

Ramón Vendrell

Castelldefels
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"Siempre me he preguntado qué pintaba yo en la Trapera", dice el bajista Jordi Pujadas, de inmediato apodado 'el Subidas' por Modesto Agriarte ('Tío Modes', 'el Metralleta', guitarrista, 1957-2004), Juan 'Raf' Pulido (batería y letrista, 1957-2010) y Miguel Ángel Sánchez ('Morfi Grey', cantante y letrista, 1959-2024). Pujadas hacía fusión, "una cosa entre Chick Corea y Frank Zappa, algo así". Colgó, "con una chincheta", una nota en la que se ofrecía como bajista para un grupo profesional en el tablón de anuncios de la desaparecida tienda de instrumentos musicales New Phono, en la calle Ample. Le llamó La Banda Trapera del Río, que había publicado su homónimo primer disco en 1979, con Salvador Solano, alias 'el Llobregat', alias 'Rayban', al bajo. Desde entonces, Pujadas ha formado parte de todas las encarnaciones del grupo, de cuyo primer concierto se cumplirán 50 años en noviembre. No parece que vaya a haber celebración.

¿Cómo fue su prueba con la Trapera?

Empecé a tocar corcheas a 180. Hacían una música que me resultaba fácil y me permitía explayarme. A los dos minutos, Morfi paró el ensayo y me preguntó si podría mantener una marcha así durante una hora y media. Y durante dos días también. Necesitaban un bajista porque 'el Montoya' [recambio de 'Rayban'] había tenido un problema en la mili con un capitán y le cayeron tres años de castillo militar. Claro, tres años son muchos años. En una semana tuve que aprenderme todo el repertorio para tocar en el Pabellón Municipal de Deportes de Bilbao [9 de mayo de 1980].

¿Dónde fue la prueba?

En el local clásico de la Trapera en Cornellà, enfrente de donde ahora está Hacienda. Era una casa como de pueblo con dos plantas. En la de abajo y en las escaleras se juntaban 30 o 40 chavales con sus litronas y sus porros. Hacían unas trompetas de cinco papeles criminales. En la planta de arriba ensayábamos nosotros. A veces abríamos la puerta y los chavales entraban al ensayo. Cada ensayo era un colocón tremendo.

"Modesto y Juan eran una parte de la Trapera; ellos no querían ni oír hablar de heroína. Morfi era otra parte"

¿Le intimidaron la Trapera y su entorno?

Yendo con ellos no había ningún problema. Yo era de una familia muy modesta que vivía de alquiler en Comte de Borrell con Floridablanca, en el barrio de Sant Antoni. Seguro que en Cornellà había familias con más dinero que la mía. Yo trabajaba en confección de piel y tocaba. El entorno trapero eran 'curriquis' [no confundir con currantes ni curritos. "Soy un tío molante / Soy un menda canelo / Aunque alguna vez me echen el guante / Y me lleven pa′l talego, no, no, no, no / Soy curriqui de barrio / Soy amigo del obrero / Soy enemigo del sistema / Y le pienso pegar fuego", define la figura la canción de la Trapera 'Curriqui de barrio']. En un ensayo uno de los que subió se quedó atrás y Juan a medio tema paró y se levantó de la bateria: "¡Eh, tú, tío, fuera de aquí, no quiero ni verte!". Porque se estaba preparando un chute. La verdad es que tuve mucha suerte.

Jordi Pujadas, bajista y miembro histórico de La Banda Trapera del Río

Jordi Pujadas, bajista y miembro histórico de La Banda Trapera del Río / Zowy Voeten

¿Qué quiere decir?

Modesto y Juan eran una parte de la Trapera. Y Morfi era otra parte. Yo, con 19 años, estaba en medio, más bien con Modesto y Juan. Ellos dos no querían ni oír hablar de la heroína. Chocolate, priva, tripis y coca en un momento dado, porque era cara, siempre. Si les hubiera ido el rollo del caballo quizá habría caído yo también.

"Morfi provocaba y había que respaldarle"

A Morfi sí le iba, ¿no?

La primera vez que lo vi fue en el piso de Morfi. Habíamos quedado allí para ir juntos a embarcar hacia Mallorca, para actuar en el festival Selva Rock [2 de agosto de 1980, con Camel, Dr. Feelgood, Guadalquivir y Coz, entre otros]. Estaban Javier Granja, su pareja y otro del colectivo Momotxo [entidad organizadora de conciertos en el País Vasco y 'de facto' representante de la Trapera en ese territorio]. Les convenía salir del País Vasco por problemas con la policía y se vinieron con nosotros a Mallorca. Llevaban bolsones de cocaína y heroína. Ahí empezó todo.

De la primera vez que vi a la Trapera, es un decir, en el mercado del Born en 1982, solo recuerdo un chaparrón de botellas contra el escenario y las primeras filas (malos lanzadores). ¿Qué pasó?

Mira, aún se ve un poco la cicatriz que tengo en la mano de una botella. El 'Diari de Barcelona', 'el Brusi', necesitaba dinero y nos panteó tocar gratis junto con otros grupos. Vale. Lo aprovecharemos como presentación de 'Guante de guillotina'. En el escenario estuvo tapada horas una guillotina de tres metros con una tela negra. La única condición que pusimos fue que sonara de puta madre. En la prueba de sonido, como era un espacio medio abierto y medio cerrado, no nos hicimos una idea. Sacan la tela de la guillotina, crece la excitación, empezamos y eso sonaba una mierda. A mitad de la primera canción Morfi va y suelta: "Os han robado la pasta, esto suena como el culo y nosotros nos vamos". Nos fuimos y empezó la lluvia de botellas.

Morfi Grei y Jordi Pujadas, en Cornellà, en 2016

Morfi Grei y Jordi Pujadas, en Cornellà, en 2016 / JORDI COTRINA

¿Les consultó Morfi?

Qué va. Él provocaba y había que respaldarle. Fuimos a tocar a Pamplona y el día antes pasamos con la 'furgona' por una tienda de disfraces. Hizo parar y compró un tricornio de Guardia Civil. El día del concierto, sin que nadie supiera nada, como siempre a su bola, se puso el tricornio y con una barra de pan a modo de porra se fue a la cola y empezó, este sí, este no, dando glopes con la barra de pan. Y cuando salimos a tocar va y suelta: "Buenas noches, etarras hijos de puta". Se hizo el silecio. Ya estamos. Pero empezamos con 'Monopatín' y ya está. Al tío le gustaba provocar. Juan y Modesto igual se enfadaban, porque querían ofrecer un buen 'show' de rock duro, pero Morfi cuando salía al escenario no sabía ni cómo se llamaba.

'Guante de guillotina', el que iba a ser su segundo elepé, no vio la luz hasta 1993. ¿Qué pasó con ese disco?

Lo que no le haya pasado a la Trapera no le ha pasado a nadie. Lo grabamos en los estudios Tramuntana de L'Hospitalet, una fortuna la hora. Un tal Tony Graus, un tío de Discophon con mucha pasta turbia, dijo que nos grababa el disco. Una vez mezclado, a Juan se le ocurrió pedirle al técnico de sonido, Enrique Lindo, que se lo grabara en una casete. Claro, ahora mismo. Esa es la grabación a partir de la que se publicó el disco 12 años después. El máster desapareció. Parece que a Tony Graus lo pillaron con todo y el máster formó parte de sus pagos. Poco después una editora que se llamaba Horus va y publica 'Morfi y la Banda Trapera del Río', con el máster de 'Guante de guillotina' y un par de temas en solitario de Morfi. ¡Sonaba cuatro veces mejor!

Morfi Grei, Jordi Pujadas (alias 'el Subidas'), el Tío Modes y Raf Pulido, la formación clásica de la Trapera, vestidos por Toni Miró, en 1980

Morfi Grei, Jordi Pujadas, Modesto Agriarte y Juan Pulido, en 1980. / Salvador Costa

¿Cómo describiría a Modesto?

Era una persona solitaria que no se quería mucho a sí mismo. Tenía 14 o 15 dioptrías en cada ojo, una minusvalía, para la que le consiguió una paga Juan. Iba a la suya. Muy buen guitarrista de rock. Él tocaba con 'wah wah', pero si la iluminación no era buena podía darle a cualquier otro pedal.

¿A Juan?

Un genio. Podía parecer chulo y primitivo, pero tenía un pensamiento muy afilado. No se achantaba nunca. Había tenido la cervecería Seis Puertas de Cornellà, que era de su mujer, y ahí pulía chocolate a base de bien. Tenía que bregar con chusma importante. Pero tenía un fondo increíble, muy protector y muy amigo de sus amigos. Tenía unas salidas increíbles.

Modesto estuvo dos o tres días muerto en su habitación porque era un periodo en el que no se hablaba con Juan, que pensaba que estaba encerrado en su habitación

¿A Morfi?

Era harina de otro costal. Todas las veces que nos separamos fueron por desavenencias entre él y Juan y Modesto. Luego le salió la bipolaridad. O estás muy controlado o tienes unas subidas y bajadas que no veas. Era un personaje complicado.

Modesto y Juan parecían hermanos.

Más bien un matrimonio. Vivieron juntos en una casa medio autoconstruida, no por ellos, que estaban de alquiler. Lo que te decía de las salidas de Juan. Me estaba enseñando la casa y al llegar al cuarto de baño, muy pequeño, me dice: "Y aquí está nuestro octavo de baño". Eran como una pareja. Se enfadaban y no se hablaban. Modesto murió con 47 años. Era diabético pero ni sabía que lo era. Y en un subidón o un bajón de azúcar se quedó. Modesto estuvo dos o tres días muerto en su habitación porque era un periodo en el que no se hablaba con Juan, que pensaba que estaba encerrado en su habitación. Sí, pero muerto.

Fallecidos Modesto, Juan y Morfi, ¿puede haber otra encarnación de la Trapera?

Fosy puede cantar, Raúl [hijo de Juan Pulido] es guitarrista de pleno derecho de la Trapera, y Boliche a la batería ha estado muchos años. Pero Boliche se ha ido a vivir a Galicia, Fosy vive en Vitoria, Raúl en Igualada y yo en Castelldefels. Es complicado.

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