Arte
Los petrodólares redibujan el mapa mundial del arte
La inauguración, el próximo mes de diciembre, del Guggenheim Abu Dabi viene a coronar una década de equipamientos faraónicos y colecciones millonarias que han convertido el Golfo Pérsico en nueva meca cultural
Obras maestras de Picasso, Da Vinci y Bacon se mudan al Golfo Pérsico
El Guggenheim Abu Dabi, el museo de los mil millones de dólares

Una turista contempla el Museo Nacional Zayed de Abu Dabi, obra de Norman Foster e inaugurado a finales del año pasado / EFE

Podrían ser los cuatro monolitos de tamaño descomunal que Richard Serra instaló en el desierto de Zekreet, el pabellón permanente que Qatar ha inaugurado este año en los cotidazísimos Giardini della Biennale de Venecia o ese 'Salvator Mundi' de Leonardo da Vinci por el que un príncipe saudí desembolsó 450 millones de dólares, aún hoy récord absoluto en lo que a subastas pictóricas se refiere, pero nada como el asombroso viaje, nunca mejor dicho, de 'El viaje milagroso' de Damien Hirst para entender el 'sorpasso' y reposicionamiento del Golfo Pérsico como superpotencia artística y nuevo centro del mundo cultural.
En 2013, la Autoridad de Museos de Qatar instaló en la entrada del futuro hospital de Sidra, en Doha, 14 esculturas de bronce de 14 metros de altura con las que el británico, 'enfant terrible' del arte contemporáneo y fenomenal publicista de sí mismo, recorría el desarrollo de un feto desde la fecundación hasta el nacimiento. Casi nada. "Incluso para un país que se está modernizando a pasos agigantados, esta instalación lleva la aceptación oficial del arte occidental a un nuevo nivel", constató entonces 'The New York Times'. La aceptación, de hecho, fue relativa, ya que el conjunto escultórico, valorado en 20 millones de dólares y propiedad de la familia real catarí, pasó los cinco años siguientes tapado debido a las protestas. "Es la primera escultura desnuda en el Medio Oriente. Es muy valiente", celebró Hirst en 2018, cuando su monumental canto a la vida vio finalmente la luz.

'El viaje milagroso' de Damien Hirst, en el hospital de Sidra, en Doha / AFP
Desde entonces, los cambios en la región no han hecho más que acelerarse gracias al flujo incesante de petrodólares y al músculo inversor de Arabia Saudí, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos. En el horizonte, la inauguración el próximo mes de diciembre del Guggenheim Abu Dabi en un espectacular edificio diseñado por Frank Gehry, hito artístico y arquitectónico que viene a coronar una década prodigiosa de expansión cultural, equipamientos faraónicos y colecciones de impacto como la que han amasado los Al Thani, la familia gobernante de Qatar que aspira a convertirse en los Médici del siglo XXI. Primero el fútbol, donde la llegada masiva de capitales ligados al 'oro negro' transformó radicalmente equipos como el Manchester City y el Paris Saint-Germain, y acto seguido, la cultura, arma diplomática y tarjeta de presentación al mundo.
"El arte y la cultura son una religión que todos podemos practicar", defendía en una entrevista la jequesa Al Mayassa bint Hamad bin Khalifa, hermana del emir de Qatar, responsable de los museos del emirato y probablemente la mujer más poderosa del mundo del arte tras adquisiciones tan espectaculares como las de 'Los jugadores de cartas', de Cézanne (191 millones de euros) o '¿Cuándo te casarás?', de Gauguin (263 millones). A su lado, su hermano, el jeque Hamad bin Abdullah Al Thani, sigue incrementando a razón de dos o tres compras diarias una gigantesca colección privada que suma ya más de 5.000 objetos y abarca desde el neolítico hasta el arte contemporáneo.

El distrito del diseño de Doha durante la celebración de la feria Art Basel de 2026 / Art Basel
El quién es quién de los arquitectos estrella
Raro sería que muchas de estas obras maestras no se acabaran exhibiendo en el futuro Art Mill, museo de arte moderno y contemporáneo que el estudio del chileno Alejandro Aravena, premio Pritzker de 2016, está construyendo en Doha junto al Museo Nacional de Qatar, obra de Jean Nouvel, y el Museo de Arte Islámico de Doha, diseñado por el sinoestadounidense I. M. Pei, autor de la pirámide del Louvre y la torre John Hancock de Boston. El futuro museo, cuya apertura está prevista en 2030, tendrá una superficie total de 80.000 metros cuadrados y, según su directora de concepto, la francesa Catherine Grenier, permitirá reflexionar "sobre el reposicionamiento de la geografía del arte, tanto geográficamente, por supuesto, como en términos de historia del arte". A acelerar todo el proceso ayuda, sin duda, el presupuesto anual de 1.000 millones de euros que Qatar destina a la adquisición de obras de arte.
Dubái, mientras tanto, prepara el que será el primer museo de arte digital de la región y sigue avanzando en el proyecto de un colosal museo de arte moderno y contemporáneo diseñado por el japonés Tadao Ando. El edificio, una suerte de escultura flotante de hormigón, compartirá 'skyline' con el Museo del Futuro de Dubái, en funcionamiento desde 2022, e intentará no dejarse eclipsar por otro de los grandes proyectos de futuro de la zona: el Museo de Arte Contemporáneo de Al Ula, centro impulsado por Arabia Saudí en colaboración con el Pompidou parisino y pieza clave del ambicioso plan de desarrollo Visión Saudí 2030. La arquitecta libanesa Lina Ghotmeh, responsable de la renovación del ala oeste del British Museum, ya ha recibido el encargo de integrar el nuevo equipamiento en el oasis que acoge el yacimiento arqueológico de Hegra así como una nutrida agenda de festivales de música, artes visuales y escultura monumental al aire libre.

El Louvre de Abu Dabi, la primera piedra del reposicionamiento cultural del Golfo Pérsico / Yiorgis Yerolymbos
Así, a golpe de talonario y con una nómina de arquitectos estrella que convierte los delirios de grandeza de la Barcelona del Fòrum de les Cultures en un apañado fuerte de Playmobil, las monarquías árabes no solo se han colado en la fotografía del arte internacional, sino que lo han revolucionado por completo. En palabras de Mohamed Khalifa Al Mubarak, presidente del Departamento de Cultura y Turismo de Abu Dabi, la cultura se ha convertido en algo así como su "superpoder". "No es un simple reclamo sobre el papel. No es una bonita maniobra de márketing. De verdad vamos a hacer algo", aseguró el dirigente.
Ese 'algo' se traduce, por el momento, en la isla de Saadiyat, flamante distrito cultural de Abu Dabi que lideró la transformación de la zona con la apertura, en 2017, del Louvre Abu Dabi, museo diseñado por el arquitecto Jean Nouvel e impulsado en colaboración con el gobierno francés. El emirato, de hecho, pagó 460 millones de dólares por el uso de la marca Louvre durante 30 años y otros 500 por el asesoramiento y el ir y venir constante de obras maestras de Picasso, Degas, Van Gogh, Cézanne, Redon y Pissarro, entre muchos otros.
Poder blando
Más de 7 millones de visitantes después, el Louvre abudabí puede presumir de una colección en la que destacan piezas de Rembrandt, Hokusai, Jordaens, Klee y Renoir, entre otros, y de una compañía inmejorable: en el último año, a su alrededor, se han inaugurado el espectacular Museo Nacional Zayed, obra de Norman Foster; el Museo de Historia Natural de Abu Dabi, hogar de una ballena azul de 25 metros y del esqueleto de un Tyrannosaurus rex; y Phenomena, un centro de arte digital e inmersivo pilotado por el prestigioso colectivo japonés teamlab. "Para nosotros, pensar en la cultura significa querer preservarla para las futuras generaciones. Y ellas tienen que comprenderla, difundirla y hacerla suya. Así que evolucionamos con ellas. El futuro es bastante positivo para nosotros porque, en primer lugar, tenemos una población muy joven, y es una población que quiere empaparse de muchísima cultura, no solo de la nuestra, sino también de la cultura global", defiende el responsable de cultura de Abu Dabi.
El nuevo Guggenheim, con sus 80.000 metros cuadrados y su colección de tótems capitaneada por Jackson Pollock, Mark Rothko, Andy Warhol y Jean-Michel Basquiat, se presenta como la guinda de una estrategia cultural a la que Zaki Anwar Nusseibeh, asesor cultural del presidente de los Emiratos Árabes Unidos, puso nombre y apellidos: poder blando. La cultura, una vez más, como herramienta de persuasión geopolítica. "La prioridad es invertir mucho en educación y cultura. Ya no es suficiente tener poder militar o económico si no eres capaz de compartir tus valores. Intercambio: de eso se trata el poder blando", dejó dicho Zaki Anwar cuando el Louvre de la ciudad árabe empezó a sacudir el tablero de juego cultural.

Proyecto de Tadao Ando para el Museo de Arte de Dubái / EPC
Esa misma idea de intercambio cultural es la que explica que Qatar acogiese el pasado mes de febrero su primera Art Basel, feria de arte moderno y contemporáneo que, como ha reconocido la jequesa Al Mayassa, lleva la estrategia cultural catarí a una nueva fase marcada por la creación de todo un ecosistema de galerías y artistas. "Con el excedente de talento y el creciente panorama de galerías que teníamos aquí, era el momento de conectar la industria con el talento, porque así impulsaremos la diversificación económica, pasando de una sociedad basada en hidrocarburos a una sociedad basada en el conocimiento", reconocía Al Mayassa en una de las conferencias de la feria.
También Abu Dabi acogerá este año la primera edición de Frieze, prestigiosa feria nacida en Londres y con ramificaciones en Los Ángeles, Nueva York y Seúl, pero si hay una ciudad que ha marcado tendencia, esa es Dubái, sede desde 2007 de Art Dubai, primera feria de arte internacional de la región y "experimento audaz" con un impacto de 38 millones de dólares que cada año moviliza a unas 120 galerías de 35 países diferentes.
En breve llegará la Bienal de Diseño de Doha, retrasada de abril a noviembre por la guerra en el golfo, y la segunda Bienal de Arte Público de Abu Dabi, certamen que aceleró la salida de Elvira Dyangani Ose del Macba y enésima prueba de que el arte ha encontrado un refugio a medida a un tiro de piedra del desierto. También abrirá, en la Isla Yas, el primer parque temático de Disney en Oriente Medio, pero eso, de momento, es otra historia.

Vista exterior del nuevo museo Guggenheim Abu Dhabi / Guggenheim Abu Dhabi
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