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Arquitectura

El mallorquín Jorge Vidal diseña para Barcelona el futuro Sant Jordi Club con una sala de conciertos pionera en Europa

Su estudio arquitectónico y el parisino Bruther ganan el concurso para construir el futuro Sant Jordi Club, «el primer gran recinto a nivel estatal concebido para la música en vivo amplificada»

El arquitecto Jorge Vidal en el Port d’Andratx, donde veranea

El arquitecto Jorge Vidal en el Port d’Andratx, donde veranea / Ana B. Muñoz

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Raquel Galán

Palma
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«Conciertos como los de Rosalía o Madonna, por ejemplo, no tienen cabida en auditorios, necesitan un enorme despliegue a nivel técnico para amplificar su música en vivo. Y este será el primer gran recinto en España y uno de los pioneros en toda Europa concebido desde sus inicios para albergar espectáculos musicales en directo amplificados tecnológicamente», como explica el arquitecto Jorge Vidal sobre el Sant Jordi Club, que completará el Palau Sant Jordi de Barcelona.

El ganador del concurso municipal para crear el futuro recinto, junto al estudio parisino Bruther, es de madre mallorquina, residió en la isla en su infancia y adolescencia, y regresa siempre que puede para descansar en el Port d’Andratx. Este verano también tras llevarse el primer premio con un proyecto cuya ejecución costará 70 millones de euros y convertirá la Anella Olímpica de Montjuïc en un centro musical de referencia.

Uno de los mayores retos a nivel arquitectónico ha sido diseñar la edificación junto al emblemático Palau Sant Jordi, obra del Premio Pritzker Arata Isozaki. «La base era dialogar con el pabellón y lo hemos hecho con tres tipos de relación: volumétrica, planimétrica y de técnica patrimonial. La primera quiere resaltar su famosa cúpula y se ha conseguido no sobrepasando la cota y manteniendo la misma anchura. La segunda se centra en mantener la cota de la planta baja del Palau y la tercera es poner en valor su lenguaje constructivo, por lo que hemos adaptado la malla espacial que él utilizó en la cúpula, junto a una concatenación de vigas hexagonales, y hemos creado dos pasarelas que abrazan y unen las dos construcciones», como indica Vidal.

El resultado es un proyecto de planta rectangular de 25 metros de alto, 100 de ancho y dos plantas sótano que abarca en total 17.000 metros cuadrados.

La sala de conciertos en primer plano y, justo detrás, la cúpula del Palau Sant Jordi

La sala de conciertos en primer plano y, justo detrás, la cúpula del Palau Sant Jordi / Jorge Vidal Studio

Salas siempre llenas

Cuando un artista no vende todas las entradas de un concierto, ver butacas o espacios vacíos produce una sensación negativa tanto para ellos como para los espectadores. En el futuro Sant Jordi Club esto no ocurrirá debido a que han ideado «un sistema flexible que permite trocear la sala con unas mamparas móviles acústicas, como si fuera un acordeón, para albergar aforos de 3.000 a 9.000 asistentes y en los que la experiencia del público será la misma. Lo importante es que sea cercana, porque los espectáculos de medio formato, como los que se programarán aquí, requieren de una relación más directa con lo que ocurre en el escenario».

El confort acústico, técnico y lumínico tendrá la máxima calidad con la incorporación de la última tecnología para satisfacer las cada vez más sofisticadas exigencias de los conciertos en directo y también «se logrará con el diseño llamado box in box, una caja dentro de otra caja. La primera está totalmente cerrada y es donde se produce el concierto, mientras que la otra es una envolvente abierta en la que se ubican los espacios de relación, como la gran entrada y, en el lado sur, la salida con zonas de asueto y restauración», tal como detalla el arquitecto.

Este sistema permite además ser muy eficiente a nivel energético, ya que la envolvente se adaptará tanto a la época del año como al uso del edificio en cada momento del día, «con una visión holística de la sostenibilidad».

La gran entrada del Sant Jordi Club, ubicada en la caja envolvente

La gran entrada del Sant Jordi Club, ubicada en la caja envolvente / Jorge Vidal Studio

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Fuente: Diario de Mallorca