Tensión en la industria musical
BTS y la nueva categoría "asiática" de los Grammy: ¿reconocimiento o marginación?
El plantón del popular grupo surcoreano en la próxima edición de los premios, en protesta por una categoría que consideran discriminatoria, excita el debate sobre la hegemonía de Estados Unidos en el cambiante pop global y la representación de las músicas no occidentales
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BTS no se presentará a la próxima edición de los premios Grammy tras la polémica por las nuevas categorías

El choque entre BTS y los Grammy ha sacudido la industrial musical y precipitado una discusión sobre qué es hoy la música pop y dónde está su centro gravitatorio. Al crear una categoría propia para el llamado ‘pop asiático’, la Academia de la Grabación lanza un mensaje de reconocimiento público de esa órbita musical, si bien puede interpretarse como un modo de desplazar a un género boyante, el k-pop, de los premios generalistas más cotizados, dotándolo de una connotación regional a fin de que no amenace a las estrellas del firmamento ‘anglo’.
Es así como lo ha encajado BTS, que anunció hace unos días que se retira de la carrera de los próximos Grammy y que no presentará su música en la próxima edición, gala que tendrá lugar el 7 de febrero en Los Ángeles. “Esperamos que nuestra música sea escuchada y apreciada por lo que es, en lugar de ser categorizada por región o idioma”, indicó el grupo. El consejero delegado de la Academia, Harvey Mason Jr., expresó su “tristeza” y defendió su iniciativa. “Esta categoría se ha creado para celebrar la profundidad, la diversidad y el extraordinario crecimiento del pop procedente de Asia”, señaló, añadiendo que “incorporar más categorías significa que el trabajo de más artistas va a ser reconocido”. Cabe añadir que la creación de ese nuevo apartado no impide que las canciones y discos asiáticos pueden optar a los premios gordos (los ‘big 4’: mejor álbum del año, grabación, canción y mejor nuevo artista).

BTS acepta el premio al Artista del Año durante los American Music Awards, en mayo. / VALERIE MACON / AFP
Ataque al imperio
Todo ello ocurre cuando el k-pop ha dado un salto de escala en el mercado global, con BTS como ariete, un grupo que ha atacado con éxito el corazón del imperio pop, Estados Unidos: su último álbum, ‘Arirang’ ha sido número uno en ese país, donde en esta primavera-verano ofrece dos tandas de macroconciertos de estadios (29 en total). El k-pop asomó por primera vez en los Grammy en 2021, de la mano, precisamente, de BTS, con una nominación por el tema ‘Dynamite’. El primer gramófono para el pop coreano llegó este 2026 con ‘Golden’, pieza de la banda sonora de ‘KPop demon hunters’, elegida mejor canción escrita para medios visuales. El mercado musical surcoreano ya es el 7ª del mundo (tras Estados Unidos, Japón, Reino Unido, China, Alemania y Francia), y recordemos que el k-pop recibe el apoyo del estado surcoreano, que lo considera parte de su marca nacional y de su ‘soft power’, su influencia cultural. Flota una amenaza para la hegemonía de la música estadounidense, orquestada por artistas que se miden con Beyoncé, Taylor Swfit o Bruno Mars.

BTS lleva su gira "Arirang" al MetLife Stadium en New Jersey / LEONARDO MUNOZ / AFP
Por su parte, los Grammy no hacen más que ampliar categorías para, apuntan sus responsables, reflejar la multiplicación constante de géneros, subgéneros, escenas y nichos, así como de aspectos del proceso fonográfico merecedores de atención. En 2026 se añadieron dos, y en 2027 serán otras cinco, pasando en total de 95 a 100. Habrá también galardones a la mejor interpretación de r’n’b en dúo o grupo, a la mejor interpretación vocal de pop tradicional, al mejor álbum de folk tradicional y a la mejor canción latina.
En lenguas asiáticas
La de mejor interpretación de pop asiático apunta, según la Academia, a “reconocer la excelencia artística en las interpretaciones de música pop asiáticas, originadas o ampliamente reconocidas en esos mercados, incluyendo, pero sin limitarse a ellos, el K-pop, el J-pop y el C-pop”. La mención a los “mercados” asiáticos puede dar a entender que podrían quedar relegados los artistas de origen coreano o chino que residan en Estados Unidos. Un requerimiento es que las canciones contengan un “uso significativo de una o más lenguas asiáticas”, dejando fuera las que sean íntegramente en inglés. Esta lengua ha ido ganando peso en el k-pop en los últimos años, con ejemplos tan rotundos como ‘Swim’, canción monolingüe que fue el primer adelanto de ‘Arirang’, de BTS, y que queda así apartado de la categoría.

(De izquierda a derecha) Yu Han Lee, EJAE y Mark Sonnenblick reaccionan tras ganar el Oscar a la Mejor Canción Original por 'Golden' de 'KPop Demon Hunters' durante la 98.ª ceremonia anual de los Premios Óscar en el Dolby Theatre de Los Ángeles, el 15 de marzo de 2026. / CHRIS TORRES / EFE
La paradoja es que, ahora que el k-pop se está haciendo más internacional, y compite de tú a tú con las estrellas ‘anglo’, los Grammy lo meten en una categoría regional ‘asiática’. Un movimiento que puede ser visto como una operación para arrinconarlo, en particular desde el prisma de BTS: voces de la ‘army’, el colectivo de fans, han denunciado en las redes la “racialización” que comporta la iniciativa. “Pop asiático es una categoría horrible, diría que incluso racista. No hay una categoría de pop europeo, ¿verdad?”, observa Savina Muros, periodista y estudiosa desde hace años del k-pop, género al que dedicó su sesudo TFG de Comunicación.
“BTS han trabajado para ser un grupo internacional y ellos quieren ser reconocidos como artistas, más allá de su procedencia”, sostiene Muros. Porque todo eso ocurre cuando “el k-pop se ha ido transformándose, perdiendo algunos de sus rasgos originales y absorbiendo cada vez más influencias internacionales, incluso del pop latino, como el twerking”. Desde este encuadre, se puede considerar que, aunque sus discos puedan acceder a los premios más importantes, el gentilicio ‘asiático’ les carga una connotación, apartándolos de una noción neutra de música pop.
El precedente africano
Los Grammy distinguen ciertos géneros vinculados a territorios: country y músicas con raíces estadounidenses, música mexicana-tejana o latino-tropical, categorías que, al menos hasta hace poco, se ha considerado que vivían en las afueras del canon pop. No es el caso del k-pop, que es, por encima de todo, pop. Es pertinente, entonces, preguntarse por qué esa versión del género que lleva la ‘k’ delante debe ser segregada del resto. Un precedente cercano lo encontramos en la categoría de ‘música africana’ establecida por los Grammy en 2024, si bien hay que considerar que en los modernos ‘afrobeats’ de Burna Boy o Wizkid se observa un componente autóctono y tradicional más distinguible que en el k-pop, género que siempre se ha alimentado del pop occidental y de lenguajes como el hip-hop, el r’n’b o la EDM.

Bad Bunny con una bandera de Puerto Rico, durante su actuación en el descanso de la Super Bowl 2026, el 8 de febrero en Santa Clara (California, EEUU). / Associated Press/LaPresse / LAP
Por todo ello, dar la razón al BTS con su plantón es una posición que se hace oír, y no solo desde el flanco del ‘fandom’. “Esta categoría nueva es discriminatoria, porque el k-pop está dentro del pop, no es folclore, y no veo lógico que deba recibir un tratamiento diferente”, argumenta el consultor musical Carlos Sanmartín, que fue director general de EMI España y alto cargo de Sony Music en Miami (entre 2015 y 2019). “Pero los estadounidenses son los amos de los Grammy y pueden hacer lo que quieran”, deja claro. Él siguió de cerca, una década atrás, el crecimiento de lo latino. “Y a los cantantes de Puerto Rico aún pueden asumirlos como suyos, pero el k-pop es otra cosa, viene de la otra punta del mundo. Estados Unidos sigue siendo el centro de la industria pop, pero ahora hay otros territorios que amenazan su supremacía y eso les cuesta aceptarlo”.
El caso de Bad Bunny
Hablando del segmento latino, el ejemplo de Bad Bunny es significativo para quitar hierro al ‘caso BTS’, ya que su álbum ‘Debí tirar más fotos’ se hizo con el gramófono al mejor álbum en la última gala, donde contaba con otras cinco nominaciones. “Que te presentes en una categoría satélite no impide que puedas ganar los premios grandes, como se ha visto con Bad Bunny. Y, si no es así, el mensaje de la Academia es que, aunque no ganes uno de los ‘big 4’, quede claro que ellos están siguiendo muy de cerca esa tendencia musical”, argumenta Luis Merino, que fue miembro, durante ocho años, del Consejo Directivo de los Latin Grammy (y que ha dirigido Los 40 Principales y otras cadenas). En su opinión, la casilla del pop asiático “no representa una segregación, sino el reconocimiento a un movimiento de fondo”.
Pero el debate es recurrente cuando se trata de los Grammy, y ya en 2019, artistas como J Balvin o Daddy Yankee los acusaron de ningunear los géneros urbanos (aquel hashtag: #SinReggaetonNoHayLatinGrammy), fricción que se resolvió abriendo nuevas categorías. Recuerda Luis Merino que el propósito de los premios es “poner el foco allá donde haya una expresión musical con posibilidades de crecimiento”. Caso del k-pop, donde habrá qué ver cómo termina el pulso entre la Academia y BTS, su exponente imperial, cuyo ‘Arirang’ ha sido el cuarto álbum más vendido en Estados Unidos en el primer semestre de 2026.
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