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En la Terra Alta

Milagro en Bot, 500 habitantes y una sala de cine: el festival de cortos in-FCTA celebra su décima edición convertido en modelo antiglamur

La muestra impulsada por Iván Massagué y Úrsula Agut se consolida como punto de referencia del cortometrajismo y como cita enraizada en el territorio

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Espectadores en una sesión del festival in-FCTA

Espectadores en una sesión del festival in-FCTA / in-Fcta

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Ramón Vendrell

Ramón Vendrell

Barcelona
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Los premios del público al mejor cortometraje profesional y al mejor cortometraje no profesional generan excitación en el festival de cine in-FCTA, que hasta el sábado, 8 de agosto, celebra su décima edición en Bot, en la Terra Alta, algo más de 500 habitantes. De hecho, lo que genera excitación es votar. "No paran de preguntarme cuándo se puede votar", dice la activista cultural Úrsula Agut, fundadora y directora de la muestra junto con el actor Iván Massagué. Bien, desde las 23.45 horas de cada día, una vez han terminado las proyecciones, hasta las dos de la próxima madrugada. Un horario que exige militancia. La hay. "Cuando vas al cine a ver una película que al fin y al cabo te han vendido a través de la publicidad lo haces con una actitud muy observadora pero distante, te han conducido hasta allí -desarrolla Agut-. Pero si sientes que participas de un proyecto, que tienes un papel, la cosa cambia mucho. El público de in-FCTA quiere decir la suya porque se siente parte de una comunidad".

Glups. Palabra fetiche de los tiempos actuales de la que intentan apropiarse desde los macrofestivales de música hasta las entidades financieras. "El 'marketing' es el 'marketing'. Nosotros la comunidad la palpamos cada día del festival, y todo el año. A partir de aquí, que los otros hablen de lo que quieran", argumenta Agut. Massagué blande el programa impreso de in-FCTA y añade: "A nosotros no nos mueve un motivo económico sino una intención social. Mientras el mundo busca viralidad y campanadas, nosotros vamos a la imprenta y grapamos esto". "Quizá sea absurdo, pero estamos diciendo: 'Implicaos'", remata.

Iván Massagé y Úrsula Agut, fundadores y directores de in-FCTA

Iván Massagé y Úrsula Agut, fundadores y directores de in-FCTA / in-FCTA

Josep Mulet, la chispa

Massagué, "'pixapins' enamorado de Bot", como se define, y Agut, hija de Bot, comenzaron en 2017 el milagro de in-FCTA inspirados por un milagro previo y aún en curso: la sala de cine que Josep Mulet mantiene activa desde 1963 en Bot. Recuerden, algo más de 500 habitantes, y no precisamente en un lugar de paso. "Mulet fue la chispa -rememora Massagué-. Ese verano, como siempre, puso la sábana en el frontón para hacer 'cinema a la fresca'. Se nos ocurrió proponer que quien quisiera hiciera un corto con el móvil, o con una cámara si la tenía. Era difícil salvar alguno, pero la participación fue buenísima. Pedimos a la cooperativa si podían poner algunas botellas de vino. Y aquí estamos. Tras cuatro o cinco años nos lo empezamos a creer y al sexto o el séptimo ya estábamos dentro del circuito y teníamos un enraizamiento fuerte en el territorio".

El campo de fútbol 11 de Bot, de tierra y en desuso desde hace más de una década ("¡pero el equipo de fútbol sala de Bot va como un tiro!", apunta Massagué), es el eje de las proyecciones y los espectáculos musicales y performativos del festival. Pero hay sesiones en bodegas, entre viñedos (con una garnacha blanca que es un 'bé de Déu'), en la plaza de la Esglèsia, en el cine de Bot... "El público es intergeneracional y hay que cuidar dónde programas cada película -informa Agut-. Por ejemplo, las pelis más arriesgadas, que quizá no deben ver los niños, van al cine de Bot, pero en paralelo hay en otro espacio una sesión familiar".

De tú a tú

En los vermuts es donde más se concreta el carácter comunitario de in-FCTA. "Los espectadores hablan de tú a tú con los profesionales sobre las películas, desde la naturalidad", comenta Agut.

Espectadoras salen del cine de Bot

Espectadoras salen del cine de Bot / in-FCTA

La décima edición de la cita, en la que se proyectan casi 90 películas, entre ellas 'Ángulo muerto', 'Montecarlo 67' o 'Un buen salvaje', las tres premiadas anteriormente, da dos saltos reseñables. Hay dos sesiones de 'pitching' en las que profesionales del cine orientan a proyectos. Y el jurado de la categoría HighLand Pro tiene relumbrón: Carlos Scholz, María Hervás, Gonzalo de Castro, Clara Lago y Ricard Sales.

¿Cómo se consigue atraer a nombres relevantes del cine español a Bot? "Insistencia y trabajo bien hecho", según Agut. Pero hay un pequeño truco. "Yo llevo muchos años de profesión y me puedo permitir alguna llamada -amplía Massagué-. ¿Quién no quiere ir al festival de Lanzarote? El cine pasa a un segundo plano ante Lanzarote. Bot no es tan conocido. Siempre pongo el acento en que aquí no hay glamur. Si vienes y lo entiendes, bien. Si vienes y no lo entiendes, no vuelvas. Pero por regla general sé a quién se lo puedo proponer".

No hay constancia de quejas vecinales ni de los sectores económicos sobre in-FCTA. Más bien al contrario. Pueblo, casas rurales y bodegas se muestran encantados con la cita. "Hay gente que ya planifica sus vacaciones en función de in-FCTA", subraya Agut.

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