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Un verano astronómico

Eclipses de ficción (4): Al amor hay que mirarlo con gafas protectoras

De cómo Bonnie Tyler protagoniza un momento irrepetible en un crucero por el Caribe mientras Carly Simon huye de un amante vanidoso y el sol tiene una cita con la luna

Eclipses de ficción (3): Soles rotos y encuentros sexuales en el espacio

Eclipses de ficción (2): Un 'deus ex machina' colonial en el altar de los sacrificios

Bonnie Tyler, mirando el eclipse desde una cubierta del crucero 'Oasis of the Seas' el 21 de agosto de 2017.

Bonnie Tyler, mirando el eclipse desde una cubierta del crucero 'Oasis of the Seas' el 21 de agosto de 2017. / Royal Caribbean

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Rafael Tapounet

Rafael Tapounet

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El lunes 21 de agosto de 2017, los pasajeros del crucero 'Oasis of the Seas', perteneciente a la compañía Royal Caribbean, tuvieron el privilegio de presenciar una insólita alineación de astros. El barco, que había zarpado el día antes del puerto de Orlando, navegaba a la altura de las Bahamas cuando, poco después de las tres de la tarde, el cielo empezó a oscurecerse por efecto de un eclipse solar total. Justo en ese momento sonaron los primeros compases de la monumental balada 'Total eclipse of the heart' en la voz de su intérprete original, la cantante galesa Bonnie Tyler, que protagonizaba un concierto en la cubierta del buque secundada por DNCE, la banda que lidera Joe Jonas. No fue un espectáculo al alcance de todos los bolsillos ni del gusto de todos los paladares, pero no hay duda de que los presentes vivieron un momento excepcional y tristemente irrepetible (Tyler murió el pasado 8 de julio tras someterse a una cirugía intestinal de urgencia).

Escrita y producida por Jim Steinman y lanzada como 'single' en febrero de 1983, 'Total eclipse of the heart' es probablemente la canción más exitosa jamás publicada con la palabra 'eclipse' en el título. Está demostrado que las ventas y las escuchas del tema se disparan cada vez que se produce un eclipse solar. Y, sin embargo, la relevancia que tiene en la letra el fenómeno astronómico no va más allá del mero recurso metafórico: la protagonista renuncia a la luz y abraza la oscuridad persiguiendo un amor obsesivo de resonancias vampíricas (por no hablar del confuso videoclip dirigido por Rusell Mulcahy en el que Bonnie Tyler corre por un internado gótico rodeada de ninjas, hombres con taparrabos y niños del coro alienígenas capaces de levitar).

Desde un punto de vista científico, tal vez habría sido más apropiado invitar al crucero 'Oasis of the Seas' a la cantautora neoyorquina Carly Simon, cuyo 'megahit' de 1972 'You’re so vain', amargo retrato de un hombre fatuo y narcisista, incluye los versos "volaste en tu jet privado a Nueva Escocia / para ver un eclipse solar total". La NASA, que en estas cuestiones goza de cierta autoridad, sostiene que 'You’re so vain' es la única canción que ha entrado en las listas de éxitos que menciona un eclipse específico. Se trata, siempre según la agencia espacial estadounidense, del eclipse de sol que tuvo lugar el 7 de marzo de 1970 y que resultó visible en su totalidad desde el sur de México hasta las Provincias Marítimas del este de Canadá. Claro que en esta última región pudo verse otro eclipse total el 10 de julio de 1972, poco antes de la publicación de la canción, así que no acaba de estar claro en qué momento voló en su jet a Nueva Escocia el engreído personaje al que Simon dirige su diatriba (Warren Beatty, parece ser).

La cara oculta de la luna

Cuatro meses después de que 'You’re so vain' empezara a sonar en las radios, llegó a las tiendas 'The dark side of the moon', el octavo álbum de estudio de Pink Floyd. El disco, que propulsó al grupo inglés a unas cotas de éxito y fama de proporciones siderales, se cierra con una pieza de dos minutos y 12 segundos titulada 'Eclipse'. "Todo lo que hay bajo el sol está en sintonía / pero el sol está eclipsado por la luna", canta Roger Waters al final de la canción; un mensaje algo críptico y 'bajonero' en el que al parecer la luna simboliza los sentimientos oscuros y negativos que nos impiden disfrutar de las cosas buenas de la vida. Es probable que todos aquellos que escucharon en su día el elepé bajo la influencia de alguna sustancia estupefaciente (no fueron pocos) acabaran interpretando la letra en una clave más cósmica e interesante que esa.

Pink Floyd, en 1973, el año del despegue

Pink Floyd, en 1973, el año del despegue / Archivo

Como constata la canción de Pink Floyd, el eclipse ha tenido casi siempre mala fama en la música popular. Su presencia suele ser sinónimo de penumbra espiritual, a menudo provocada por una ruptura amorosa. Así sucede en el tremendo bolero 'Eclipse' ("eclipse de luna en el cielo / ausencia de luz en el mar…") que la compositora y cantante cubana Margarita Lecuona estrenó en 1943 y que ha sido versionado por artistas como Joao Gilberto y Natalia Lafourcade. Pero, tal vez porque son más escasas, aquí preferimos celebrar las canciones que han sabido ver en el eclipse algo más que oscuridad y funesto presagio. Y en esa liga, ninguna resplandece tanto como 'Le soleil et la lune', del incomparable Charles Trenet.

"El sol tiene una cita con la luna / pero la luna no está allí y el sol espera". Los dos amantes parecen condenados a no coincidir nunca; cuando uno llega, la otra ya se ha ido. Pero en sus corazones alimentan la esperanza de que un próximo eclipse, que los científicos interpretan como una señal del fin del mundo, propicie al fin el anhelado encuentro. Trenet escribió esta canción en 1939, en un periodo particularmente oscuro. Europa se aproximaba al abismo de la segunda guerra mundial, pero el 'fou chantant' se resistía a renunciar a la felicidad y a la poesía. No es raro que el capitán Haddock se acordara pocos años después de 'Le soleil et la lune' cuando un eclipse salvó su vida y la de sus amigos en 'El templo del Sol'. Pura alegría de vivir.

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