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Atlàntida Mallorca Film Fest

Javier Bardem: "El silencio siempre anima a quienes perpetran los crímenes"

El ganador de un Oscar y la actriz mallorquina Victoria Luengo, Premio Princesa de Girona Arte 2024, presentan en el Atlàntida Mallorca Film Fest el estreno mundial de 'El ser querido', un intenso drama dirigido por Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña, sobre las heridas familiares, el perdón y el peso del abandono

"Si la película habla del abandono, había que hablar del Sáhara", ha señalado el célebre actor en Palma

Javier Bardem y Victoria Luengo posan frente a la Catedral de Mallorca.

Javier Bardem y Victoria Luengo posan frente a la Catedral de Mallorca. / EP

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Soledad Bescós

Palma
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Javier Bardem interpreta en 'El ser querido' a Esteban Martínez, un prestigioso director de cine que, tras años de ausencia, decide reencontrarse con su hija durante el rodaje de una película ambientada en el Sáhara. Frente a él, Victoria Luengo da vida a Emilia Vera, una joven marcada por el abandono de su padre y obligada a enfrentarse a un pasado que nunca terminó de comprender. Más allá de la película, la conversación deriva hacia una reflexión sobre las relaciones entre padres e hijos y todo aquello que heredamos sin ser conscientes.

Para Bardem, el verdadero desafío no está solo en aceptar el legado familiar, sino en identificar aquello que seguimos repitiendo. "El asunto es conocer la mala fidelidad a tus padres. Son esas cosas a las que, de manera inconsciente, les sigues siendo fiel. Valores o maneras de actuar que quizá te hacen daño, pero que continúas arrastrando. Lo realmente difícil es tener el valor de dar las gracias, dejarles con los padres y construir tus propios valores. Es ahí, asegura, donde comienza el verdadero cambio. "Es donde realmente se rompe cualquier trauma intergeneracional".

Victoria Luengo comparte esa idea desde una perspectiva mucho más íntima. Para la actriz, uno de los grandes aprendizajes consiste en dejar de ver a los padres únicamente como padres y empezar a entenderlos como personas. "Una de las cosas más difíciles es ver a tus padres como seres individuales más allá de ser tus padres. Mi madre fue una mujer aparte de mi madre. Una mujer que amó a un señor más allá de que fuera mi padre. Ambos fueron seres humanos que tuvieron problemas, que no supieron solucionar muchas cosas y que también arrastraban las heridas de sus propios padres. Ver eso desde fuera es muy complicado".

Ese peso del pasado atraviesa todos los personajes de El ser querido. Bardem interpreta a un hombre incapaz de escapar de la relación que mantuvo con su propio padre y del miedo a repetir la misma historia. "Soy padre, pero también soy hijo. Mi personaje habla del odio que tenía hacia su padre y de cómo fue preso de eso. Ese torbellino emocional terminó llevándolo a comportamientos autodestructivos. Lo realmente complejo es romper ese ciclo para que no vuelva a repetirse". Como padre, reconoce que esa preocupación es inevitable. "Sabemos muchas veces el peligro al que se van a enfrentar nuestros hijos. Pero no podemos evitarlo. Tienen que equivocarse ellos. Lo único que podemos hacer es darles un consejo que probablemente escucharán con un solo oído".

¿Es posible reconstruir una relación rota por la ausencia?

El regreso de Esteban después de tantos años plantea una pregunta que recorre toda la película: ¿es posible reconstruir una relación rota por la ausencia? "Tiene necesidad de ser perdonado y también necesidad de ser querido", explica Bardem, sin embargo, insiste en que el verdadero motor del personaje va más allá del perdón. "La película habla del perdón, pero también de cómo todos somos consecuencia de nuestros actos y de nuestras ausencias. Él necesita escuchar, quizá por primera vez, cuál ha sido el punto de vista de su hija. Dónde estuvo ella, cómo vivió todo aquello, quién fue él realmente para ella".

Javier Bardem, durante la rueda de prensa ofrecida en Es Baluard

Javier Bardem, durante la rueda de prensa ofrecida en Es Baluard / Europa Press

Victoria Luengo tampoco juzga a Esteban. "Nunca pensé que Esteban fuera un mal hombre. Lo que veo es alguien a quien todo esto le ha venido enorme. Ya no sabe cómo acercarse a ella porque la bola se ha hecho tan grande que llega un momento en el que piensa: “¿Cómo deshago ahora catorce años de silencio?”. Hay personas que no pronuncian la palabra “perdón” porque no tienen la capacidad emocional para hacerlo. Cuanta más ausencia hay, más presencia deja. Cuanto más falta una figura paterna o materna, más eco deja. La ausencia se amplifica dentro de uno porque nunca desaparece la misma pregunta: "¿Por qué mi padre decidió no estar?".

"Creo profundamente en la terapia"

Comprender a Esteban fue también uno de los mayores desafíos interpretativos para Javier Bardem. No tanto por lo que hace, sino por todo aquello que es incapaz de hacer. El actor reconoce que necesitó entender cómo alguien puede vivir tantos años sin enfrentarse a sus propias heridas. "Soy una persona muy terapeutizada. Creo profundamente en la terapia. Debería ser obligatoria para quienes tienen poder; cualquier presidente o ministro debería tener un espacio para crecer. Me costaba entender por qué él tomaba determinadas decisiones o decía ciertas cosas. Luego comprendí que hay gente que no tiene esa necesidad de compromiso consigo misma. O no puede. O no quiere".

Victoria Luengo comparte esa reflexión y vuelve a insistir en que nunca ha visto a Esteban como un villano. "Yo también soy una gran defensora de la terapia, pero es verdad que no todo el mundo tiene acceso a ella o quiere dar ese paso”.

El abandono del pueblo saharaui

Esa incapacidad para expresar lo que sienten atraviesa toda la película y explica también la puesta en escena de Rodrigo Sorogoyen. "Rodrigo da muchísimo valor al silencio, a las miradas y a todo aquello que los personajes esconden porque no pueden, no quieren o no saben expresarlo", explica Luengo. "Hay muchísima información que nunca se verbaliza y él termina construyéndola durante el montaje. En cierto modo dirige la película también montándola. Podría haber sido una película completamente distinta", explica Bardem y admite que esa verdad que transmiten los personajes es uno de los grandes misterios de la interpretación. "Puedes preparar un personaje durante un año y llegar al rodaje y que no pase absolutamente nada. Y otras veces sucede algo imposible de explicar. Esa química no puede fabricarse".

Curiosamente, El ser querido tampoco nació como una película sobre las relaciones familiares. Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña querían desarrollar una historia relacionada con el mundo del cine, pero una conversación entre los tres acabó cambiando el rumbo del proyecto. "Empezamos hablando de nuestras propias familias, de nuestros padres y de la paternidad. Nos dimos cuenta de que ahí estaba la historia que realmente queríamos contar", señala Luengo.

El equipo de 'El ser querido'

El equipo de 'El ser querido' / Javier Fernández / Europa Press

Ese camino conduce finalmente al Sáhara, un escenario que Bardem relaciona directamente con el tema central de la película. "Nos sentamos los tres y dijimos: “Si la película va sobre el abandono…"Y añade: "Ese abandono nos llevaba también al abandono del pueblo saharaui. A la responsabilidad de muchos gobiernos, del color que sean, que han abandonado y siguen abandonando a un pueblo que fue colonia española".

Ya fuera del universo de El ser querido, durante la rueda de prensa posterior a la presentación de la película, Bardem ha sido preguntado por la situación que se vive estos días en Ceuta y por el posicionamiento que están adoptando distintos países europeos ante esa crisis. El actor ha evitado hablar en representación de nadie, ha defendido el derecho de cualquier ciudadano a expresar sus convicciones cuando considera que se están vulnerando derechos y ha cerrado su intervención con una reflexión que resume también el compromiso que mantiene desde hace décadas con distintas causas humanitarias: "El silencio siempre anima a quienes perpetran los crímenes".

Fuente: Diario de Mallorca