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Entrevista

David Yudes, único bailarín catalán que ha integrado el Royal Ballet: "Una compañía nacional es una oportunidad para todos los que aman la danza"

La futura compañía nacional de danza de Catalunya recoge aplausos (y dudas): "Debe ser un plus que no tape el poco tejido que tenemos"

David Yudes, presidente de la Associació Internacional de Ballarins Catalans, retratado en la escuela de danza que dirige, Marisa Yudes, en Badalona.

David Yudes, presidente de la Associació Internacional de Ballarins Catalans, retratado en la escuela de danza que dirige, Marisa Yudes, en Badalona. / Manu Mitru

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Marta Cervera

Marta Cervera

Barcelona
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David Yudes, formado en la prestigiosa Acadèmie de Danse Princesse Grace, en Mónaco, y el único catalán que, hasta la fecha, ha sido bailarín solista del prestigioso Royal Ballet —compañía de la que formó parte durante 11 años—, dirige actualmente una escuela autorizada de danza y también preside la Associació Internacional de Ballarins de Catalunya. Cada año organiza la Gala de Ballarins Catalans al Món, un encuentro que reúne y da visibilidad a los bailarines catalanes que desarrollan su carrera profesional por todo el mundo, además de fortalecer los vínculos del sector. Para la entidad, la creación de la nueva compañía nacional de danza impulsada por el TNC es una excelente noticia.

¿Cómo valora la apuesta en Catalunya por una compañía nacional de danza?

Es una noticia muy positiva. Llevamos muchos años defendiendo la necesidad de que Catalunya tenga una compañía nacional de danza y celebro que este proyecto empiece a hacerse realidad. Ahora tenemos que ver cómo se desarrolla.

¿Cómo debería ser?

Catalunya ha dado grandes bailarines, formados tanto en escuelas públicas como privadas. Por eso celebro la creación de una compañía nacional. Ahora bien, creo que el siguiente reto debe ser fortalecer la base. Hoy no contamos con un centro de formación de élite comparable a los grandes referentes internacionales que permita a los jóvenes bailarines dar el salto de forma natural a una gran compañía profesional. Mi deseo es que, con el tiempo, Catalunya pueda construir una estructura completa: una gran escuela y una gran compañía.

David Yudes, presidente de la Associació Internacional de Ballarins Catalans, retratado en la escuela de danza que dirige, Marisa Yudes, en Badalona.

David Yudes, presidente de la Associació Internacional de Ballarins Catalans, retratado en la escuela de danza que dirige, Marisa Yudes, en Badalona. / Manu Mitru

En el Institut el Teatre y el IEA Oriol Martorell se han formado bailarines que están por todo el mundo.

Por supuesto, y eso demuestra el talento que hay en Catalunya. También las escuelas privadas han formado a muchísimos bailarines que hoy desarrollan su carrera por todo el mundo; yo mismo soy un bailarín formado íntegramente en centros privados. Una gran parte de los bailarines catalanes con los que sigo manteniendo un contacto muy estrecho y que han alcanzado los rangos más altos en grandes compañías internacionales iniciaron su formación en escuelas privadas y, posteriormente, continuaron su desarrollo en centros de referencia o dieron el salto directamente a una compañía profesional.

¿Qué opina de IT Dansa, que es pública pero no profesional?

IT Dansa desempeña un papel muy importante como compañía joven de transición hacia el mundo profesional. Catherine Allard está haciendo un gran trabajo y ha conseguido consolidar un proyecto que se rige por la calidad y por un alto nivel artístico. Es una excelente herramienta para que muchos bailarines puedan dar el salto a la profesión.

¿Qué tipo de bailarín necesitará la primera compañía nacional de danza que exista en Catalunya?

Necesitará bailarines versátiles, no solo técnicamente, sino también en su actitud y capacidad de adaptación. Como director de una escuela de formación profesional, busco alumnos disciplinados, inteligentes y con la capacidad de asumir nuevos retos.

David Yudes, presidente de la Associació Internacional de Ballarins Catalans, retratado en la escuela de danza que dirige, Marisa Yudes, en Badalona.

David Yudes, presidente de la Associació Internacional de Ballarins Catalans, retratado en la escuela de danza que dirige, Marisa Yudes, en Badalona. / Manu Mitru

La compañía formará parte del contrato-programa del TNC 2027-2030, pero no se construirá de un día para otro. ¿Cuánto tiempo llevará?

En Catalunya, procesos de este tipo suelen ser bastante burocráticos y eso hace que, a menudo, tardan más de lo que sería deseable. Pero si existe una voluntad firme, empezar una compañía de 15 o 20 bailarines es perfectamente viable en ese periodo de tiempo. Estoy convencido de que, una vez convocadas las audiciones, se presentarán bailarines excelentes, tanto de Catalunya como de otros países.

¿Qué tanto por ciento de bailarines de casa y de fuera sería el idóneo?

Idealmente, una mayoría de bailarines de aquí, quizá en torno al 60%, y el resto de fuera. Pero debe primar la calidad por encima de la nacionalidad. Una compañía nacional tiene que estar abierta al talento de todo el mundo. Si queremos construir una gran compañía, necesitamos a los mejores bailarines que se presenten.

¿Entiende que haya quien tema que les pueda quitar trabajo o subvenciones?

En Catalunya siempre ha faltado una estructura clara para la danza. No hay una compañía nacional ni un centro de formación de élite dedicado específicamente a formar bailarines capaces de llegar al máximo nivel internacional. Un niño con talento va al Liceu, descubre la danza y sueña con llegar a una gran compañía. ¿Y después qué? En muchos casos acabará marchándose para completar su formación. Al no existir esa estructura, durante años han ido apareciendo diferentes proyectos que hoy conviven dentro de un mismo ecosistema. Es normal que algunos ahora se pregunten cuál será su espacio con la llegada de una compañía estable.

David Yudes, presidente de la Associació Internacional de Ballarins Catalans, retratado en la escuela de danza que dirige, Marisa Yudes, en Badalona.

David Yudes, presidente de la Associació Internacional de Ballarins Catalans, retratado en la escuela de danza que dirige, Marisa Yudes, en Badalona. / Manu Mitru

¿Entonces?

Deberíamos ver que una compañía nacional de danza es una oportunidad para que todos tengamos un conjunto para fijar un estándar alto que dé visibilidad a la danza que se hace en Catalunya. Pienso que todo el mundo debería estar muy contento con la creación de este proyecto. Es una oportunidad para todos los que aman la danza. En todos los países hay compañías independientes y proyectos que van bien más allá de tener compañías públicas.

¿Le sorprende que muchos estudiantes de danza lo dejen para hacer otras carreras, como ocurre en el Institut del Teatre y el IEA Oriol Martorell?

Si eres un centro público cuya misión es formar a futuros bailarines profesionales, es fundamental tener una visión artística clara y mantener un estándar alto. Hay que conocer qué exigen las grandes escuelas y compañías internacionales porque actualmente la mayoría de los bailarines acaba marchándose. Los conservatorios públicos que tenemos hacen una labor muy importante porque integran la ESO y el Bachillerato, algo que ningún centro privado puede ofrecer a dia de hoy. Quien dirige un centro debe tener criterio a la hora de seleccionar a los alumnos, valorando sus capacidades físicas, psicológicas y técnicas.

¿Y?

No están enfocados específicamente a formar bailarines de élite, como sí ocurre en otro centros públicos como la escuela John Cranko de Stuttgart y el Royal Ballet School de Londres. Aquí un alumno cuando entra en un conservatorio tiene que elegir entre danza clásica o contemporánea. Yo me pregunto: ¿qué sentido tiene? El bailarín de hoy tiene que ser híbrido y versátil. Un conservatorio debería ofrecer una formación integral. Hay que experimentar y conocer todos los lenguajes.

Por curiosidad, ¿cuántas veces le han llamado del Institut del Teatre o del Oriol Martorell para hablar con los alumnos?

Nunca. Me habría gustado poder compartir mi experiencia con ellos. Hasta la fecha, he sido el único bailarín solista catalán del Royal Ballet y creo que ese recorrido puede aportar una visión útil a quienes quieren dedicarse profesionalmente a la danza, especialmente en un centro público. Cabe decir que sí he sido invitado por otros centros públicos fuera de Catalunya. Yo procuro hacer precisamente eso cuando vuelven bailarines de grandes compañías y, todavía más, si son catalanes: escucharles y trabajar con ellos siempre enriquece a los alumnos. Todos tenemos que saber hasta dónde llegamos, qué podemos ofrecer y qué no, y cuáles son nuestros límites.

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