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Entrevista

Carlos di Urarte: “En el género fantástico hay una hegemonía asfixiante de lo anglosajón”

Tras años como asesor editorial, el autor santanderino ha convencido a los lectores con sus dos primeros libros, 'Salitre y cenizas' y 'Hábito y mortaja', en los que mezcla religión, folkore, seres de los abismos y acción subterránea

Carlos di Urarte

Carlos di Urarte / Ernest Alós

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Ernest Alós

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Avilés
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Carlos di Urarte (Santander, 1980), tras años trabajando en la trastienda de la edición, como librero primero y como asesor editorial después, ha convencido con las dos primeras partes de su trilogía de debut, ‘Salitre y ceniza’ y ‘Hábito y mortaja’ (El Transbordador). Su protagonista, Leo, explica desde un calabozo su historia tras su fogoso paso por un monasterio de un cristianismo alternativo imaginario en el que Cristo no muere clavado en una cruz sino ahogado y atado a una ancla, hay una quinta evangelista femenina y tanto los seres de los abismos (con tentáculos) como las criaturas del folklore montañés conviven con inquisidores con remordimientos y templarios no muertos en laberintos subterráneos (“hay mucho rol y hay mucho videojuego aquí”, reconoce). Una historia que, dice, “al principio ‘grimdarkea’ aunque en el segundo capítulo da un giro, y por supuesto es fantasía oscura, pero tiene más en común igual con el costumbrismo o la novela picaresca del Siglo de Oro”.

-¿Qué elementos de la novela son reutilización o están inspirados en folclore, tradiciones cantábricas, y cuáles son pura invención?

-Hay mucha menos invención de lo que la gente cree. El cristianismo que retrato, con un Cristo que fue tirado al mar con una ancla en lugar de crucificado, tiene una diferencia más bien estética con el real. Con el folklore he hecho lo mismo. Quien no conozca el folclore cántabro le parecerá todo muy exótico, pero no lo son ni el ojáncano, un gigante ciclópeo con un solo ojo, pero que tiene 10 dedos en cada mano y que tiene una cana en la barba que si se la arranca se muere, o el trastolillo, como un duende del hogar.

-El cristianismo imaginado en el libro sí que se desvía un poco más…

-Claro, en mi mundo he puesto una quinta evangelista, aparte de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, tenemos a Mariam, que es un trasunto de María Magdalena con magia, pero hay apócrifos que ya tenían en cuenta. Y luego le he dado matiz, si quieres más ‘grimdark’, más de fantasía oscura, más necrófilo, por usar un adjetivo así un poco morboso, pero el 90%, la adoración de la muerte, la veneración de reliquias, ya está allí. Hay prácticas de veneración de las reliquias bastante ‘gore’. ¡En esencia están adorando trozos cortados de gente y pidiendo su intercesión para aprobar un examen! No deberían leer mi libro y decir, ¡qué fantasioso! ¡Mira lo que tenemos!

-En el último Abercrombie también imagina un cristianismo alternativo, con una mesías muerta en una rueda en lugar de la cruz.

-¡Por suerte mi libro ya estaba escrito! Tengo la conciencia tranquila. Me preocupa más la coincidencia con el inicio de ‘El imperio del vampiro’ de Kristoff… que no había leído. El narrador no fiable, Leo, que explica su vida desde el calabozo, que a algunos les ha recordado a Rothfuss.

-Podrían ser los fundadores de un nuevo subgénero. El ‘heretic dark’.

-’Heretic’ me gusta como palabra.

-¿Cómo ha pasado de la trastienda a publicar?

-Uno de los motivos por los que me arranqué a intentar publicar era porque no paraba de leer manuscritos que yo consideraba de muy baja calidad. Eso me hizo perder el miedo. Igual suena prepotente… vi que no podía llegar a la altura de mis ídolos, pero seamos realistas, sí ser mejor que mucho de lo que se publica.

-Hay mucho autor español que no para de quejarse de que los editores no publican a autores españoles (en concreto, a ellos, claro) y solo tienen ojos para el autor internacional.

-Las editoriales no son oenegés y priorizarán el beneficio económico. Y si lo tienen, igual les da por experimentar con autores nacionales, que lo asumen un poco como a pérdidas y a ver si suena la flauta. Ese miedo a publicar autores nacionales está fundamentado en números, vende mucho menos que los anglosajones, porque es de esa hegemonía asfixiante de lo anglosajón de lo que hablamos, no de italianos, franceses o belgas. Luego hay un victimismo de los autores, que dicen que no venden porque no los apoyan. Pero aunque está feo decirlo, yo que he trabajado en asesoría editorial le dijo que la ley de Sturgeon de que el 90% de todo es mierda se queda corta, yo lo subo el 95%. Y el tercer miedo es de los propios lectores, que para creer en un autor nacional este debe haber demostrado antes que vende. Pero ni en Casa del Libro ni FNAC van a colocar bien a un autor si no viene avalado por uno de los dos grandes, aunque al cabo de unas semanas se olviden de ellos sin no llegan los números. Pero bueno, ese es el ciclo general de la literatura.

-Esos laberintos, con laberintos y necrófagos…

-Sí, hay mucha experiencia de videojuego de rol trasplantada al libro.

-Bueno. Y romance también.

-Vaya cambio.

-Del que llaman ‘slown burn’

-Bueno, el mío tiene bastante de ‘fast burn’.

-¿El tercer libro para 2027, no? ¿El título?

-’Trono y abismo’. Como en los dos anteriores, el título dice cómo empieza y cómo acaba. ‘Salitre y cenizas’ empieza con Leo en el mar y acaba con esa explosión en un gallinero. ‘Hábito y mortaja’ empieza con Leo vistiendo hábito y al final mortaja, claro. Y el tercer libro empieza con Leo en un trono de Semana Santa, un paso, y acaba en abismo, porque como dice al principio sus decisiones le llevan al infierno.

-O sea, dioses profundos y tentáculos.

-El elemento lovecraftiano está fusionado con lo cristiano.

-Todo mejora con tentáculos.

-Sí, aunque si nos ponemos puristas ante el horror cósmico, los tentáculos son solo estética. Mi material lovecraftiano es fruto de criaturas profundas, las deidades de las profundidades… y sí, muchos tentáculos. En realidad soy mucho más simple de lo que parece. Estoy poniendo tentáculos porque molan. Y a veces el monstruo es una metáfora del duelo, de la muerte, de la enfermedad… pero a veces un monstruo que come cabezas es solo un monstruo que come cabezas. Yo no tengo ningún problema con la literatura escapista. Quiero que el lector se entretenga, no que analice su vida ni sea mejor persona.

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