'In Vitro'
Álvaro Colomer: "Todos los hombres hemos imaginado a nuestros espermatozoides como un mini yo"
El escritor publica 'In vitro. Una historia cultural de la destrucción de las mujeres', un ensayo que parte de la experiencia personal para explorar una pregunta incómoda: ¿qué ocurrirá cuando la tecnología permita prescindir del cuerpo femenino para gestar una nueva vida?

EL PERIÓDICO / Ferran Nadeu

Diez años después de atravesar junto a su pareja un proceso de fecundación in vitro, Álvaro Colomer encontró por fin la forma de escribir sobre aquella experiencia: no desde la memoria íntima, sino desde el ensayo. El resultado, ‘In vitro’ (Debate), nace de un proceso de gestación asistida fallido que por el camino se convierte en una investigación sobre una idea mucho más amplia: la larga historia del deseo masculino por apropiarse de la maternidad.
"Todo empezó observando el cuerpo de alguien a quien quieres sometido a algunos procesos muy duros", explica. Mientras acompañaba a su mujer durante el tratamiento, Colomer asistió a una sucesión de pruebas médicas que le hicieron ver de otra manera las reivindicaciones feministas sobre la violencia obstétrica y el control del cuerpo de la mujer, eterno campo de batalla político. “Son procedimientos médicos muy agresivos normalizados porque persiguen un objetivo ‘positivo’. De golpe, ves materializado delante de tus narices todo aquello de lo que habla el feminismo contemporáneo. Como hombre, alucinas con la cantidad de cosas que se le hacen a una mujer con el objetivo de que se quede embarazada”, explica.
De Zeus a Pigmalión
Aquella experiencia, especialmente dura para su pareja, fue el detonante de otra cuestión: si las clínicas de reproducción asistida perfeccionan cada vez más su conocimiento del aparato reproductor femenino y consiguen replicar un útero externo, ¿no estarán también allanando el camino hacia una futura gestación completamente artificial, extrauterina? La idea acabó por transformarse en la tesis central: "Los hombres siempre hemos querido robarles la maternidad a las mujeres”, asegura.
La afirmación puede parecer exagerada, pero Colomer asegura que no se trata de una acusación moral, sino de un paseo por una constante cultural que ha ido encarnándose en distintos sucesos, leyendas y personajes a lo largo de los siglos, desde la Antigua Grecia a Pigmalión. Su recorrido atraviesa la mitología, la filosofía, la literatura y la historia para mostrar cómo, desde Zeus alumbrando a Atenea hasta los autómatas modernos y las muñecas artificiales, el imaginario masculino ha fantaseado una y otra vez con crear vida sin necesidad de la mujer. De Descartes a Kierkegaard o Miguel Ángel, pasando por Mary Shelley, la creadora de Frankestein, que siempre arrastró la culpa de haber provocado la muerte de su madre, Mary Wollstonecraft, en el parto.

Álvaro Colomer, escritor. / Ferran Nadeu / EPC
"Sólo es cuestión de tiempo"
«Entiendo que exista ese deseo masculino de crear vida. Es objetivamente fascinante. Lo vemos continuamente en los mitos, en los autómatas o en la ciencia ficción. Lo interesante es preguntarse qué significa», apunta. La literatura y el cine llevan décadas imaginando sociedades donde la gestación ha abandonado definitivamente el útero. Lo que para la ficción parecía un futuro remoto, para Colomer comienza a vislumbrarse en los laboratorios actuales. «Solo es cuestión de tiempo. El problema será encontrar los materiales capaces de reproducir una placenta o un útero funcional.»
Otra cuestión que surge inevitablemente es: ¿qué ocurrirá cuando la maternidad deje de ser una capacidad exclusivamente femenina? «Podría ser una liberación», reconoce. «Si desaparece el tiempo que una mujer debe interrumpir su carrera profesional por un embarazo, hombres y mujeres podrían limar las desigualdades que existen entre ellos», sugiere. Aunque lo cierto es que los permisos de paternidad no han acabado con la discriminación salarial ni los techos de cristal. «También puede ocurrir exactamente lo contrario: que si las mujeres pierden esa función diferencial, quizá se encuentren en una situación todavía peor de la que están ahora».

Álvaro Colomer, escritor y periodista cultural. / Ferran Nadeu / EPC
Espermatozoides 'miniyo'
Durante mucho tiempo, Colomer intentó escribir una novela inspirada en 'El nadador en el mar secreto' de Joseph White, una de las grandes narraciones sobre la pérdida de un hijo durante el embarazo. No le salió. Después pensó en el camino elegido por Julian Barnes en ‘Niveles de vida’ para escribir sobre la muerte de su esposa, ocultando el dolor tras una investigación cultural. «Me escondí en la cultura para hablar de una experiencia íntima», resume. «No creo que el libro sea un exorcismo, aunque tampoco puedo asegurar que no haya algo de eso. Para el duelo ya estuvo el psicólogo», admite.
Uno de los aspectos que más sorprendió a Colomer al estudiar el proceso de gestación fue el descubrir hasta qué punto el conocimiento científico desmonta muchos de los relatos con los que popular y simbólicamente se proyecta la reproducción. «Todos hemos crecido creyendo que fuimos el espermatozoide más rápido de una carrera. Y resulta que no es verdad. Los espermatozoides que alcanzan el óvulo no compiten entre sí, sino que colaboran para abrir el camino al que finalmente fecundará el óvulo. No naciste porque fueras el más veloz, sino gracias al trabajo de todos los demás”.
‘In vitro’ también desmonta otras imágenes muy arraigadas en el imaginario colectivo, como la representación simplificada del aparato reproductor femenino o la idea de que el espermatozoide contiene ya un ser humano en miniatura. «Todos los hombres hemos imaginado alguna vez a nuestros espermatozoides como un mini yo con cabeza y cola. Esa imagen también forma parte de una determinada manera de entender la reproducción», admite.
Violencia obstétrica
«Después de la transferencia embrionaria, mi pareja ella tenía parte del cuerpo completamente raspado. Todo se justifica porque el objetivo es bueno: conseguir un embarazo. Pero durante el proceso la mujer acaba convirtiéndose casi en un recipiente. A esa violencia física se suma la psicológica. Cuando el embarazo no prospera, muchas mujeres sienten inmediatamente que han hecho algo mal. Esa culpabilidad aparece incluso cuando el problema puede estar en los espermatozoides. Es una carga enorme», reflexiona Colomer.
Antes de publicar el libro, el autor luchó contra una gran duda: ¿debería un hombre escribir sobre un asunto tan profundamente vinculado al cuerpo femenino? «Estaba aterrorizado», reconoce. «No por el libro, sino por mí mismo, por decir alguna barbaridad en las entrevistas». Tras hablarlo con escritoras como Mar García Puig, Luna Miguel, Lea Vélez o Paula Bonet, todas ellas autoras que han escrito sobre la maternidad, se lanzó. «Todas me dijeron lo mismo: escribe el libro y deja de tener miedo”. Aun así, admite que sigue sintiendo cierto vértigo. «Soy un hombre heterosexual, cisnormativo y de cincuenta años hablando sobre maternidad. Era inevitable preguntarme si tenía derecho a hacerlo».
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