Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Crítica

Jaho y Bernheim, inauguración de lujo en el Festival de Peralada

La soprano albanesa y el tenor franco-suizo lograron un gran final con 'Manon' pero no ofrecieron ninguna propina pese a los aplausos.

La soprano Ermonela Jaho y el tenor Benjamin Bernheim en el Festival de Peralada.

La soprano Ermonela Jaho y el tenor Benjamin Bernheim en el Festival de Peralada. / Miquel Gonzalez / ACN

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Marta Cervera

Marta Cervera

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

La lírica siempre ha distinguido al Festival de Peralada. En la apertura este viernes de su 40 edición volvió a reunir a dos grandes cantantes como Ermonela Jaho y Benjamin Bernheim. La proximidad de sus voces y su presencia en la iglesia del Carme ha permitido apreciar también la química entre ambos que funcionó al final con el dúo de 'Manon' 'N’est-ce plus ma main que cette main presse?' en un clímax de máxima emoción que mezcló la seducción y la desesperación de ella cambiando de 'mezza voce' a delicados pianísimos con él intentando controlar su ardor hipnotizando con su fraseo de elegante. Ambos son animales escénicos y no necesitaron decorados ni vestuario para trasladar al público toda esa escena de gran intensidad de Des Grieux y Manon. Lo raro es que después de ese clímax no ofrecieran ninguna propina. Demasiado calor.

Los abanicos iban a tope en el recinto donde la soprano albanesa abrió la velada dos arias de Cilea, 'Non ti voglio amar' y 'Lontananza', extrayendo toda la musicalidad y belleza de ambas. Jaho, que llevaba unos tapones para evitar la reverberación de la sala. absorbe todo el contenido de las piezas que canta y lo transmite como demostró en su interpretación de 'Io son l’umile ancella', de Adriana Lecouvreur de Puccini. Con este mismo compositor hizo su entrada el tenor francés interpretando 'Mentìa l’avviso' con seguridad y 'Morire?', bella romanza de 'La rondine', donde lució su control del legato y una naturalidad expresiva antes de rematar su primera aparición con una impresionante 'E lucevan le stelle', célebre aria de Carvaradossi en Tosca, donde Bernheim demostró su técnica. Cosechó fuertes aplausos desde su primera aparición y fueron a más a medida que avanzaba la noche.

Gran pianista

El pianista cubano Marcos Madrigal, muy compenetrado con los artistas les robó protagonismo en sus interpretaciones en solitario. Lo primero que tocó fueron dos obras de Cilea antes de que Jaho retomara protagonismo desafiando los enormes contrastes de 'Stridono lassù', de la ópera 'Pagliacci' de Leoncavallo, donde demostró su dominio del fiato pero no tanto de los agudos. Bernheim volvió con un arrebatador 'O inferno!... Sento avvampar nell’anima, de 'Simon Boccanegra', donde demostró su poderío con Verdi. 'Chi il bel sogno di Doretta', permitó disfrutar de la elegante y brillante voz de Jaho que volvió a Puccino con 'La rondine'. El dúo de la misma ópera 'Bevo al tuo fresco sorriso' despidió la primera parte del recital donde el versátil Bernheim sedujo más que Jaho.

La ópera francesa fue la protagonista de la segunda parte. Cantando en su idioma materno Bernheim ofreció su mejor versión. Con impresionantes los matices y colores pintó 'Ah! Lève-toi, soleil!', lumniosa aria de la ópera 'Roméo et Juliette' de Charles Gounod. Su voz penetrante y seductora siempre bien atemperada fue muy aplaudida. Jaho continuó 'Il est doux, il est bon', una de las dos arias más conocidas de la ópera 'Hérodiade', de Massenet, cantando cual Salomé pero su dicción no era perfecta. Costaba entender. Tras otra actuación en solitario de Madrigal, muy aplaudido, Bernheim conmovió con 'Pourquoi me réveiller', de 'Werther' con tal dominio que parecía escrito para él. Pura emoción. Jaho introdujo la traca final dedicada a la ópera 'Manon' con 'Allons! Il le faut... Adieu, notre petite table' con la soprano my metida en el rol de Manon a la que siguió el tenor con 'Ah! fuyez, douce image' y enlazó con el dúo de los amantes 'N’est-ce plus ma main que cette main presse?' de gran intensidad. Fue como estar en la ópera.

Suscríbete para seguir leyendo