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Cita en el festival ‘boutique’

Las Migas, un alma flamenca con frescura y jaleo en Les Nits Occident

El cuarteto barcelonés recorrió su nuevo álbum, ‘Flamencas’, ganador de un Latin Grammy, y apuntó a la rumba, la copla, Pata Negra y Paco de Lucía en los jardines del Palau de Pedralbes

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Jordi Bianciotto

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Barcelona
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El Latin Grammy por su último álbum, ‘Flamencas’ (2025), el segundo que reciben en su trayectoria, ha dado un nuevo impulso promocional a Las Migas, y ahí estuvieron ellas, montadas en esa refrescada ola de notoriedad, este jueves en el festival Les Nits Occident, en los jardines de Pedralbes. Concierto en el que certificaron que su alma siempre ha sido flamenca, pero entendida de un modo libre, con pellizcos de canción de autor, copla y rumba, y herencias clásicas y mundialistas.

Dijeron para empezar que su sueño era llenar el escenario de mujeres, y en el suyo fueron siete de los ocho partícipes, con el cuarteto titular arropado por la batería, el contrabajo, la trompeta y el trombón en el rumbero tema de apertura, ‘Ojitos verdes’. Pórtico ligero tras el cual invocaron el temario más severo de los ‘Tangos de la Repompa’, en honor a la cantaora gitana La Repompa de Málaga (1937-59) . Cantes de referencia a las que puso su impronta Paula Ramírez, desde hace un año la voz solista de Las Migas (la quinta en el historial del grupo), mientras, en los pilares, Marta Robles, la fundadora, ataba en corto la escena con la guitarra flamenca.

Hubo más presencias femeninas: la cantaora catalana Anna Colom en el vibrante tema nuevo ‘Grito’ (“contra la desigualdad entre hombres y mujeres en el mundo”) y la voz grabada de Lola Flores, a favor de “nuestras canciones”. Y Alba Armengou, la trompetista, afrontó con éxito un clásico del primer álbum (2010), ‘Caricias de sal’, tema que lleva la firma de Sílvia Pérez Cruz (que fue una de las primeras ‘migas’), Raül Refree y Luis Troquel.

Las Migas calaron con su mezcla de frescura y clasicismo, invocando tanto una copla de Quintero, León y Quiroga, ‘Pena, penita, pena’, como la fusión visionaria, por bulerías y con el violín de Laura Pacio, del ‘Blues de la frontera’, de Pata Negra. Y metiéndose en un territorio poco menos que sacro, el de Paco de Lucía, en un ‘Río ancho’ con virtuosismo de Robles a las seis cuerdas y el eco afrocubano.

Pero destacaron también varias de sus composiciones propias, de ese reconocido último disco, como ‘Agua’, con sus palmas y su fino jaleo, ante una audiencia sofocada (que hacía aletear los abanicos), así como la dulce ‘Una mica més’ y ese temperamental tira y afloja con los sentimientos indeseables llamado ‘Celos’. Piezas, también ‘Lo más de lo más’ y ‘Antonia’, con las que Las Migas consumaron su noche en Pedralbes, mostrándose muy asentadas en un concepto musical de raigambre flamenca y muy abierto y cambiante, que, sin pegar pelotazos, con constancia y rigor, resulta ser todo un ejemplo de consistencia tras más de dos décadas de andadura.

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